DICCIONARIO MÉDICO
Xerodermia
La xerodermia es la sequedad anormal de la piel, producida por la pérdida de agua y lípidos en el estrato córneo de la epidermis. Se emplea como término descriptivo general para designar la piel seca de cualquier causa y grado, desde la sequedad leve estacional hasta formas más intensas con descamación y fisuras. Es sinónimo amplio de xerosis y de asteatosis, aunque en la práctica clínica "xerosis" se reserva con frecuencia para la sequedad de entidad suficiente como para constituir un problema médico. El término procede del griego ξηρός (xērós), "seco", y δέρμα (dérma), "piel". Literalmente, "piel seca". La misma raíz ξηρ- aparece en xerosis (sequedad en general), xerostomía (sequedad bucal) y xeroftalmia (sequedad ocular por déficit de vitamina A). El Manual MSD profesional define la xerodermia como "una sequedad de la piel no hereditaria ni asociada con anomalías sistémicas", lo que la separa de la ictiosis y de otras genodermatosis en las que la piel seca es un rasgo constitutivo. ¿Cuál es la diferencia entre xerodermia y xerosis? En rigor, son términos prácticamente intercambiables y muchos autores los usan como sinónimos. Cuando se establece algún matiz, "xerodermia" tiende a ser el término más amplio y descriptivo —cualquier grado de piel seca—, mientras que "xerosis cutis" se emplea en el ámbito clínico dermatológico para las formas que presentan relevancia médica: descamación significativa, fisuras, eritema secundario o prurito que afecta a la calidad de vida. En la práctica cotidiana, la distinción es sutil y no siempre se respeta. La piel mantiene su hidratación gracias a un sistema que combina tres elementos. El primero es la capa lipídica del estrato córneo, formada sobre todo por ceramidas, ácidos grasos libres y colesterol, que actúa como una barrera de evaporación. El segundo es el llamado factor de hidratación natural (NMF), una mezcla de aminoácidos, ácido láctico, urea y azúcares que capta y retiene agua dentro de los corneocitos. Y el tercero es la película hidrolipídica superficial, secretada por las glándulas sebáceas y sudoríparas, que recubre la piel y reduce la pérdida transepidérmica de agua. Cuando cualquiera de esos componentes se altera —por factores ambientales, hábitos de higiene, envejecimiento o enfermedades subyacentes—, el estrato córneo pierde agua a una velocidad superior a la de reposición y la piel se deshidrata. La consecuencia visible es una superficie áspera, mate, con descamación fina blanquecina. Si la sequedad se prolonga, pueden aparecer fisuras, eritema por rascado y eccema xerótico, que ya constituye una dermatitis. La xerodermia aparece con mayor frecuencia a partir de la quinta o sexta década de la vida, porque el envejecimiento reduce la producción de lípidos epidérmicos y la renovación del estrato córneo se enlentece. El clima frío y seco, la calefacción, los baños prolongados con agua caliente y el uso de jabones agresivos son los factores exógenos más habituales. Pero la xerodermia puede ser también la manifestación cutánea de procesos internos: el hipotiroidismo enlentece el metabolismo de la piel; la diabetes altera la sudoración y la microcirculación periférica; la insuficiencia renal crónica se acompaña de xerosis en un porcentaje elevado de pacientes; y la enfermedad de Sjögren produce sequedad de piel, boca y ojos como expresión de su afectación glandular. La ictiosis es un grupo de trastornos hereditarios de la queratinización en los que la piel presenta una sequedad constitutiva, con descamación que recuerda a las escamas de un pez. A diferencia de la xerodermia, que es adquirida y multifactorial, la ictiosis tiene base genética, está presente desde el nacimiento o la primera infancia, y suele ser más intensa y resistente a las medidas habituales de hidratación. Una confusión mucho más importante es la que puede producirse con el xeroderma pigmentoso (xeroderma pigmentosum), una enfermedad genética rara, autosómica recesiva, en la que existe un defecto en los mecanismos de reparación del ADN dañado por la radiación ultravioleta. Pese a compartir la raíz xeroderma, se trata de una entidad completamente distinta: el xeroderma pigmentoso produce una sensibilidad extrema al sol, lesiones cutáneas pigmentadas desde la infancia y un riesgo muy elevado de cáncer de piel. No debe confundirse en ningún caso con la xerodermia (piel seca), que es una condición benigna y frecuente. Del griego ξηρός (xērós), "seco", y δέρμα (dérma), "piel". Significa literalmente "piel seca". Es la misma raíz ξηρ- que encontramos en xerosis (sequedad), xerostomía (boca seca) y xeroftalmia (ojo seco por déficit de vitamina A). En la práctica, casi siempre se usan como sinónimos. Cuando se establece un matiz, "xerodermia" se emplea como el término más general y descriptivo, y "xerosis cutis" se reserva para la sequedad clínicamente significativa que merece evaluación dermatológica. Pero la distinción es sutil y no está universalmente aceptada. Nada, salvo la raíz griega compartida. La xerodermia es piel seca, una condición benigna y frecuente. El xeroderma pigmentoso es una enfermedad genética rara por defecto en la reparación del ADN, con hipersensibilidad al sol y riesgo elevado de cáncer cutáneo. Son entidades completamente distintas en causa, gravedad y pronóstico. Sí. El hipotiroidismo, la diabetes, la insuficiencia renal crónica, la enfermedad de Sjögren y ciertos trastornos neurológicos que reducen la sudoración pueden manifestarse con xerodermia. Por eso, una piel anormalmente seca que no responde a las medidas habituales de hidratación merece una evaluación médica para descartar un proceso subyacente. Si desea profundizar en conceptos asociados a la xerodermia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la xerodermia
Alteración de la barrera cutánea
Contextos clínicos frecuentes
Diferenciación con la ictiosis y con el xeroderma pigmentoso
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "xerodermia"?
¿Es lo mismo xerodermia que xerosis?
¿La xerodermia tiene algo que ver con el xeroderma pigmentoso?
¿Puede la piel seca ser signo de una enfermedad interna?
Referencias
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