DICCIONARIO MÉDICO
Globulina
Las globulinas son un grupo heterogéneo de proteínas plasmáticas que, al someter el suero sanguíneo a una electroforesis, migran más lentamente que la albúmina. Se subdividen en fracciones alfa-1, alfa-2, beta y gamma, cada una con un perfil funcional distinto que abarca desde el transporte de sustancias hasta la defensa inmunitaria. El término procede del latín globulus ("esferilla"), con el sufijo químico -ina. Lo introdujo en 1839 el químico sueco Jöns Jacob Berzelius para designar la fracción proteica del suero que precipitaba al diluirlo con agua destilada, por oposición a la albúmina, que permanecía en solución. El criterio original era, pues, puramente de solubilidad: las globulinas son insolubles en agua pura pero solubles en soluciones salinas diluidas. Con el desarrollo de la electroforesis en la década de 1930, Arne Tiselius demostró que ese precipitado no era una proteína única, sino una mezcla de fracciones con movilidades diferentes. Las bandas resultantes recibieron nombres del alfabeto griego (alfa, beta, gamma) según la velocidad con que se desplazaban en el campo eléctrico. El trabajo le valió el Premio Nobel de Química en 1948. Cuando se somete una muestra de suero a electroforesis, la albúmina avanza primero y forma el pico más alto. Por detrás aparecen las globulinas, agrupadas en bandas progresivamente más lentas. Cada banda contiene proteínas con funciones biológicas particulares. La fracción alfa-1 incluye la alfa-1-antitripsina, principal inhibidor de las proteasas liberadas por los neutrófilos, y la alfa-fetoproteína, relevante como marcador oncológico en el adulto. En la fracción alfa-2 destacan la haptoglobina (que captura la hemoglobina libre) y la ceruloplasmina, encargada de transportar cobre. Dentro de la banda beta se encuentra la transferrina, proteína que vehicula el hierro en el plasma, junto con componentes del complemento como el C3, y la beta-2-microglobulina. La fracción gamma alberga las inmunoglobulinas (IgG, IgA, IgM, IgD, IgE), responsables de la respuesta humoral del sistema inmunitario. Conviene no confundir el todo con la parte: las inmunoglobulinas son un subconjunto de las globulinas, no un sinónimo. Tres propiedades diferencian a las globulinas de la albúmina en la práctica analítica. La primera es la solubilidad: las globulinas precipitan a concentraciones de sulfato amónico que la albúmina soporta sin problema. La segunda, el peso molecular, que en las globulinas va desde los 44 kDa de la transtiretina hasta los casi 1 000 kDa de la IgM pentamérica. La tercera es la diversidad funcional: mientras la albúmina actúa como transportador inespecífico y regulador osmótico, las globulinas cubren papeles tan dispares como la defensa frente a patógenos, el transporte de metales y hormonas, la coagulación y la regulación de la inflamación. La concentración sérica normal de globulinas totales oscila entre 2,0 y 3,5 g/dL en el adulto. No se mide directamente: se obtiene restando la albúmina de las proteínas totales. El cociente albúmina/globulina (A/G), habitualmente superior a 1, se invierte cuando aumentan las gammaglobulinas o cuando desciende la albúmina. Un incremento policlonal de la fracción gamma (banda ancha en la electroforesis) apunta a infecciones crónicas, hepatopatías o enfermedades autoinmunes. La aparición de un pico estrecho y alto dentro de esa misma banda, el llamado componente monoclonal o componente M, obliga a descartar una gammapatía monoclonal, incluido el mieloma múltiple. El descenso de las globulinas totales refleja, en la mayoría de los casos, una caída de la fracción gamma. Las inmunodeficiencias son la causa más directa: la hipogammaglobulinemia y la agammaglobulinemia reducen las inmunoglobulinas circulantes. También puede haber pérdida renal de proteínas, como ocurre en el síndrome nefrótico, o pérdida intestinal en las enteropatías pierde-proteínas. Del latín globulus ("esferilla") y el sufijo -ina, que en química designa una sustancia. Berzelius lo acuñó en 1839 para la fracción proteica del suero que precipitaba al diluirlo con agua. El nombre alude a la forma globular que se atribuyó a estas proteínas en solución, aunque hoy sabemos que su estructura tridimensional es variable. No. Las inmunoglobulinas (los anticuerpos) constituyen solo la fracción gamma del conjunto. Las fracciones alfa y beta contienen proteínas de transporte, inhibidores de proteasas y factores del complemento que nada tienen que ver con la producción de anticuerpos. Ese cociente (A/G) permite detectar desequilibrios antes de que las cifras absolutas salgan del rango de referencia. Un valor inferior a 1 sugiere que las globulinas han subido (p. ej., por una gammapatía) o que la albúmina ha bajado (p. ej., por enfermedad hepática avanzada). La electroforesis de proteínas aclara cuál de las dos situaciones predomina. Sí. La electroforesis de proteínas séricas separa las bandas y permite cuantificar cada una. Para las inmunoglobulinas individuales (IgG, IgA, IgM) se emplea la nefelometría o la turbidimetría, técnicas que miden la dispersión de luz producida por los complejos antígeno-anticuerpo. El estudio se completa, cuando procede, con la inmunofijación, que identifica el tipo de cadena ligera y pesada del componente monoclonal.Qué es una globulina
Las cuatro fracciones del proteinograma
Solubilidad, peso molecular y función
Significado clínico del proteinograma alterado
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "globulina"?
¿Son lo mismo globulinas e inmunoglobulinas?
¿Qué información aporta el cociente albúmina/globulina?
¿Se puede analizar cada fracción por separado?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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