DICCIONARIO MÉDICO

Timpanometría

La timpanometría es una prueba audiológica objetiva, no invasiva y rápida que mide la admitancia acústica del sistema tímpano-osicular en función de las variaciones de presión aplicadas en el conducto auditivo externo. Su resultado se representa gráficamente en un timpanograma, que el clínico interpreta para evaluar la movilidad del tímpano, la presión en el oído medio y el funcionamiento de la trompa de Eustaquio. Forma parte, junto con el estudio del reflejo estapedial, de la impedanciometría.

Qué es la timpanometría

La timpanometría es la prueba que estudia el comportamiento mecánico del oído medio mediante una técnica indirecta: aplica variaciones controladas de presión en el conducto auditivo externo y registra cómo cambia la respuesta del tímpano y, a través de él, de toda la cadena osicular. La medición se ejecuta automáticamente en pocos segundos, no requiere colaboración activa del paciente, no produce molestia significativa y resulta válida prácticamente a cualquier edad, incluidos los lactantes, con consideraciones técnicas específicas.

El parámetro físico que la prueba mide es la admitancia acústica: la facilidad con la que el sistema tímpano-osicular admite la energía sonora. Es la inversa funcional de la impedancia acústica: el "obstáculo" o la "rigidez" que el sistema opone al sonido. En la práctica clínica los dos términos suelen alternarse y los aparatos modernos miden, según el modo seleccionado, una u otra magnitud. La timpanometría no informa directamente de la audición, para eso está la audiometría tonal, sino del estado mecánico del oído medio, dato necesario para distinguir las hipoacusias conductivas de las neurosensoriales.

El nombre de la técnica conviene distinguirlo del nombre de su producto: la timpanometría es la prueba; el timpanograma es el gráfico que esa prueba genera. La distinción es paralela a la que separa la electrocardiografía del electrocardiograma o la espirografía del espirograma. La técnica produce el gráfico.

Etimología

"Timpanometría" combina dos elementos griegos: τύμπανον (týmpanon, "tambor", denominación clásica de la membrana del oído) y μετρία (metría, "medición"), del verbo μετρέω (metréō, "medir"). El sentido literal es "medición del tímpano" o, con más precisión, "medición de las propiedades mecánicas de la membrana timpánica y de las estructuras solidarias a ella".

El sufijo -metría identifica una familia léxica amplia de procedimientos cuantitativos en medicina, particularmente densa en audiología: audiometría (medida de los umbrales auditivos), acufenometría (caracterización del acúfeno), logoaudiometría (medida de la audición verbal). Comparten el rasgo de tratarse de pruebas que producen una medida cuantitativa, representada habitualmente en una gráfica con nombre paralelo formado con el sufijo -grama: la timpanometría produce el timpanograma, la audiometría produce el audiograma, la espirografía produce el espirograma. La oposición entre -metría (la prueba que mide) y -grama (el resultado registrado) es la regla léxica que ordena este conjunto de términos.

Hito histórico: de Metz a la clasificación de Liden-Jerger

La idea de medir las propiedades mecánicas del oído medio se remonta al final del siglo XIX, cuando Webster introduce en 1919 el concepto físico de impedancia acústica. En 1934, Schuster desarrolla un puente mecánico capaz de medir la impedancia de un oído, pero el procedimiento permanece confinado al laboratorio durante una década más por dificultades técnicas. El acceso clínico a la prueba arranca con los trabajos del danés Otto Metz, cuyo libro de 1946, The acoustic impedance measured on normal and pathological ears, funda la aplicación de la impedancia del oído medio al diagnóstico audiológico.

La traducción clínica de los hallazgos de Metz tarda todavía once años en llegar al equipamiento comercial. En 1957, la casa danesa Madsen lanza el primer aparato clínico, el Madsen Electronics Model Z061, que populariza la prueba en los servicios de otorrinolaringología europeos. Dos corrientes paralelas, la americana representada por Zwislocki y la europea por Terkildsen y Thomsen, refinan los aparatos durante los años sesenta. A finales de esa década, en trabajos casi simultáneos, el sueco Liden (1969) y el estadounidense James Jerger (1970) publican la clasificación de las curvas timpanométricas en cinco tipos que sigue siendo el estándar de interpretación. Jerger introduce además la prueba en Estados Unidos, desde donde se extiende al resto del mundo, y por ello se le conoce como "el padre del diagnóstico audiológico".

Las décadas siguientes han añadido refinamientos sin cambiar el paradigma: análisis cuantitativo del gradiente, tonos sonda multifrecuencia para lactantes, modos de banda ancha. La estructura conceptual de la prueba sigue siendo la que fijó la generación de Metz, Liden y Jerger.

Procedimiento conceptual

La timpanometría se ejecuta con un aparato llamado timpanómetro o impedanciómetro. El equipo consta de una sonda con tres componentes integrados (un altavoz, un micrófono y una bomba de presión) que se introduce en el conducto auditivo externo y se sella con una oliva ajustada al tamaño del conducto. La hermeticidad del sello es la condición que determina la validez de la prueba: cualquier fuga invalida la medida.

Una vez sellado el conducto, el aparato genera un tono sonda de baja intensidad, canónicamente a 226 Hz para el oído adulto y a 1.000 Hz para lactantes, y ejecuta simultáneamente un barrido de presión que recorre típicamente desde +200 daPa hasta -200 daPa, o más amplio en aparatos modernos. El micrófono mide qué proporción del tono sonda se refleja desde el tímpano y qué proporción se transmite, dato a partir del cual el aparato calcula la admitancia para cada valor de presión y construye automáticamente la curva.

El resultado es un timpanograma con cuatro parámetros cuantitativos básicos (admitancia estática máxima, presión timpanométrica máxima, gradiente timpanométrico, volumen equivalente del conducto auditivo) cuya interpretación sistemática se desarrolla con detalle en la entrada de timpanograma, donde se aborda también la clasificación de Liden-Jerger en los cinco tipos de curva.

Lugar dentro del estudio audiológico

La timpanometría no se interpreta de forma aislada. Forma parte de un estudio audiológico estructurado en el que cada prueba evalúa un componente diferente del sistema auditivo. La otoscopia con otoscopio es la primera valoración: visualización directa del tímpano para detectar perforaciones, cerumen, derrame visible o lesiones del conducto. Sin ella la timpanometría puede dar resultados equívocos.

La audiometría tonal establece los umbrales auditivos por vía aérea y vía ósea, distinguiendo los componentes conductivo y neurosensorial de la hipoacusia. La timpanometría caracteriza el componente mecánico del oído medio: ocupación líquida, presión negativa, fijación osicular, perforación, disrupción osicular. Es la prueba que cierra el plano conductivo. El estudio del reflejo estapedial, registrado típicamente en el mismo aparato y en el mismo acto, evalúa el arco reflejo que conecta cóclea, tronco cerebral y músculo del estribo; la combinación de timpanometría y reflejo estapedial constituye la impedanciometría en sentido amplio.

A esos pilares se añaden, según el caso clínico, las otoemisiones acústicas (función de las células ciliadas externas) y los potenciales evocados auditivos (función del nervio coclear y de la vía auditiva central). La timpanometría es típicamente la tercera prueba de la cadena, pero también puede ser la primera cuando se sospecha disfunción del oído medio en pacientes que no colaboran para una audiometría, como lactantes o personas con discapacidad cognitiva.

Indicaciones

Las indicaciones clínicas de la timpanometría reflejan su versatilidad como prueba objetiva del oído medio y se agrupan en cuatro escenarios. El primero, y con diferencia el más frecuente en la práctica, es la otitis media con derrame en pediatría: la timpanometría confirma o descarta la presencia de líquido en la caja del tímpano cuando la valoración visual no es concluyente, y sirve para el seguimiento de la resolución del cuadro. Un timpanograma plano (tipo B) es sugestivo de ocupación; uno tipo C, de disfunción tubárica con presión negativa establecida.

El segundo es la hipoacusia conductiva en el adulto. La curva orienta el diagnóstico hacia distintos cuadros: tipo As por otosclerosis o timpanosclerosis, tipo Ad por disrupción de la cadena osicular, tipo B por perforación timpánica o derrame. El tercero es la disfunción tubárica, en especial la documentación objetiva de su presencia y evolución: la curva tipo C es el sustrato gráfico de la mala función de la trompa de Eustaquio.

El cuarto, en la otología quirúrgica, es la evaluación postoperatoria tras intervenciones del oído medio: miringoplastias, timpanoplastias, cirugía de la otosclerosis. La timpanometría aporta una medida objetiva del resultado mecánico de la cirugía, complementaria a la audiometría.

Diferenciación con la impedanciometría y con la audiometría

Timpanometría frente a impedanciometría. No son sinónimos. La impedanciometría es el estudio audiológico completo basado en el principio de la impedancia acústica e incluye dos componentes: la timpanometría propiamente dicha y el estudio del reflejo estapedial, el registro de los cambios de admitancia ante un sonido intenso que provoca la contracción refleja del músculo del estribo. En la práctica clínica corriente los dos términos se intercambian con frecuencia, pero la timpanometría es solo uno de los dos componentes de la impedanciometría completa.

Timpanometría frente a audiometría tonal. Las dos son pruebas audiológicas complementarias, pero evalúan cosas distintas. La audiometría tonal mide la capacidad auditiva (los umbrales para distintas frecuencias, la separación de la conducción aérea y ósea) y requiere la colaboración activa del paciente. La timpanometría mide el estado mecánico del oído medio, no la audición, y es objetiva: no requiere colaboración. Una hipoacusia conductiva detectada en la audiometría se caracteriza con la timpanometría; una timpanometría plana se cuantifica con la audiometría.

Timpanometría frente a timpanograma. Es la diferencia léxica de fondo: la timpanometría es la prueba, el timpanograma es el gráfico que la prueba genera.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "timpanometría"?

Combina dos elementos griegos: týmpanon ("tambor", denominación clásica de la membrana del oído) y metría ("medición"), del verbo metréō ("medir"). El sentido literal es "medición del tímpano". Pertenece a una familia léxica de pruebas audiológicas con sufijo -metría que incluye la audiometría, la acufenometría y la logoaudiometría.

¿Es lo mismo que la impedanciometría?

No estrictamente. La impedanciometría es el estudio audiológico completo e incluye dos pruebas: la timpanometría propiamente dicha y el estudio del reflejo estapedial. En la práctica diaria los dos términos se intercambian con cierta frecuencia, pero la timpanometría es solo uno de los dos componentes de la impedanciometría completa.

¿Quién describió la prueba moderna?

La medida de la impedancia del oído medio se remonta a Webster (1919) y Schuster (1934), pero la aplicación clínica nace con los trabajos del danés Otto Metz, cuyo libro de 1946 sienta las bases de la técnica moderna. La casa danesa Madsen lanza el primer equipo clínico en 1957. Liden (1969) y Jerger (1970) proponen después la clasificación de las curvas en cinco tipos que sigue siendo el estándar de interpretación.

¿En qué se diferencia de la audiometría?

Las dos son pruebas audiológicas complementarias, pero evalúan cosas distintas. La audiometría tonal mide la capacidad auditiva del paciente y requiere su colaboración activa: tiene que responder cuando oye los tonos. La timpanometría mide el estado mecánico del oído medio y es objetiva: no requiere colaboración. Por eso suelen realizarse en el mismo estudio audiológico, junto con la otoscopia y el reflejo estapedial.

¿Cuándo se indica?

Las indicaciones más frecuentes son cuatro: la sospecha de otitis media con derrame en pediatría, el estudio de la hipoacusia conductiva en el adulto, la evaluación objetiva de la disfunción de la trompa de Eustaquio y el seguimiento postoperatorio tras cirugías reconstructivas del oído medio. Es también la prueba de elección en pacientes que no pueden colaborar en una audiometría, como lactantes o personas con discapacidad cognitiva.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Timpanometría. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Membrana timpánica. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  3. Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Uso de la timpanometría en Atención Primaria. Pediatría Atención Primaria.
  4. Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD, NIH). ¿Cómo oímos? Estructura del oído y del nervio auditivo.

Consulte también la información clínica completa sobre los estudios de la audición

Si busca información sobre indicaciones, preparación y procedimiento del estudio audiológico que incluye la timpanometría junto con la audiometría, la impedanciometría y los potenciales evocados auditivos, puede consultar la página de estudios de la audición elaborada por el Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas

  • Timpanograma. El gráfico resultado de la timpanometría, con la clasificación de Liden-Jerger en cinco tipos.
  • Reflejo estapedial. Prueba complementaria que se registra habitualmente junto con la timpanometría y completa la impedanciometría.
  • Impedancia acústica. Magnitud física inversa de la admitancia, base teórica de la prueba.
  • Tímpano. La membrana cuya movilidad evalúa la prueba.
  • Oído medio. Cavidad cuyo estado mecánico caracteriza la prueba.
  • Cadena osicular. Sistema cuya integridad o disrupción se refleja en la admitancia medida.
  • Trompa de Eustaquio. Estructura cuya disfunción se documenta objetivamente con la prueba.
  • Otoscopio. Instrumento de la valoración previa habitual a la timpanometría.
  • Otitis media crónica. Cuadro en cuyo seguimiento la prueba aporta información objetiva.
  • Otosclerosis. Enfermedad cuya expresión timpanométrica característica es la curva tipo As.
  • Timpanosclerosis. Secuela cicatricial que también puede producir patrones de baja admitancia.
  • Perforación timpánica. Lesión que produce curvas planas con volumen del conducto aumentado.
  • Miringoplastia. Cirugía cuyo resultado funcional se evalúa con timpanometría postoperatoria.
  • Timpanoplastia. Cirugía reconstructiva más amplia cuyo resultado se sigue también con esta prueba.
  • Hipoacusia. Pérdida auditiva cuyo componente conductivo se caracteriza con la timpanometría.
  • Estapedio. Músculo del estribo, protagonista del reflejo registrado en la impedanciometría.
  • Músculo tensor del tímpano. Músculo intratimpánico cuya tensión modula también la admitancia del sistema.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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