DICCIONARIO MÉDICO

Weber

Weber es una prueba clínica de audición que utiliza un diapasón para diferenciar entre hipoacusia de conducción y neurosensorial. Es rápida, sencilla y se realiza a la cabecera del paciente sin necesidad de equipamiento especial.

La evaluación de la audición es una parte fundamental de la exploración médica, ya que la pérdida auditiva afecta a millones de personas en todo el mundo y puede tener causas muy diversas. Entre las herramientas clínicas más utilizadas para orientar el diagnóstico de la hipoacusia se encuentra la prueba de Weber, un test con diapasón que los profesionales sanitarios han empleado durante más de un siglo. La prueba de Weber permite, de forma rápida y sin necesidad de equipamiento sofisticado, distinguir entre los dos grandes tipos de pérdida auditiva: la hipoacusia de conducción (causada por un problema en el oído externo o medio) y la hipoacusia neurosensorial (causada por un daño en el oído interno o en el nervio auditivo). 

Qué es weber

El test de Weber es una prueba de exploración auditiva que evalúa la conducción ósea del sonido utilizando un diapasón. Debe su nombre al médico alemán Ernst Heinrich Weber (1795-1878), fisiólogo que realizó importantes contribuciones al estudio de la percepción sensorial. Weber describió este test como un método para determinar si una persona con pérdida auditiva unilateral (en un solo oído) presenta un problema de transmisión mecánica del sonido o un daño en las estructuras nerviosas del oído interno.

La prueba de Weber se basa en el principio de la conducción ósea: cuando un diapasón vibrante se coloca sobre un hueso del cráneo, las vibraciones se transmiten directamente a la cóclea (oído interno) de ambos oídos, sin pasar por el conducto auditivo externo ni por la cadena de huesecillos del oído medio. En una persona con audición normal, el sonido del diapasón se percibe por igual en ambos oídos. Sin embargo, cuando existe una pérdida auditiva unilateral, el sonido se percibe más fuerte en uno de los dos oídos, lo que permite orientar el tipo de hipoacusia.

El test de Weber se utiliza habitualmente junto con la prueba de Rinne, otro test con diapasón que compara la conducción aérea con la conducción ósea. La combinación de ambas pruebas proporciona información complementaria que permite al médico clasificar con mayor precisión el tipo y la lateralidad de la pérdida auditiva.

Cómo se realiza la prueba de Weber

La prueba de Weber es un test sencillo que puede realizarse en pocos minutos en la consulta médica o a la cabecera del paciente. El procedimiento es el siguiente:

  1. Se selecciona un diapasón de 512 Hz, que es la frecuencia recomendada para esta prueba porque ofrece el mejor equilibrio entre duración del tono, pureza sonora y mínima vibración táctil percibible.
  2. Se golpea suavemente el diapasón contra una superficie firme pero elástica (como el codo o la rodilla del explorador) para hacerlo vibrar y generar un tono puro.
  3. Se coloca la base del diapasón vibrante en la línea media del cráneo, habitualmente en el vértex (parte superior de la cabeza), en la frente o en el puente de la nariz, de forma que quede equidistante de ambos oídos.
  4. Se pregunta al paciente si escucha el sonido por igual en ambos oídos o si lo percibe más fuerte en uno de ellos (lateralización del sonido).

Es importante que la prueba de Weber se realice en un entorno silencioso para evitar que el ruido ambiental interfiera con la percepción del sonido y que el paciente comprenda bien las instrucciones antes de comenzar.

Interpretación de los resultados

La interpretación del test de Weber depende de en qué oído el paciente percibe el sonido con mayor intensidad:

Weber normal (no lateralizado)

El paciente percibe el sonido del diapasón por igual en ambos oídos. Esto indica que la audición es simétrica, ya sea normal o con una pérdida auditiva igual en ambos lados.

Weber lateralizado al oído afectado

Si el sonido se percibe más fuerte en el oído que tiene la pérdida auditiva, se orienta hacia una hipoacusia de conducción en ese oído. Esto se explica por dos mecanismos:

  • Efecto de oclusión: en el oído con una obstrucción conductiva (por ejemplo, un tapón de cerumen, una otitis media con derrame o una fijación del estribo), las vibraciones de baja frecuencia transmitidas por vía ósea que normalmente se disiparían hacia el exterior a través del conducto auditivo quedan "atrapadas" en el oído medio, lo que amplifica la percepción del sonido en ese oído.
  • Enmascaramiento reducido: en el oído con hipoacusia de conducción, el ruido ambiental que normalmente entra por vía aérea está atenuado, lo que permite percibir con mayor claridad el sonido transmitido por vía ósea.

Weber lateralizado al oído sano

Si el sonido se percibe más fuerte en el oído que oye mejor, el resultado orienta hacia una hipoacusia neurosensorial en el oído contrario (el que oye peor). Esto se debe a que la cóclea dañada del oído afectado es menos eficiente para convertir las vibraciones en señales nerviosas, por lo que el oído con la cóclea sana percibe el sonido con mayor intensidad.

Relación entre la prueba de Weber y la prueba de Rinne

La prueba de Weber y la prueba de Rinne se complementan y se realizan conjuntamente para ofrecer un diagnóstico más preciso del tipo de hipoacusia:

  • Hipoacusia de conducción unilateral: el Weber lateraliza al oído afectado + Rinne negativo en el oído afectado (la conducción ósea se percibe mejor que la aérea).
  • Hipoacusia neurosensorial unilateral: el Weber lateraliza al oído sano + Rinne positivo en ambos oídos (la conducción aérea se percibe mejor que la ósea, aunque con menor duración en el oído afectado).
  • Audición normal: Weber no lateralizado + Rinne positivo en ambos oídos.

En estudios clínicos, la prueba de Weber ha mostrado una sensibilidad del 84,6 % y una especificidad del 94,1 % para la detección de la pérdida auditiva unilateral, lo que la convierte en una herramienta de cribado valiosa, aunque no sustituye a la audiometría tonal, que es la prueba de referencia para la cuantificación precisa de la audición.

Tipos de hipoacusia que detecta la prueba de Weber

Para comprender plenamente el valor diagnóstico de la prueba de Weber, es necesario conocer los dos grandes tipos de pérdida auditiva que esta prueba permite diferenciar.

Hipoacusia de conducción

La hipoacusia de conducción se produce cuando existe un obstáculo o una alteración en la transmisión mecánica del sonido desde el exterior hasta el oído interno. Las causas más frecuentes incluyen:

  • Tapón de cerumen en el conducto auditivo externo.
  • Otitis media con derrame (acumulación de líquido en el oído medio).
  • Perforación de la membrana timpánica.
  • Otosclerosis: fijación anómala del estribo a la ventana oval.
  • Colesteatoma: crecimiento de tejido epitelial en el oído medio que erosiona los huesecillos.
  • Malformaciones congénitas del oído externo o medio.

En la prueba de Weber, la hipoacusia de conducción unilateral se manifiesta por la lateralización del sonido hacia el oído afectado.

Hipoacusia neurosensorial

La hipoacusia neurosensorial se produce por un daño en las células ciliadas de la cóclea (oído interno) o en las vías nerviosas auditivas (nervio coclear, vías centrales). Las causas más frecuentes incluyen:

  • Presbiacusia: pérdida auditiva relacionada con el envejecimiento, la causa más frecuente de hipoacusia neurosensorial.
  • Exposición a ruido intenso: tanto la exposición laboral crónica como los traumatismos acústicos agudos.
  • Enfermedad de Ménière: cursa con hipoacusia fluctuante, vértigo y acúfenos.
  • Neurinoma del acústico: tumor benigno del nervio vestibulococlear.
  • Ototoxicidad: daño causado por determinados medicamentos (aminoglucósidos, cisplatino, dosis altas de aspirina).
  • Hipoacusia súbita idiopática: pérdida auditiva brusca de causa no identificada, que constituye una urgencia otorrinolaringológica.

En la prueba de Weber, la hipoacusia neurosensorial unilateral se manifiesta por la lateralización del sonido hacia el oído sano (el oído no afectado).

Otros significados médicos de Weber

El término Weber aparece en medicina asociado a otros epónimos que conviene conocer para evitar confusiones:

  • Síndrome de Weber: es un síndrome neurológico causado por una lesión vascular (habitualmente un ictus) en el mesencéfalo (pedúnculo cerebral). Se caracteriza por la combinación de una parálisis del tercer par craneal (nervio oculomotor) en el lado de la lesión —con caída del párpado (ptosis), dilatación pupilar y desviación del ojo— y una hemiparesia contralateral (debilidad en el lado opuesto del cuerpo). Es un síndrome vascular que requiere evaluación neurológica urgente.
  • Clasificación de Weber-Danis para las fracturas de tobillo: sistema de clasificación de las fracturas maleolares basado en la posición de la fractura del peroné respecto a la articulación tibioperonea inferior. Se distinguen tres tipos (A, B y C) según si la fractura es infra, trans o suprasindesmótica, lo que tiene implicaciones directas en el tratamiento.

No obstante, cuando en el contexto clínico se habla de "Weber" sin más especificación, habitualmente se hace referencia a la prueba de Weber de exploración auditiva con diapasón.

Indicaciones clínicas del test de Weber

La prueba de Weber está indicada en múltiples contextos clínicos:

  • Evaluación inicial de la hipoacusia unilateral: como prueba de cribado rápida para orientar si la pérdida auditiva es conductiva o neurosensorial.
  • Confirmación de hallazgos audiométricos: cuando los resultados de la audiometría no son consistentes con la clínica del paciente, las pruebas de Weber y Rinne pueden aportar información complementaria.
  • Evaluación postoperatoria: tras una cirugía de oído (como la estapedectomía para la otosclerosis), el Weber se utiliza como test rápido a la cabecera del paciente para detectar una posible complicación de hipoacusia neurosensorial profunda ("oído muerto").
  • Hipoacusia conductiva bilateral: el Weber ayuda al otorrinolaringólogo a decidir qué oído operar primero, ya que el sonido lateralizará hacia el oído con mayor grado de pérdida conductiva.
  • Urgencias: ante una pérdida auditiva aguda, el test de Weber permite una orientación diagnóstica inmediata sin necesidad de audiometría.

Limitaciones de la prueba de Weber

A pesar de su utilidad, el test de Weber presenta algunas limitaciones que el profesional sanitario debe tener en cuenta:

  • No detecta la pérdida auditiva bilateral simétrica: si ambos oídos tienen el mismo grado de hipoacusia (conductiva o neurosensorial), el Weber no lateralizará y el resultado será aparentemente normal.
  • Falsos negativos: en casos de hipoacusia neurosensorial profunda unilateral, el paciente puede no percibir ningún sonido en el oído afectado, lo que puede dar lugar a interpretaciones erróneas si no se complementa con la prueba de Rinne.
  • Subjetividad: la prueba depende de la respuesta del paciente, que puede verse influida por la comprensión de las instrucciones, la cooperación y el estado de atención.
  • No cuantifica la pérdida auditiva: el Weber solo orienta sobre el tipo de hipoacusia, pero no mide el grado de pérdida en decibelios. Para ello es necesaria una audiometría tonal.

Cuándo acudir al médico

Es recomendable consultar con un profesional sanitario ante la presencia de síntomas auditivos que podrían requerir una evaluación que incluya la prueba de Weber u otras pruebas audiológicas:

  • Pérdida de audición en uno o ambos oídos, ya sea de aparición súbita o progresiva.
  • Sensación de taponamiento persistente en un oído.
  • Acúfenos (tinnitus): percepción de un pitido, zumbido o ruido en el oído sin fuente sonora externa.
  • Vértigo o mareo asociado a síntomas auditivos.
  • Dificultad para entender las conversaciones, especialmente en ambientes ruidosos.
  • Pérdida auditiva súbita: constituye una urgencia médica que requiere evaluación inmediata, ya que el inicio precoz del tratamiento puede influir decisivamente en la recuperación de la audición.

Preguntas frecuentes sobre la prueba de Weber

¿La prueba de Weber es dolorosa?

No. La prueba de Weber es un test completamente indoloro y no invasivo. Consiste únicamente en colocar un diapasón vibrante sobre la cabeza del paciente y preguntar en qué oído percibe el sonido con mayor intensidad. No se introduce ningún instrumento en el conducto auditivo ni se aplica ninguna sustancia. La prueba dura menos de un minuto y puede realizarse en cualquier consulta médica o a la cabecera del paciente hospitalizado.

¿La prueba de Weber sustituye a la audiometría?

No. La prueba de Weber es una herramienta de cribado y orientación diagnóstica que permite diferenciar entre hipoacusia de conducción y neurosensorial de forma rápida, pero no mide el grado de pérdida auditiva ni analiza las diferentes frecuencias del espectro sonoro. La audiometría tonal liminar, realizada en una cabina insonorizada por un audiólogo, es la prueba de referencia para la cuantificación precisa de la audición. El Weber y el Rinne son útiles como complemento de la audiometría, especialmente cuando los resultados audiométricos no concuerdan con los hallazgos clínicos o cuando no se dispone de un audiómetro.

¿Por qué el sonido se oye más fuerte en el oído enfermo cuando hay hipoacusia de conducción?

Este fenómeno, que puede resultar contraintuitivo, se explica por el efecto de oclusión. Cuando existe un problema conductivo en un oído (como un tapón de cerumen, líquido en el oído medio o una fijación de los huesecillos), las vibraciones de baja frecuencia que normalmente se disiparían hacia el exterior del conducto auditivo quedan "atrapadas" dentro del oído, lo que aumenta la estimulación de la cóclea en ese lado. Además, la reducción del ruido ambiental que entra por vía aérea en el oído afectado permite percibir con mayor claridad el sonido transmitido por vía ósea. Cualquier persona puede experimentar este efecto tapándose un oído con un dedo y tarareando: notará que el sonido se percibe más fuerte en el lado tapado.

¿Se puede realizar la prueba de Weber en niños?

La prueba de Weber puede realizarse en niños que sean capaces de comprender las instrucciones y colaborar con la exploración, lo que habitualmente es posible a partir de los 5-6 años de edad. En niños más pequeños o en aquellos que no pueden cooperar con el test, se recurre a otras pruebas audiológicas adaptadas a la edad, como las otoemisiones acústicas, los potenciales evocados auditivos de tronco cerebral o la audiometría condicionada por juego. El especialista en otorrinolaringología o el audiólogo seleccionará la prueba más adecuada según la edad y las características de cada paciente.

¿Se puede simular el efecto de la prueba de Weber en casa?

Sí, de forma aproximada. Cualquier persona puede experimentar el principio en el que se basa la prueba de Weber de una manera sencilla: basta con tararear una nota continua y, mientras se tararéa, taparse un oído con un dedo. La persona notará que el sonido del tarareo se percibe más fuerte en el oído tapado. Este fenómeno reproduce el efecto de oclusión que se produce en la hipoacusia de conducción y es el mismo mecanismo que hace que la prueba de Weber lateralice hacia el oído afectado en los pacientes con este tipo de pérdida auditiva. No obstante, esta simulación doméstica no sustituye en ningún caso la evaluación profesional, y ante cualquier sospecha de pérdida auditiva es necesario consultar con un profesional sanitario cualificado que realice las pruebas diagnósticas apropiadas.

Referencias

© Clínica Universidad de Navarra 2026

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.

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