DICCIONARIO MÉDICO
Prueba de Weber
La prueba de Weber es una exploración audiológica de cabecera que utiliza un diapasón para evaluar la lateralización del sonido transmitido por conducción ósea. Permite diferenciar de forma rápida y sin instrumentación especial entre una hipoacusia de conducción (transmisión) y una hipoacusia neurosensorial (percepción), lo que orienta el diagnóstico antes de la audiometría formal. La prueba de Weber es una maniobra de exploración física que consiste en colocar la base de un diapasón vibrante (habitualmente de 512 Hz) en la línea media del cráneo, sobre el vértex, la frente o los incisivos superiores, y preguntar al paciente si percibe el sonido con igual intensidad en ambos oídos o si "se va" hacia uno de ellos. Se trata de una de las dos pruebas acumétricas clásicas, junto con la prueba de Rinne, y forma parte del examen básico en otorrinolaringología y en la exploración neurológica de los pares craneales. El nombre de la prueba es un epónimo médico en honor de Friedrich Eugen Weber-Liel (1832-1891), otólogo alemán que describió esta maniobra de exploración auditiva. Conviene no confundirlo con el físico Wilhelm Eduard Weber (1804-1891), cuyo apellido da nombre a la unidad de flujo magnético (weber): son dos personajes distintos que comparten apellido y época, lo que genera una confusión frecuente en la terminología médica. La prueba de Weber se fundamenta en el fenómeno de la conducción ósea. Cuando un diapasón vibrante se apoya contra un hueso del cráneo, las vibraciones se transmiten directamente a través del hueso temporal hasta la cóclea de ambos lados, sin pasar por el conducto auditivo externo, el tímpano ni la cadena de huesecillos del oído medio. En una persona con audición simétrica normal, las vibraciones llegan con la misma intensidad a ambas cócleas y el paciente refiere oír el sonido en el centro, por igual en los dos oídos. Cuando existe una asimetría auditiva, el sonido del diapasón se percibe más fuerte en uno de los dos oídos: es lo que se denomina lateralización del Weber. El sentido de esa lateralización es lo que permite distinguir entre los dos grandes tipos de hipoacusia. En la hipoacusia de conducción (o de transmisión), el problema se sitúa en el oído externo o medio: un tapón de cerumen, una perforación del tímpano, una otosclerosis o una otitis media impiden que el sonido ambiental llegue con normalidad al oído interno por la vía aérea. La conducción ósea, sin embargo, sigue intacta, y el sonido del diapasón se lateraliza hacia el oído afectado. La explicación fisiológica clásica es que ese oído, relativamente aislado del ruido ambiental por el bloqueo de la vía aérea, deja destacar más el sonido que le llega por vía ósea. Distinto es el mecanismo en la hipoacusia neurosensorial (o de percepción): la lesión asienta en el oído interno, en las células ciliadas de la cóclea, o en el nervio vestibulococlear. La conducción ósea está disminuida en el lado lesionado. El diapasón se lateraliza entonces hacia el oído sano. La prueba de Weber y la prueba de Rinne (maniobra de Rinne) son exploraciones complementarias que se realizan habitualmente de forma conjunta. El Weber evalúa la lateralización del sonido, hacia qué lado se desvía; el Rinne compara la conducción aérea con la conducción ósea en un mismo oído, si se oye mejor por aire o por hueso. El Rinne resulta positivo, normal, cuando la conducción aérea supera a la ósea, y negativo, patológico, cuando ocurre lo contrario, lo que indica una hipoacusia de conducción en ese oído. Ninguna de las dos pruebas sustituye a la audiometría tonal ni a la timpanometría. Siguen siendo útiles como primer cribado en la consulta, en urgencias o en cualquier contexto sin equipamiento audiométrico disponible. Es un epónimo en honor de Friedrich Eugen Weber-Liel (1832-1891), otólogo alemán que describió esta maniobra basada en la conducción ósea. No debe confundirse con el físico Wilhelm Eduard Weber (1804-1891), que da nombre a la unidad de flujo magnético: dos científicos alemanes distintos que coincidieron en la misma época. No. Son pruebas complementarias que se hacen juntas, pero evalúan cosas distintas. El Weber valora si el sonido se lateraliza hacia un oído u otro. El Rinne compara, en un mismo oído, la conducción aérea con la ósea. Combinados, ambos resultados orientan si la hipoacusia es de conducción o neurosensorial. Porque ofrece el mejor equilibrio entre vibración audible y vibración táctil. Los diapasones más graves (128 Hz, 256 Hz) producen una vibración táctil intensa que el paciente puede confundir con el sonido percibido, lo que falsea el resultado. Los más agudos se amortiguan demasiado rápido para completar la exploración. El de 512 Hz cae, además, dentro del rango de frecuencias conversacionales. Que el paciente percibe el sonido más fuerte en un oído que en el otro, en lugar de oírlo centrado. Si lateraliza hacia el oído con peor audición, orienta a una hipoacusia de conducción en ese lado. Si lateraliza hacia el oído con mejor audición, orienta a una hipoacusia neurosensorial en el lado contrario. Si no lateraliza, la audición es simétrica, ya sea normal o con una pérdida equivalente en ambos oídos.Qué es la prueba de Weber
Principio fisiológico: la conducción ósea del sonido
Diferenciación con la prueba de Rinne
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "prueba de Weber"?
¿Es lo mismo la prueba de Weber que la prueba de Rinne?
¿Por qué se usa un diapasón de 512 Hz?
¿Qué significa que el Weber "lateraliza"?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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