DICCIONARIO MÉDICO
Imagen por resonancia magnética
La imagen por resonancia magnética es la representación del interior del cuerpo que se obtiene a partir de las señales que emiten los núcleos de hidrógeno cuando se colocan en un campo magnético intenso y se estimulan con ondas de radio. No emplea radiación ionizante. Se abrevia como IRM o, de forma más habitual, RM, y ofrece un detalle de los tejidos blandos difícil de igualar con otras técnicas. Es el mapa que un ordenador construye traduciendo señales de radio en tonos de gris. Cada punto de ese mapa refleja cuánta señal ha emitido una porción concreta de tejido, y de la suma de todos ellos nace la imagen. El nombre se explica pieza a pieza: resonancia viene del latín resonare, volver a sonar, porque los núcleos responden solo a una frecuencia precisa; magnética remite al imán que lo hace posible, palabra que a su vez procede de Magnesia, la región de Asia Menor de donde se extraían las piedras imantadas. Durante años la técnica se llamó resonancia magnética nuclear, y las siglas RMN siguen apareciendo en textos antiguos. El adjetivo nuclear aludía al núcleo del átomo, no a la radiactividad, pero generaba tanto recelo entre los pacientes que acabó cayendo del nombre clínico. Es un buen ejemplo de cómo una palabra correcta puede resultar inconveniente. El cuerpo humano es, en su mayor parte, agua, y cada molécula de agua lleva dos átomos de hidrógeno. El núcleo del hidrógeno es un solo protón que se comporta como una diminuta peonza magnética. Cuando el paciente entra en el equipo, un imán muy potente, medido en unidades llamadas tesla, orienta todos esos protones en la misma dirección. A continuación entra en juego un pulso de ondas de radio afinado a la frecuencia propia de esos núcleos. El pulso los desvía de su posición y les entrega energía. Al cesar, los protones regresan poco a poco a su alineación inicial y devuelven la energía en forma de una señal de radio muy débil, que unas antenas recogen. Queda un problema: esa señal, por sí sola, no dice de qué parte del cuerpo procede. La solución fue la aportación decisiva de Paul Lauterbur en 1973. Consiste en superponer al campo principal unos gradientes, pequeñas variaciones del campo según la posición, de modo que cada rincón del organismo resuene a una frecuencia ligeramente distinta. Con esa clave de localización, el ordenador ya puede colocar cada señal en su sitio y levantar la imagen. Los protones de la grasa, del líquido cefalorraquídeo o del músculo no vuelven a su posición al mismo ritmo. Esas diferencias de velocidad, conocidas como tiempos de relajación, son la materia prima del contraste. Ajustando el momento en que se lanza el pulso y aquel en que se mide la señal, se puede hacer que la imagen resalte unas propiedades u otras. Al conjunto de esos ajustes se le llama secuencia. De ahí que la misma rodilla, la misma cabeza, puedan mostrarse de formas muy diferentes según la secuencia elegida. Un tejido que aparece brillante en una configuración puede volverse oscuro en la siguiente. Esta flexibilidad, y la ausencia de rayos X, explican por qué la técnica se ha vuelto insustituible para estudiar el cerebro, la médula, las articulaciones y cualquier estructura blanda. El fenómeno físico de fondo lo describieron Felix Bloch y Edward Purcell a mediados de los años cuarenta, un trabajo que les valió el Nobel de Física. Pasarían casi tres décadas hasta que Lauterbur ideara el uso de gradientes para convertir aquella herramienta de los químicos en un método capaz de retratar el cuerpo. El físico Peter Mansfield perfeccionó después la manera de adquirir y procesar los datos, acortando los tiempos de exploración de horas a segundos. En 2003 ambos recibieron el Nobel de Fisiología o Medicina. La primera resonancia de un cuerpo humano completo se había obtenido en 1977. Se refieren al mismo campo. La resonancia magnética nombra la técnica; la imagen por resonancia magnética señala su producto, el retrato que se obtiene. En el uso diario ambas expresiones y sus siglas se emplean casi como equivalentes. No. Trabaja con campos magnéticos y ondas de radio, no con rayos X. Esa es una de sus diferencias esenciales con la radiografía y con la tomografía computarizada. Porque la señal nace en el núcleo de los átomos de hidrógeno. El término era exacto desde el punto de vista físico, pero se retiró del lenguaje clínico para evitar que se asociara por error con la radiactividad. Las primeras imágenes por este método las produjo Paul Lauterbur a comienzos de los años setenta, gracias a la idea de los gradientes de campo. La primera exploración de un ser humano completo llegó en 1977. Consulte también la información clínica sobre la resonancia magnética Si desea saber cómo se realiza esta prueba, cómo prepararse para ella y en qué situaciones se solicita, puede consultar la página sobre la resonancia magnética de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es la imagen por resonancia magnética
Cómo se forma la imagen
Por qué unos tejidos se ven claros y otros oscuros
Un recorrido histórico breve
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo la resonancia magnética que la imagen por resonancia magnética?
¿Utiliza radiación, como una radiografía?
¿Por qué se llamó nuclear?
¿Quién obtuvo la primera imagen?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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