DICCIONARIO MÉDICO

Prurito

El prurito es la sensación cutánea desagradable que despierta la necesidad de rascarse. Puede limitarse a una zona concreta de la piel o extenderse a toda la superficie corporal, y se considera crónico cuando se prolonga más de seis semanas.

Qué es el prurito

El término procede del latín prurire, "picar" (en un sentido más antiguo, "sentir un calor excesivo"). Late tras esa etimología una raíz indoeuropea, *preus-, que remite a la vez al frío y a la quemazón; de ella deriva también pruna, "brasa ardiente", una ambivalencia que explica por qué picor y ardor comparten tanto vocabulario en las lenguas romances. El sustantivo pruritus, participio del verbo latino, pasó al castellano prácticamente sin alterarse.

Ya en el siglo XVII el médico alemán Samuel Hafenreffer describió el prurito con una precisión conceptual que se mantiene vigente. Hoy se define como una sensación con tres componentes entrelazados: uno sensorial, el propio picor; uno emocional, la incomodidad que provoca; y uno motivacional, la necesidad casi irresistible de rascarse. Si falta cualquiera de los tres, la experiencia no es picor completo.

Un mecanismo propio, distinto del dolor

Durante décadas se entendió el picor como una variante débil del dolor. La investigación de las últimas dos décadas ha desmontado esa idea. El picor y el dolor comparten origen periférico, pero no destino: son señales distintas, con receptores y mediadores que en buena parte no coinciden. Las terminaciones responsables son sobre todo fibras C amielínicas, de conducción lenta, que expresan canales como TRPV1 y TRPA1 y responden a mediadores tan diversos como la histamina, la sustancia P, la serotonina o la interleucina 31.

De ahí se distinguen dos grandes vías. La histaminérgica domina en la urticaria y en las reacciones a fármacos. La no histaminérgica predomina en la inmensa mayoría del resto de dermatosis pruriginosas, lo que explica por qué los antihistamínicos alivian tan poco fuera de esos dos contextos concretos.

Las señales ascienden por la médula espinal (concretamente por las láminas más superficiales del asta posterior) hasta el tálamo y la corteza somatosensorial, donde se localiza la sensación; buena parte del alivio momentáneo que produce el rascado se debe a la activación de vías inhibidoras mediadas por opioides endógenos como la dinorfina, un mecanismo que también explica por qué rascarse en exceso acaba perpetuando el picor en vez de aliviarlo.

Clasificación

Existen varias formas de ordenar el prurito. La clasificación clásica distingue cuatro tipos según su origen: el neurogénico, producido por mediadores inflamatorios sin daño en el nervio; el neuropático, causado por lesión directa de las vías nerviosas, como en la neuralgia postherpética o la notalgia parestésica; y el pruritoceptivo, desencadenado por irritantes o enfermedades inflamatorias de la piel. Queda el psicógeno, de origen psicosomático o psiquiátrico; el cuero cabelludo, curiosamente, es la localización donde se presenta con más frecuencia.

A esa clasificación se suma la más reciente del International Forum for the Study of Itch (IFSI), que agrupa el prurito crónico en tres bloques según el estado de la piel. El grupo I engloba los casos que asientan sobre piel ya alterada o inflamada. El grupo II reúne el prurito sobre piel inicialmente sana, antes llamado prurito sine materia ("sin materia"), donde a veces se aprecia el llamado signo de la mariposa: una zona de la espalda inalcanzable para el rascado que permanece libre de lesiones mientras el resto se excoria. El grupo III corresponde a los casos en los que ya predominan las lesiones producidas por el propio rascado.

Por extensión, se habla de prurito generalizado o localizado. Por duración, de agudo o crónico, con las seis semanas como frontera convencional entre uno y otro.

Origen dermatológico y sistémico

La piel es, con diferencia, el origen más frecuente: eccemas, psoriasis, urticaria, sarna o piel seca explican la mayoría de los casos. Cuando la piel es normal o solo presenta lesiones secundarias al rascado, hay que pensar en un origen sistémico: enfermedad renal crónica, colestasis hepática, alteraciones tiroideas, ferropenia, policitemia vera o linfomas figuran entre las causas mejor documentadas. En una proporción nada desdeñable de pacientes, más del 40% según algunas series, ninguna prueba complementaria llega a identificar el origen; se habla entonces de prurito de origen desconocido.

Epidemiología

Las cifras varían según el estudio y la población analizada. Distintos trabajos sitúan el prurito crónico entre el 8% y el 28% de la población general, con estimaciones que llegan al 22-26% en algunas series europeas. La prevalencia se dispara en determinados grupos: afecta al 78% de las personas mayores de 65 años, al 87% de quienes tienen dermatitis atópica, al 84% de los pacientes con psoriasis, al 45% de los pacientes con VIH y a poco más de un tercio de quienes reciben hemodiálisis.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo prurito que prurigo?

No. El prurito es un síntoma, la sensación de picor en sí misma. El prurigo es una entidad clínica distinta, con lesiones propias (pápulas y nódulos con costra), aunque comparta raíz latina con el prurito.

¿Desde cuándo se estudia el picor como un fenómeno distinto del dolor?

Desde hace relativamente poco. Aunque el picor se describe con precisión desde el siglo XVII, su fisiología independiente del dolor solo se ha ido demostrando a partir de los años noventa del siglo pasado, con el hallazgo de neuronas y receptores dedicados en exclusiva a esta sensación; en 2001 se identificó la familia de receptores Mrgpr, hoy central en la investigación del picor no histaminérgico.

¿El picor generalizado siempre tiene una causa cutánea?

No siempre. Hasta en un tercio o más de los casos sin lesiones visibles, la causa hay que buscarla fuera de la piel: en el hígado, el riñón, la tiroides o la sangre.

¿Por qué rascarse alivia el picor solo un momento?

Porque el propio rascado activa, en la médula espinal, interneuronas inhibidoras que liberan dinorfina y bloquean brevemente la señal de picor entrante. Ese alivio dura poco y, si el rascado se repite, la piel se inflama más y el ciclo se retroalimenta: es lo que se conoce como ciclo prurito-rascado.

Referencias

  1. MedlinePlus: Picazón. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NIH).
  2. MedlinePlus enciclopedia médica: Prurito.
  3. Navarro-Triviño FJ. Prurito en dermatología. Generalidades y pruritógenos. Parte 1. Actas Dermo-Sifiliográficas, 2023 (revista de la Academia Española de Dermatología y Venereología).
  4. Real Academia Española: prurito. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas

  • Prurigo: entidad cutánea con lesiones propias, pápulas y nódulos, distinta del prurito como síntoma aislado.
  • Prurito anal: forma localizada de picor en la piel perianal, con clasificación y causas propias.
  • Urticaria: erupción con habones y picor mediada principalmente por la vía histaminérgica.
  • Dermografismo: habones inducidos por el roce, con prurito como síntoma cardinal en su forma sintomática.
  • Xerosis: sequedad cutánea que figura entre las causas dermatológicas más frecuentes de picor.
  • Antiprurítico: término genérico para cualquier sustancia dirigida a aliviar el picor.

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