DICCIONARIO MÉDICO
Pitiriasis alba
La pitiriasis alba es una dermatosis benigna y autolimitada, frecuente en la edad escolar, que se manifiesta como máculas hipopigmentadas con descamación fina, localizadas sobre todo en la cara. Constituye la causa más habitual de manchas blancas en la piel de los niños y se asocia con frecuencia a la atopia y la xerosis cutánea. Dentro de las hipopigmentaciones melanopénicas, la pitiriasis alba ocupa un lugar concreto: los melanocitos están presentes, pero sintetizan o transfieren menos melanina de lo habitual en las zonas afectadas. No hay destrucción celular (a diferencia de lo que ocurre en el vitíligo), lo que explica que las manchas sean hipopigmentadas, más claras que la piel circundante y con algo de color residual, y no despigmentadas, de un blanco lechoso. El nombre procede del griego πίτυρον (pítyron), que significaba "salvado de cereal", y del latín alba, "blanca". La referencia al salvado es visual: las escamas finas, secas y blanquecinas que cubren las lesiones recuerdan al residuo harinoso de la molienda del trigo. En la tradición dermatológica española se ha empleado también el término dartros (del francés dartre, "herpes" o "costra cutánea"), que en textos clásicos designaba de forma genérica las lesiones descamativas de la cara y que acabó identificándose en la práctica con la pitiriasis alba infantil. Otro sinónimo, ya en desuso, es eccemátide, por la vinculación de la enfermedad con el terreno atópico. La etiología de la pitiriasis alba no está resuelta. Se sabe que existe una inflamación subclínica leve en la fase inicial (las lesiones comienzan siendo ligeramente rosadas y algo sobreelevadas) y que esa inflamación altera de forma transitoria la función del melanocito. Los estudios histológicos muestran una reducción del número y del tamaño de los melanosomas, sin disminución significativa del número de melanocitos, lo que sitúa a esta dermatosis en el grupo melanopénico de las hipopigmentaciones. ¿Qué desencadena esa inflamación? Se han propuesto varios factores que probablemente actúan en combinación: la xerosis cutánea, ya que la sequedad favorece la alteración de la barrera epidérmica; la exposición solar sobre una piel ya dañada; el uso de jabones agresivos, y, en niños con terreno atópico, la activación inflamatoria propia de la dermatitis. Algunos autores han postulado un papel de microorganismos como Staphylococcus aureus o Malassezia, pero hasta la fecha ninguno se ha confirmado como agente causal. La deficiencia de cobre, cofactor de la tirosinasa (la enzima clave de la melanogénesis), se ha asociado también en poblaciones pediátricas con déficits nutricionales, aunque la relación dista de ser concluyente. La pitiriasis alba sigue un curso característico en tres etapas, aunque muchas veces el paciente solo consulta cuando la lesión ya ha llegado a la última. En la primera fase, la lesión es una placa rosada o eritematosa, ligeramente sobreelevada, con bordes difusos, que puede causar un prurito leve. En la segunda, el eritema se desvanece y deja una mácula hipopigmentada cubierta por una descamación fina y polvorienta: es la fase más visible, sobre todo en verano, cuando el contraste con la piel bronceada se acentúa. En la tercera, la descamación desaparece y queda únicamente una mácula pálida, lisa, de contornos mal definidos, que se va repigmentando con lentitud hasta recuperar el tono normal de la piel. Las lesiones miden entre 0,5 y 5 cm, son múltiples (entre dos y veinte en la mayoría de los casos) y se localizan con preferencia en la cara, sobre todo en las mejillas. También pueden aparecer en el cuello, los brazos y el tronco superior. La repigmentación completa puede tardar meses o, en algunos casos, años; el cuadro tiende a resolverse de forma espontánea con la llegada a la adolescencia. En la consulta, la pregunta más repetida es la distinción con el vitíligo. En la pitiriasis alba, las manchas son de un blanco mate, con bordes difusos y algo de descamación superficial. El vitíligo, en cambio, forma placas de un blanco lechoso y bordes nítidos, sin ningún rastro de escama. La exploración con lámpara de Wood suele resolver la duda: la pitiriasis alba muestra una fluorescencia tenue, mientras que la despigmentación completa del vitíligo produce una fluorescencia intensa, de color blanco marfil. La pitiriasis versicolor, producida por levaduras del género Malassezia, comparte con la pitiriasis alba el aspecto de manchas pálidas con descamación, pero su distribución es distinta: predomina en tronco y espalda, y rara vez aparece en la cara. Además, su descamación se desprende con facilidad al rascado, lo que se conoce como signo de la uñada positivo. El nevo acrómico sigue otra lógica: es congénito y estable desde el nacimiento, una sola mácula hipopigmentada, bien circunscrita, que no evoluciona. La hipomelanosis guttata idiopática también es hipopigmentada, pero se presenta como pequeñas máculas puntiformes en piernas y antebrazos de adultos con fotodaño crónico: un perfil que nada tiene que ver con el del niño escolar con manchas en las mejillas. "Pitiriasis" viene del griego πίτυρον (pítyron), "salvado de cereal": describe las escamas finas y secas que cubren las lesiones, semejantes al residuo de la molienda del trigo. "Alba" es el latín para "blanca" y alude al color pálido de las manchas. En español también se ha utilizado el término "dartros" como sinónimo popular. Sí, es una confusión muy frecuente. La pitiriasis versicolor, causada por un hongo, también produce manchas claras con descamación, pero se localiza en el tronco y la espalda, no en la cara. El dermatólogo distingue ambas entidades con facilidad mediante la exploración clínica y, si hace falta, con un examen micológico directo que en la pitiriasis alba resulta negativo. En la gran mayoría de los casos, no. La pitiriasis alba es mucho más frecuente que el vitíligo en la infancia, y las dos entidades se distinguen bien a simple vista: bordes difusos y algo de descamación en un caso, blanco lechoso intenso y piel lisa en el otro. Si persisten dudas, la lámpara de Wood permite diferenciarlas con rapidez. No. La repigmentación puede tardar semanas o meses, a veces más de un año, pero la piel acaba recuperando su tono normal, y el cuadro tiende a resolverse por sí solo con la llegada de la adolescencia. Si desea profundizar en conceptos asociados a la pitiriasis alba, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la pitiriasis alba
Mecanismo: por qué se aclara la piel
Evolución clínica en tres fases
Diferenciación con otras manchas blancas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "pitiriasis alba"?
¿Puede confundirse con hongos?
¿Las manchas blancas en la cara de mi hijo son vitíligo?
¿La pitiriasis alba deja marcas permanentes?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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