DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome de Sturge-Weber

El síndrome de Sturge-Weber es un trastorno neurocutáneo congénito y esporádico, causado por una mutación somática en mosaico del gen GNAQ, que asocia una malformación capilar facial (la mancha en vino de Oporto), angiomatosis leptomeníngea y, con frecuencia, glaucoma. El cambio genético que lo origina no está presente en el óvulo ni en el espermatozoide: aparece después de la fecundación, en un grupo limitado de células del embrión, por lo que no se transmite de padres a hijos.

Qué es el síndrome de Sturge-Weber

También llamado angiomatosis encefalotrigeminal (del griego enkephalos, encéfalo, y del latín trigeminus, tres veces nacido, referido al nervio trigémino), el síndrome de Sturge-Weber pertenece al grupo de las facomatosis, enfermedades congénitas que combinan afectación cutánea y del sistema nervioso central. El médico británico William Allen Sturge lo describió en 1879 al relacionar una mancha facial congénita con crisis epilépticas contralaterales en una niña de seis años y medio, y desde entonces el nombre quedó asociado a esta tríada de piel, ojo y meninges.

La malformación capilar facial sigue casi siempre el territorio de la primera rama del nervio trigémino (la oftálmica), lo que explica el adjetivo trigeminal del nombre alternativo. No es, sin embargo, una neuropatía del trigémino. El nervio está intacto; lo que ocurre es que el desarrollo vascular anómalo respeta ese territorio cutáneo por razones embriológicas todavía no resueltas del todo.

El mecanismo: una mutación que aparece después de la concepción

Una mutación activadora del gen GNAQ, identificada en 2013, es la causa del síndrome de Sturge-Weber. Afecta a la posición 183 de la proteína, con sustitución de arginina por glutamina (conocida como R183Q). GNAQ codifica una subunidad de una proteína G, familia de moléculas que transmiten señales dentro de la célula; la versión mutada queda permanentemente activa y altera el desarrollo normal de los vasos sanguíneos pequeños en la piel, las meninges y el ojo.

Lo decisivo es el momento del desarrollo embrionario en que surge la mutación. Cuanto antes aparece, en células precursoras con potencial para dar lugar a muchos tejidos distintos, mayor es la extensión de órganos afectados; si el error genético ocurre más tarde, limitado ya a las células destinadas a la piel, el resultado es una simple mancha en vino de Oporto sin compromiso cerebral ni ocular. Ambos cuadros comparten idéntica mutación en GNAQ; los separa únicamente el momento en que el error tuvo lugar.

Clasificación según la extensión de la afectación

Desde 1992 se emplea la escala propuesta por el neuropediatra E. Steve Roach para clasificar el síndrome según qué territorios están implicados. El tipo I, la forma clásica, combina angioma facial y angioma leptomeníngeo, con riesgo de glaucoma. El tipo II se limita al angioma facial, sin afectación intracraneal demostrada, aunque el glaucoma sigue siendo posible. El tipo III, mucho menos frecuente y de diagnóstico más difícil por la ausencia de marca visible en la piel, consiste en un angioma leptomeníngeo aislado, casi siempre sin glaucoma.

Esta clasificación ha recibido críticas porque asume que toda mancha facial de este tipo pertenece al espectro del síndrome, cuando en realidad la mayoría de las manchas en vino de Oporto aisladas (tipo II en sentido estricto) nunca desarrollan ninguna otra manifestación. Por eso, en la práctica clínica actual el diagnóstico de síndrome de Sturge-Weber propiamente dicho suele reservarse para los casos con afectación demostrada del sistema nervioso central, el ojo, o ambos.

Diferenciación con otras facomatosis y malformaciones vasculares

Dentro del grupo de las facomatosis, el síndrome de Sturge-Weber se distingue de la neurofibromatosis y de la esclerosis tuberosa por su origen: no es hereditario, no responde a un patrón mendeliano y no se asocia a tumores en otros órganos, sino a una malformación vascular pura de origen esporádico.

Con el síndrome de Klippel-Trenaunay-Weber comparte el apellido Weber y la presencia de malformaciones capilares extensas, pero se trata de una entidad distinta: afecta típicamente a una extremidad, con hipertrofia de partes blandas y venas varicosas, y carece de la angiomatosis leptomeníngea que define al cuadro de Sturge-Weber. La coincidencia del apellido responde a que Frederick Parkes Weber, el mismo autor que en 1922 describió las calcificaciones cerebrales del síndrome que hoy lleva su nombre junto al de Sturge, había descrito también, años antes, el cuadro vascular de la extremidad.

Epidemiología

El síndrome de Sturge-Weber es raro. Su incidencia se sitúa entre 1 caso por cada 20.000 y 1 por cada 50.000 nacidos vivos, sin diferencias claras entre sexos ni entre grupos étnicos. La mancha en vino de Oporto aislada, en cambio, es mucho más común: aparece en torno al 3 por 1.000 recién nacidos, y solo una minoría de ellos desarrollará finalmente afectación cerebral u ocular.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre síndrome de Sturge-Weber-Dimitri?

Es una variante del nombre que aparece de forma ocasional en la bibliografía, aunque hoy resulta poco habitual. Reconoce la aportación de Georges Dimitri, que en 1923, un año después de que Parkes Weber describiera las calcificaciones cerebrales mediante radiografía simple, precisó el patrón característico en doble línea paralela (conocido como calcificación en raíl de tranvía) que permite reconocerlas en las imágenes.

¿Puede una persona tener síndrome de Sturge-Weber sin ninguna mancha visible en la cara?

Sí. Es el tipo III de la clasificación de Roach, en el que la angiomatosis se limita a las leptomeninges sin afectar a la piel. Al carecer del signo más visible del cuadro, estos casos suelen diagnosticarse más tarde, casi siempre a raíz de una prueba de imagen solicitada por otro motivo.

¿Todos los niños con mancha en vino de Oporto en la frente tienen este síndrome?

No, ni mucho menos. La inmensa mayoría de las manchas en vino de Oporto, incluidas las que asientan sobre la frente y el párpado superior, son lesiones cutáneas aisladas que nunca se acompañan de afectación cerebral ni ocular. Lo que eleva la probabilidad de que exista un síndrome de Sturge-Weber subyacente es la extensión bilateral de la mancha o su localización precisa en el territorio de la primera rama trigeminal, no el simple hecho de tener una marca de nacimiento de este tipo.

¿Está relacionado el síndrome de Sturge-Weber con la neurofibromatosis?

Ambos pertenecen al grupo histórico de las facomatosis, pero son entidades genéticamente independientes, sin relación causal entre sí, y su semejanza se limita a que las dos combinan hallazgos cutáneos con hallazgos del sistema nervioso central.

Referencias

  1. MedlinePlus. Síndrome de Sturge-Weber. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  2. MedlinePlus Genetics. Sturge-Weber syndrome. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  3. National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS). Sturge-Weber Syndrome. National Institutes of Health.
  4. Online Mendelian Inheritance in Man (OMIM). Sturge-Weber Syndrome; SWS (#185300).

Entradas relacionadas

  • Facomatosis. El grupo de enfermedades neurocutáneas congénitas al que pertenece el síndrome de Sturge-Weber, junto con la neurofibromatosis y la esclerosis tuberosa.
  • Mancha en vino de Oporto. La malformación capilar cutánea que, cuando aparece aislada, no implica ningún riesgo añadido para el sistema nervioso ni para el ojo.
  • Hemangioma coroideo. Tumor vascular benigno del ojo cuya forma difusa se asocia con frecuencia al síndrome de Sturge-Weber.
  • Enfermedad de Sturge-Weber. Otra forma de referirse a este mismo trastorno, con el repaso histórico completo del epónimo.
  • Epilepsia. Las crisis convulsivas asociadas al angioma leptomeníngeo son, junto con la mancha facial, el hallazgo que llevó a Sturge a describir el cuadro en 1879.

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