DICCIONARIO MÉDICO

Radiofrecuencia

La radiofrecuencia es la banda del espectro electromagnético que, por convención, se extiende desde unos pocos kilohercios hasta varios cientos de gigahercios, en la que las ondas se generan aplicando corriente alterna a un conductor o una antena. El término engloba realidades muy distintas entre sí. La radio comercial, el radar, la conexión wifi del teléfono y, en medicina, los pulsos que excitan los protones en una resonancia magnética o la corriente que calienta un tejido durante una ablación comparten la misma naturaleza física, aunque nada más.

Qué es la radiofrecuencia

El nombre combina el latín radius (rayo) con frequentia, voz que alude a la repetición periódica de un fenómeno. En física, designa la porción del espectro electromagnético situada entre las frecuencias de audio, que el oído humano percibe como sonido, y las microondas, donde la longitud de onda empieza a medirse en centímetros. Dentro de esta franja tan amplia caben usos tan dispares como la radiodifusión, la navegación aérea, el radar meteorológico o los sistemas inalámbricos de corto alcance.

Toda onda de radiofrecuencia nace del mismo mecanismo. Una corriente eléctrica que cambia de sentido muchas veces por segundo, aplicada a un conductor, irradia parte de su energía al espacio en forma de campo electromagnético. Cuanto más alta es la frecuencia, con mayor facilidad se propaga esa energía por el aire y menor es el tamaño de la antena necesaria para emitirla o para captarla. Esta relación explica por qué los aparatos de radio de onda larga necesitan antenas kilométricas y un teléfono móvil se conforma con una de pocos centímetros.

Bandas del espectro

Por convenio internacional, la radiofrecuencia se subdivide en bandas que van de la frecuencia extremadamente baja, por debajo de los 3 kilohercios, a la frecuencia extremadamente alta, ya en el límite con las microondas. Cada banda tiene un uso consolidado desde hace décadas. Las frecuencias bajas y medias sirven para la radiodifusión de onda larga y de onda media; las altas, para la radio de onda corta y las comunicaciones a grandes distancias; las muy altas y las ultraaltas, para la televisión, la telefonía móvil y el wifi. Un electrocardiógrafo, dicho sea de paso, no trabaja en radiofrecuencia: sus señales son de frecuencia muchísimo más baja, del orden de los hercios, y por eso no interfiere con ningún equipo de radiocomunicación cercano.

A partir de 1 gigahercio, la banda entra en el territorio de las microondas, que en sentido estricto son la porción superior del propio espectro de radiofrecuencia pero que la práctica técnica trata como una categoría aparte, con comportamiento y aplicaciones propias: mayor absorción por el agua, menor alcance en el aire y un calentamiento que se concentra en la superficie de lo que atraviesan.

Radiofrecuencia en medicina

La medicina aprovecha la radiofrecuencia sobre todo por dos propiedades físicas. La primera: a partir de cierta frecuencia, una corriente eléctrica deja de estimular nervios y músculos y su efecto pasa a ser puramente térmico. Sobre este principio se apoyan tanto la diatermia empleada en fisioterapia como la ablación por radiofrecuencia de tejidos y de vías eléctricas cardíacas, cada una con su rango de frecuencia y su objetivo clínico particular. La segunda propiedad es que un pulso de radiofrecuencia bien sintonizado puede excitar de forma selectiva ciertos núcleos atómicos. Es lo que ocurre en la excitación protónica que hace posible la resonancia magnética, cuya señal capta después la antena de Helmholtz u otras bobinas receptoras.

Ninguna de estas técnicas es intercambiable con las demás, ni persiguen el mismo objetivo clínico. Cada una desarrolla su mecanismo, sus frecuencias de trabajo y sus indicaciones en la entrada que le corresponde dentro de este diccionario.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo radiofrecuencia que microondas?

No del todo. Las microondas son, en rigor, el tramo superior del espectro de radiofrecuencia, a partir de aproximadamente 1 gigahercio, pero en la práctica se tratan como una categoría aparte porque su comportamiento físico y sus usos difieren bastante.

¿Por qué algunas técnicas de radiofrecuencia no duelen?

Depende de la frecuencia empleada. A las que se usan en ablación y diatermia, del orden de cientos de kilohercios en adelante, la corriente cambia de sentido demasiado rápido para despolarizar una membrana nerviosa. El efecto que queda es térmico, no eléctrico.

¿La radiofrecuencia médica emite radiación ionizante?

No. La energía de un fotón de radiofrecuencia es demasiado baja para arrancar electrones de los átomos, de modo que no produce ionización ni el tipo de daño celular asociado a los rayos X o a la radiación gamma.

¿Desde cuándo se emplea este término?

Se popularizó con el desarrollo de la radiotelegrafía a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la ingeniería eléctrica necesitó distinguir estas frecuencias de las de audio, que hasta entonces habían dominado el vocabulario técnico.

Referencias

  1. Real Academia Española. Radiofrecuencia. Diccionario de la lengua española.
  2. Organización Mundial de la Salud. Campos electromagnéticos y salud pública: teléfonos móviles.
  3. Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS). Preguntas frecuentes sobre radiofrecuencias y salud.
  4. Real Academia Nacional de Medicina de España. Resonancia magnética. Diccionario de términos médicos.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en las técnicas que emplean radiofrecuencia, puede consultar:

  • Diatermia: aplicación terapéutica del calor por radiofrecuencia en fisioterapia y rehabilitación.
  • Ablación por radiofrecuencia: destrucción de tejido mediante corriente alterna de alta frecuencia.
  • Ablación: concepto general de destrucción controlada de tejido, del que la radiofrecuencia es una de las modalidades.
  • Excitación protónica: efecto de un pulso de radiofrecuencia sobre los núcleos de hidrógeno en resonancia magnética.
  • Antena de Helmholtz: bobina que capta la señal de radiofrecuencia emitida por los tejidos en resonancia magnética.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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