DICCIONARIO MÉDICO
RM
RM son las siglas de Resonancia Magnética, una técnica de diagnóstico por imagen que utiliza un campo magnético potente y ondas de radiofrecuencia para obtener imágenes detalladas del interior del cuerpo, sin recurrir a radiación ionizante. También se conoce como IRM (imagen por resonancia magnética) o, en su forma completa, resonancia magnética nuclear, y se emplea en prácticamente todas las especialidades médicas para explorar el cerebro, la columna, las articulaciones o los órganos abdominales. El nombre completo de la técnica es resonancia magnética nuclear, aunque en el ámbito clínico se prescinde casi siempre de la palabra «nuclear» para no generar una asociación equivocada con la radioactividad. El adjetivo se refiere, en realidad, al núcleo del átomo de hidrógeno, que es el que entra en resonancia con el campo magnético del equipo. Resonancia procede del latín resonare, formado por el prefijo re- y el verbo sonare, «sonar»: literalmente, volver a sonar o sonar en respuesta. En 1946, Felix Bloch y Edward Purcell describieron de forma independiente el fenómeno físico en el que se basa la técnica: ciertos núcleos atómicos, colocados en un campo magnético, absorben y emiten energía electromagnética a una frecuencia muy concreta, la frecuencia de resonancia. Por ese hallazgo compartieron el Premio Nobel de Física de 1952. Pasarían más de dos décadas antes de que alguien pensara en convertir esa propiedad física en una imagen del cuerpo humano. El cuerpo humano está compuesto en gran parte de agua y de grasa, ambas ricas en átomos de hidrógeno. Cada núcleo de hidrógeno se comporta como un pequeño imán que, en condiciones normales, apunta en una dirección aleatoria. Al introducir al paciente en el campo magnético del equipo, esos núcleos se alinean con él. Un pulso de radiofrecuencia, sintonizado a la frecuencia exacta de resonancia, los desvía momentáneamente de esa alineación; cuando el pulso cesa, los núcleos regresan a su posición de equilibrio y, al hacerlo, liberan la energía absorbida en forma de una señal detectable. Esa señal no es uniforme. La velocidad con la que cada tejido se relaja -medida en dos parámetros llamados T1 y T2- varía según su composición, y de esa diferencia surge el contraste entre estructuras que se aprecia en la imagen final. La localización espacial de la señal se consigue añadiendo campos magnéticos adicionales, más débiles y variables, conocidos como gradientes; un ordenador convierte después esos datos, organizados en lo que los físicos llaman espacio-k, en la imagen tomográfica mediante una transformada de Fourier. Raymond Damadian publicó en 1971 el hallazgo que abrió la puerta al uso médico del fenómeno: los tejidos tumorales se relajan de forma distinta a los tejidos sanos, lo que en teoría permitiría distinguirlos sin necesidad de biopsia. Solicitó una patente en 1972 y la obtuvo en 1974 -la primera del campo-, aunque su solicitud no describía ningún método concreto para generar una imagen a partir de esa diferencia. Quien resolvió ese problema fue Paul Lauterbur, químico de la Universidad de Illinois. Partiendo de un trabajo previo de Herman Carr, añadió al campo magnético gradientes que variaban en el espacio y permitían saber de qué punto exacto procedía cada señal. El 16 de marzo de 1973 publicó en Nature la primera imagen de resonancia magnética de la historia: dos simples tubos capilares con agua. Peter Mansfield, físico de la Universidad de Nottingham, llegó de forma independiente a una solución matemática equivalente ese mismo año, y a finales de la década desarrolló la técnica de imagen eco-planar, que redujo el tiempo de adquisición de horas a segundos. Damadian, por su parte, no se detuvo en la teoría. Construyó junto a su equipo un escáner de cuerpo entero al que bautizó como «Indomitable», y el 3 de julio de 1977, tras varios intentos fallidos, obtuvo la primera imagen completa del interior de un cuerpo humano vivo. El Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2003 reconoció a Lauterbur y a Mansfield «por sus descubrimientos relacionados con la obtención de imágenes por resonancia magnética». La exclusión de Damadian del galardón, pese a que sus hallazgos sobre la relajación de los tejidos habían sido el punto de partida de todo lo demás, sigue siendo objeto de debate entre historiadores de la ciencia. La modalidad más habitual es la resonancia estructural o anatómica, centrada en la forma y la composición de los tejidos. La resonancia funcional, en cambio, no describe estructuras sino actividad: registra los cambios en el oxígeno de la sangre asociados a la actividad neuronal y se utiliza sobre todo en investigación y en la planificación de cirugías cerebrales. La angiografía por resonancia magnética permite visualizar vasos sanguíneos sin necesidad de introducir un catéter. A todas estas variantes se les puede añadir, o no, un contraste basado en gadolinio, un elemento que modifica el tiempo de relajación de los tejidos cercanos y acentúa el contraste de la imagen en zonas concretas. La confusión más frecuente es con la TC. Ambas producen imágenes tomográficas del interior del cuerpo, pero el principio físico no tiene nada en común: la TC construye la imagen a partir de rayos X, una radiación ionizante, mientras que la RM se basa en un campo magnético y en ondas de radio que no ionizan los tejidos. Esa diferencia explica por qué la RM se prefiere en exploraciones repetidas o en poblaciones especialmente sensibles a la radiación, aunque la elección entre una y otra depende, en cada caso, del tipo de tejido que se necesite estudiar. Sí. Son el mismo fenómeno y la misma técnica; en el entorno clínico simplemente se omite la palabra «nuclear» para evitar que se confunda con la radioactividad, aunque el nombre completo sigue siendo el correcto desde el punto de vista físico. La diferencia está en el principio físico, no solo en el aspecto de las imágenes. La TC utiliza rayos X, una forma de radiación ionizante, para reconstruir cortes del cuerpo; la RM utiliza un campo magnético y pulsos de radiofrecuencia, sin ionización. Esta distinción es, según el Manual MSD, la que marca buena parte de las indicaciones de cada prueba. No hay una única respuesta, y ese es precisamente el origen de la controversia. Raymond Damadian descubrió en 1971 que los tumores se relajan de forma distinta al tejido sano y patentó la idea de usar ese principio con fines diagnósticos. Paul Lauterbur resolvió, en 1973, el problema de cómo convertir esa señal en una imagen real, añadiendo gradientes al campo magnético. Peter Mansfield llegó de forma independiente a una solución similar y, después, aceleró enormemente el proceso con la imagen eco-planar. El Premio Nobel de 2003 reconoció a estos dos últimos, no a Damadian, lo que generó una polémica pública que él mismo mantuvo viva durante años. Construir un escáner de cuerpo entero, sin embargo, sí fue mérito exclusivo de Damadian y de su equipo, en 1977. El 3 de julio de 1977, con el escáner «Indomitable» construido por el equipo de Raymond Damadian. Hasta entonces solo se habían obtenido imágenes de muestras pequeñas, como tubos de agua o animales de laboratorio. Consulte también la información clínica completa sobre esta prueba Si busca información sobre cómo se realiza la prueba, para qué se utiliza y qué preparación requiere, puede consultar la página de Resonancia magnética, elaborada por el departamento de Radiología de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es RM
Fundamento físico
Historia
Tipos de resonancia magnética
Diferenciación con otras técnicas de imagen
Preguntas frecuentes
¿RM y resonancia magnética nuclear son lo mismo?
¿Qué diferencia hay entre la RM y la TC?
¿Quién inventó la resonancia magnética?
¿Cuándo se obtuvo la primera imagen de un cuerpo humano completo?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026