DICCIONARIO MÉDICO
Retinopatía
Retinopatía es el término genérico para cualquier enfermedad no inflamatoria de la retina, una etiqueta que agrupa entidades tan distintas entre sí como la diabética, la hipertensiva o la de células falciformes, sin que compartan causa ni mecanismo. La retinopatía no es una enfermedad, es una categoría. Reúne bajo un mismo nombre cualquier daño de la retina que no obedezca a un proceso inflamatorio: alteraciones vasculares, isquémicas, hemorrágicas o degenerativas que comparten localización pero no origen. Por eso hablar de "la retinopatía" en singular, como si fuera una única dolencia, es tan impreciso como hablar de "la neumopatía" para referirse a cualquier problema de pulmón. La palabra es más reciente de lo que parece. Según el Oxford English Dictionary, la primera vez que se documenta "retinopathy" en inglés es en 1930, en un artículo de Arthur M. Fishberg y Bernard S. Oppenheimer sobre cómo diferenciar los distintos aspectos del fondo de ojo en la enfermedad hipertensiva, publicado en Archives of Internal Medicine. El término no nació para describir enfermedades de la retina en general: nació para nombrar un hallazgo muy concreto, los cambios retinianos de la hipertensión arterial, y solo después se extendió al resto de causas. Del inglés pasó al español, según recoge la Real Academia, formado sobre "retina" más la vocal de unión "-o-" y el sufijo "-patía", del griego πάθος (pathos), "sufrimiento" o "enfermedad". Antes de que existiera la palabra, los oftalmólogos ya describían estos cambios sin nombre de categoría: Marcus Gunn detalló en 1898 las alteraciones de los vasos retinianos en la hipertensión, más de tres décadas antes de que alguien acuñara el término que hoy las agrupa. El sufijo marca la diferencia. "-Itis" procede del griego y siempre indica inflamación: por eso la retinitis es, en sentido estricto, una inflamación de la retina, casi siempre infecciosa o autoinmune. "-Patía" es más amplio y no implica inflamación. Una retinopatía puede cursar con hemorragias, exudados o neovasos sin que haya un solo fenómeno inflamatorio de por medio, como ocurre en la diabetes o en la hipertensión. La regla tiene una excepción de nombre conocida: la retinitis pigmentaria no es en realidad una inflamación, sino una distrofia hereditaria, y arrastra su "-itis" por una cuestión histórica de nomenclatura más que de mecanismo. El eje de clasificación más usado en la práctica clínica distingue entre retinopatía no proliferativa y proliferativa, según haya o no crecimiento de vasos nuevos. En la no proliferativa, la más precoz, aparecen microaneurismas, hemorragias puntiformes y exudados sin que la retina fabrique vasos anómalos. En la proliferativa, la retina isquémica libera factor de crecimiento endotelial vascular y responde formando neovasos frágiles, propensos a sangrar o a traccionar la retina hasta desprenderla. El Manual MSD describe esta distinción como el rasgo que separa las dos fases de la retinopatía diabética, el modelo sobre el que se construyó la clasificación, aunque el mismo esquema se aplica a otras retinopatías vasculares. Otro criterio, más práctico que taxonómico, agrupa las retinopatías por su causa. La retinopatía diabética y la retinopatía hipertensiva encabezan el grupo de origen metabólico y sistémico, con diferencia el más numeroso. Le sigue el grupo hematológico, con la retinopatía de células falciformes y la retinopatía leucémica como ejemplos. Cuando la causa es un desarrollo vascular incompleto, como en el recién nacido prematuro, hablamos de retinopatía del prematuro. Y hay formas de origen traumático o exudativo puro, como la retinopatía de Purtscher, tras un golpe en el tórax o la cabeza, o la retinopatía exudativa, de origen congénito. Un patrón concreto de exudados, la retinopatía circinada, puede aparecer dentro de casi cualquiera de las anteriores. No. La retinitis implica inflamación, casi siempre de origen infeccioso; la retinopatía agrupa procesos no inflamatorios, sobre todo vasculares. Es la más frecuente y la más estudiada, pero ni mucho menos la única. La hipertensión arterial, las hemoglobinopatías, la prematuridad extrema y los traumatismos oculares o craneales también producen retinopatías con mecanismos propios. En 1930, en un artículo sobre el fondo de ojo en la hipertensión arterial. Su generalización a otras causas es posterior. Depende por completo de la causa y del estadio en que se detecte. Las lesiones no proliferativas iniciales pueden estabilizarse si se controla el factor desencadenante; las secuelas de una hemorragia vítrea o de un desprendimiento de retina, en cambio, no siempre se recuperan.Qué es la retinopatía
Origen del término: un hallazgo muy concreto
Retinopatía frente a retinitis: la frontera de la inflamación
Cómo se clasifican las retinopatías
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la retinitis?
¿Toda retinopatía la causa la diabetes?
¿Cuándo se usó esta palabra por primera vez?
¿Es reversible?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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