DICCIONARIO MÉDICO
Proteinemia
La proteinemia es la concentración total de proteínas presentes en el suero sanguíneo, resultado de sumar la albúmina y el conjunto de las globulinas. Se determina mediante un análisis bioquímico habitual y ofrece una primera lectura, todavía inespecífica, del estado nutricional y de la función hepática y renal. El término combina "proteína" con el sufijo "-emia" (concentración en la sangre, del griego αἷμα, haima). A diferencia de otros parámetros con nombre griego clásico, como la glucemia, "proteína" es una palabra relativamente reciente: la propuso el químico sueco Jöns Jacob Berzelius, en una carta fechada el 10 de julio de 1838 y dirigida a su colega holandés Gerardus Johannes Mulder, tomándola del griego πρωτεῖος (proteios, "primario" o "de primera importancia"). Curiosamente, Berzelius nunca llegó a estudiar la sustancia en su propio laboratorio; se limitó a sugerirle el nombre a Mulder por correspondencia. En sentido estricto, la cifra corresponde a la suma de la albúmina (entre el 55 % y el 65 % del total) y las cuatro fracciones de globulinas: alfa-1, alfa-2, beta y gamma. No incluye el fibrinógeno. Este matiz explica por qué el resultado depende del tipo de muestra: si se analiza plasma en lugar de suero, la proteinemia aparece elevada de forma artificial en torno a 0,2 g/dL, precisamente por el fibrinógeno que el plasma conserva y que el suero, al coagular, ha perdido. La técnica habitual en el laboratorio clínico es el método del biuret, una reacción colorimétrica en la que los enlaces peptídicos de las proteínas forman con el cobre un complejo de color violeta cuya intensidad resulta proporcional a la concentración. Suele solicitarse junto con otros parámetros de la bioquímica sanguínea general, sin preparación especial por parte del paciente. El intervalo de referencia habitual en el adulto se sitúa entre 6,5 y 8,1 g/dL, aunque distintos laboratorios manejan cifras algo distintas, hasta 8,7 g/dL, según el método y la población de referencia empleados. El resultado se interpreta casi siempre junto con el cociente albúmina/globulina (A/G), normalmente entre 1,1 y 2,5. Un cociente invertido, con más globulina que albúmina, orienta hacia una causa distinta de un cociente conservado con las dos fracciones proporcionalmente altas o bajas. Sumar no es lo mismo que desglosar. La proteinemia ofrece un número único, el total; el proteinograma, en cambio, reparte esa cifra en las cinco bandas que resultan de someter el suero a electroforesis. La diferencia no es solo técnica. Puede existir una inmunoglobulina monoclonal perfectamente visible en el proteinograma mientras la proteinemia total permanece dentro de la normalidad, porque el descenso de otras fracciones compensa el ascenso de la banda anómala. Por eso, ante la sospecha de una gammapatía, una proteinemia normal no permite descartar el estudio electroforético. Un valor por encima del rango de referencia se recoge bajo el término hiperproteinemia, casi siempre por deshidratación o, con menos frecuencia, por un exceso real de gammaglobulinas. Un valor por debajo se denomina hipoproteinemia y suele reflejar una síntesis hepática insuficiente, una pérdida renal o intestinal, o un aporte nutricional escaso. Cuando lo que cambia no es la suma sino la proporción entre fracciones, con la cifra total dentro de lo normal, se habla de disproteinemia. Los tres términos comparten raíz, pero cada uno señala una alteración distinta y desarrolla sus propias causas en su entrada correspondiente del diccionario. El fundamento químico, la reacción del biuret, se describió en 1857. Su aplicación como prueba analítica rutinaria para proteínas totales se generalizó bastante después, ya en el siglo XX, con la llegada de los autoanalizadores de bioquímica clínica. No. La proteinuria es la presencia de proteínas en la orina, un hallazgo casi siempre patológico porque el riñón sano filtra muy poca proteína. La proteinemia mide, en cambio, la concentración normal y necesaria de proteínas en la sangre. Porque es una suma. Un aumento real de una fracción puede compensarse con el descenso de otra y dejar el total dentro del rango de referencia. La gammapatía monoclonal es el ejemplo más citado: el proteinograma puede mostrar un pico monoclonal nítido mientras la proteinemia total sigue siendo normal. No en términos absolutos. La deshidratación concentra la sangre y hace que la misma cantidad de proteína se disuelva en menos agua, de modo que la cifra sube sin que se haya sintetizado una sola molécula nueva. Es la causa más frecuente de hiperproteinemia y se corrige rehidratando al paciente.Qué es la proteinemia
Cómo se determina
Valores normales
Qué distingue la proteinemia del proteinograma
Cuándo se altera
Preguntas frecuentes
¿Desde cuándo se mide la proteinemia con el método actual?
¿Es lo mismo proteinemia que proteinuria?
¿Por qué una proteinemia normal no descarta un problema en las proteínas?
¿La deshidratación eleva realmente las proteínas del cuerpo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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