DICCIONARIO MÉDICO

Pulso de Corrigan

El pulso de Corrigan es la onda arterial característica de la insuficiencia aórtica crónica: sube con fuerza y colapsa casi con la misma rapidez. Se palpa mejor en la arteria carótida, donde el vaivén de la pared puede llegar a apreciarse a simple vista.

Qué es el pulso de Corrigan

Cuando la válvula aórtica no cierra del todo, parte de la sangre que el ventrículo izquierdo acaba de enviar hacia la aorta regresa hacia atrás durante la diástole. El ventrículo se adapta dilatándose y expulsando, latido tras latido, un volumen mucho mayor de lo habitual. La presión de pulso se ensancha, con la sistólica alta y la diastólica baja, y esa diferencia es lo que el explorador nota bajo los dedos: una onda que asciende de golpe y se desploma enseguida.

En la carótida el fenómeno resulta particularmente llamativo. La distensión y el colapso de la pared arterial pueden apreciarse sin necesidad de palpar, con solo observar el cuello del paciente, una de las pocas ocasiones en que la exploración cardiovascular avanza bastante antes de tocar a nadie. El signo constituye uno de los hallazgos semiológicos clásicos de la insuficiencia aórtica mantenida en el tiempo.

Quién fue Corrigan y qué describió en 1832

Dominic John Corrigan (1802-1880) nació en Dublín y se formó primero en el Maynooth College y después en la Universidad de Edimburgo, donde obtuvo el título de médico en 1825. De vuelta en su ciudad trabajó en la Beneficencia de Jervis Street y, más adelante, en los hospitales de la Casa de la Industria, atendiendo sobre todo a la población más pobre de la capital irlandesa. Ahí reunió la experiencia clínica que en 1832 volcó en un artículo del Edinburgh Medical and Surgical Journal titulado On Permanent Patency of the Mouth of the Aorta, or Inadequacy of the Aortic Valves.

No fue el primero en asomarse al fenómeno. La onda ya había sido apuntada en 1715 por Raymond Vieussens, y la propia lesión valvular había recibido una descripción más completa de manos de Thomas Hodgkin entre 1827 y 1829. Lo que distinguió el trabajo de Corrigan fue la minuciosidad con la que unió el hallazgo del pulso a la lesión de la válvula, con un detalle clínico y anatomopatológico que ninguno de sus predecesores había alcanzado. El nombre quedó asociado a él de forma definitiva.

Pulso de Corrigan, pulso saltón y martillo de agua

En la práctica clínica, «pulso de Corrigan» y «pulso saltón» conviven como sinónimos parciales. El primero designa, en sentido estricto, el hallazgo en la carótida. El segundo, pulsus celer, se aplica a cualquier arteria periférica y admite también causas no valvulares, como los estados hipercinéticos de la fiebre alta o la anemia grave. Todo pulso de Corrigan es, por tanto, un pulso saltón, pero no al revés.

El apodo «en martillo de agua» tiene un origen distinto y algo posterior. Thomas Watson lo empleó al comparar la sensación palpatoria con un juguete victoriano: un tubo de vidrio sellado, medio lleno de agua, que al invertirlo golpeaba secamente contra su base. La imagen quedó recogida en sus lecciones de patología cardíaca del King's College de Londres, publicadas en volumen en 1844. La comparación cuajó.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo un pulso de Corrigan que un pulso saltón?

No exactamente. «Corrigan» se reserva para el hallazgo en la arteria carótida en el contexto de la insuficiencia aórtica. «Saltón» es más amplio y cubre cualquier pulso de gran amplitud y ascenso rápido, incluidos los de origen no valvular. En la práctica, muchos clínicos los usan de forma indistinta.

¿El pulso de Corrigan aparece siempre que hay insuficiencia aórtica?

Suele hacerlo cuando la regurgitación es importante y mantenida en el tiempo, pero una insuficiencia leve o de instauración reciente puede no dar todavía este pulso tan característico. También puede observarse, de forma más discreta, en estados circulatorios hiperdinámicos sin valvulopatía alguna, como la fiebre alta o el embarazo avanzado.

¿Qué edad tenía Corrigan cuando publicó su descripción?

Treinta años. Sir Dominic Corrigan tenía esa edad cuando, en 1832, publicó el artículo que acabaría llevando su nombre a la historia de la cardiología.

¿Qué otros signos se buscan en la exploración de la insuficiencia aórtica?

La semiología clásica describe media docena de hallazgos asociados, casi todos epónimos: el balanceo cefálico del signo de Musset, la pulsación del lecho ungueal o el doble soplo femoral, entre otros. El diccionario médico dedica una entrada propia al signo de Musset para quien quiera profundizar.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Pulso. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Insuficiencia aórtica.
  3. LITFL, Life in the Fast Lane Medical Eponym Library. Corrigan pulse.
  4. Encyclopaedia Britannica. Sir Dominic John Corrigan, Baronet.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al pulso de Corrigan, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Pulso: concepto general del pulso arterial, puntos de palpación y tipos clínicos.
  • Pulso saltón: pulso de gran amplitud y ascenso rápido, sinónimo parcial del de Corrigan.
  • Insuficiencia aórtica: regurgitación a través de la válvula aórtica, causa principal del pulso de Corrigan.
  • Estenosis aórtica: estrechamiento de la válvula aórtica, produce un pulso de características opuestas.
  • Presión de pulso: diferencia entre presión sistólica y diastólica, muy amplia en la insuficiencia aórtica.
  • Signo de Musset: balanceo rítmico de la cabeza asociado también a la insuficiencia aórtica.
  • Pulso carotídeo: punto de palpación donde el pulso de Corrigan se manifiesta con mayor claridad.
  • Frecuencia cardíaca: número de latidos por minuto.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026