DICCIONARIO MÉDICO
Xerosis
La xerosis —o xerosis cutis— es la sequedad de la piel de intensidad suficiente como para constituir un hallazgo clínico relevante: descamación visible, rugosidad, tirantez y, con frecuencia, prurito. Comparte raíz etimológica y significado con xerodermia, y en la práctica ambos términos se emplean a menudo como sinónimos. Sin embargo, "xerosis cutis" se utiliza preferentemente en el ámbito dermatológico para designar las formas que requieren evaluación médica, ya sea por su intensidad, por la repercusión sobre la calidad de vida o por su asociación con enfermedades subyacentes. El término procede del griego ξηρός (xērós), "seco", y el sufijo -ωσις (-ōsis), "condición" o "estado". Literalmente, "estado de sequedad". La misma raíz ξηρ- aparece en xerodermia (piel seca), xerostomía (boca seca) y xeroftalmia (ojo seco). El código CIE-10 asignado es L85.3 (xerosis cutis). La diferencia con la xerodermia es más de grado y de contexto clínico que de concepto. La xerodermia describe la piel seca en general, incluyendo las formas leves y estacionales que no requieren más que medidas cosméticas. La xerosis, en cambio, designa la sequedad que ha alcanzado un umbral clínico: cuando la epidermis pierde la capacidad de retener agua en el estrato córneo y la piel se presenta áspera, escamosa, fisurada o pruriginosa con repercusión funcional. Algunos autores distinguen además una "asteatosis", referida específicamente a la pérdida de lípidos superficiales, pero en la práctica los tres términos funcionan como un gradiente continuo más que como categorías estancas. El valor clínico principal de la xerosis es que no siempre es un problema aislado: con frecuencia constituye la manifestación cutánea más constante de una dermatosis subyacente. En el eccema atópico, la xerosis es el hallazgo que está presente prácticamente en todos los pacientes, incluso en las fases interbrote, cuando las placas eccematosas han remitido. La alteración de la barrera cutánea —en particular la deficiencia de filagrina, una proteína estructural del estrato córneo— es uno de los mecanismos centrales de la enfermedad, y la xerosis es su expresión clínica más visible. En la ictiosis, la sequedad es constitutiva y de origen genético; el patrón de descamación suele ser más intenso y resistente que en la xerosis adquirida. En la psoriasis, la xerosis acompaña a las placas eritematodescamativas aunque no es el rasgo definitorio. Y en la dermatitis irritativa de contacto, la xerosis localizada en las manos es muchas veces el primer signo que lleva al paciente a consultar. La xerosis no siempre es de origen cutáneo. El hipotiroidismo enlentece el recambio epidérmico y reduce la producción de lípidos, lo que da lugar a una piel seca, pálida y áspera. La diabetes mellitus altera la sudoración y la microcirculación periférica; la xerosis de los pies en el paciente diabético tiene una relevancia particular porque predispone a fisuras que pueden complicarse con infecciones y úlceras. La insuficiencia renal crónica cursa con xerosis en una proporción alta de pacientes, y en la enfermedad de Sjögren la sequedad de piel, boca y ojos coexiste como expresión de la afectación glandular autoinmune. Entre los fármacos, los retinoides (isotretinoína, acitretina) producen xerosis y queilitis como efectos adversos esperados y dosis-dependientes. Los antineoplásicos dirigidos contra el receptor del factor de crecimiento epidérmico (anti-EGFR) causan xerosis intensa como parte del síndrome cutáneo característico. Los diuréticos, las estatinas y ciertos antirretrovirales también figuran entre los fármacos asociados a sequedad cutánea clínicamente relevante. La xerosis senil merece mención separada porque es la forma más prevalente y la que más consultas dermatológicas genera. Con la edad, la producción de lípidos epidérmicos disminuye, el recambio celular del estrato córneo se enlentece, y la actividad de las glándulas sebáceas y sudoríparas decae. El resultado es una piel seca de predominio en las piernas —especialmente en la cara anterior de las tibias—, con descamación fina que puede evolucionar a un patrón craquelado (eccema craquelé o eccema asteatósico) si no se interviene. El prurito nocturno que acompaña a esta xerosis es una de las quejas más frecuentes en el paciente geriátrico dermatológico. Del griego ξηρός (xērós), "seco", y -ωσις (-ōsis), "condición". Significa "estado de sequedad". En dermatología se aplica a la piel; en oftalmología, a la conjuntiva (xerosis conjuntival); y de forma más general, a cualquier membrana o superficie que ha perdido su hidratación normal. En sentido estricto, casi siempre sí: ambos designan la piel anormalmente seca. Cuando se establece un matiz, "xerodermia" se usa como término general descriptivo y "xerosis cutis" se reserva para la sequedad con relevancia clínica. Pero la distinción no es universal ni está normalizada, y muchos textos los tratan como sinónimos exactos. Sí. La xerosis es un hallazgo constante en el eccema atópico, acompaña a la ictiosis y a la psoriasis, y puede ser la manifestación cutánea de enfermedades sistémicas como el hipotiroidismo, la diabetes, la insuficiencia renal o la enfermedad de Sjögren. También puede aparecer como efecto adverso de fármacos, en especial retinoides y antineoplásicos anti-EGFR. Porque el envejecimiento reduce la producción de lípidos epidérmicos, enlentece la renovación del estrato córneo y disminuye la actividad de las glándulas sebáceas y sudoríparas. Todo ello empobrece la barrera cutánea y facilita la pérdida de agua. Es la forma más prevalente de xerosis y se localiza sobre todo en las piernas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la xerosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la xerosis
Xerosis como signo de dermatosis
Xerosis asociada a enfermedades sistémicas y fármacos
Xerosis del anciano
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "xerosis"?
¿Es lo mismo xerosis que xerodermia?
¿La xerosis puede ser signo de una enfermedad?
¿Por qué la piel se seca más con la edad?
Referencias
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