DICCIONARIO MÉDICO

Queratosis

La queratosis no es una enfermedad única, sino el nombre que reciben varias alteraciones de la piel en las que la capa más externa de la epidermis se engrosa o madura de forma irregular. Bajo el mismo término conviven procesos muy distintos entre sí: lesiones inducidas por el sol, tumores benignos ligados a la edad, trastornos genéticos del folículo piloso y hallazgos microscópicos sin entidad clínica propia. Distinguir unos de otros evita confusiones frecuentes, sobre todo entre las formas benignas y las que tienen potencial de malignización.

Qué es la queratosis

El término procede del griego kéras, kératos (κέρας, κέρατος), «cuerno» o «de textura córnea», y del sufijo -osis, que en el vocabulario médico señala un proceso patológico. Es un cultismo relativamente reciente: la unión de ambas raíces se documenta como neologismo del siglo XIX, y el francés kératose aparece registrado ya en 1884, de donde pasó con mínimas variaciones al resto de lenguas europeas.

Desde el punto de vista médico, la queratosis engloba cualquier afección cutánea caracterizada por una proliferación o una maduración anómala de los queratinocitos, las células que componen la mayor parte de la epidermis. No define, por tanto, una entidad cerrada. Funciona más bien como categoría descriptiva que agrupa procesos con causas, pronósticos y localizaciones muy diferentes entre sí, unidos únicamente por ese engrosamiento o esa irregularidad de la capa córnea.

El proceso de queratinización y sus alteraciones

La piel sana renueva su superficie de forma constante. Las células basales de la epidermis se dividen, ascienden hacia la superficie atravesando las capas espinosa y granulosa y, en ese trayecto, van perdiendo el núcleo y los orgánulos citoplasmáticos mientras se cargan de queratina, la proteína fibrosa que les confiere resistencia. El resultado son los corneocitos: células muertas y aplanadas que forman el estrato córneo y actúan como barrera frente al exterior.

Una queratosis aparece cuando este programa se desvía de dos maneras posibles. La primera es cuantitativa: se genera más queratina de la necesaria, o esta se acumula en un punto concreto en lugar de desprenderse con normalidad, algo que ocurre, con mecanismos distintos entre sí, en la queratosis actínica, la seborreica y la folicular. La segunda es cualitativa: las células conservan restos nucleares o maduran de forma desordenada dentro del propio estrato córneo, un fenómeno que se estudia bajo nombres propios, como la paraqueratosis y la disqueratosis. Ambas alteraciones pueden coexistir en una misma lesión.

Clasificación según su origen

Cuando el exceso de queratina responde al daño acumulado por la radiación ultravioleta, se habla de queratosis actínica, una lesión que se considera precancerosa por su capacidad de progresar hacia un carcinoma epidermoide.

La queratosis seborreica, en cambio, no guarda relación con la exposición solar ni con ninguna glándula sebácea, pese a lo que sugiere su nombre. Es el tumor cutáneo benigno más frecuente en personas mayores de cuarenta años, y se origina por mutaciones somáticas (adquiridas a lo largo de la vida, no heredadas) en genes como FGFR3 y PIK3CA, implicados en la regulación del crecimiento de los queratinocitos. Clínicamente se reconoce por su aspecto «pegado» sobre la piel, de color variable entre el marrón claro y el negro. Su aparición repentina y masiva tiene, además, un nombre propio poco conocido fuera de la dermatología: el signo de Leser-Trélat, descrito como manifestación paraneoplásica asociada de forma ocasional a tumores internos, sobre todo digestivos, aunque su valor como marcador se ha cuestionado en las últimas décadas.

La queratosis folicular, mejor conocida por su nombre coloquial de queratosis pilaris, responde a un mecanismo distinto: la queratina se acumula dentro del folículo piloso, no sobre la superficie de la piel.

Existe también una variante que nada tiene que ver con las anteriores en cuanto a localización: la queratosis obturante, en la que la queratina se acumula dentro del conducto auditivo en lugar de desprenderse con normalidad. Es una entidad infrecuente, de mecanismo poco conocido, y ajena a las alteraciones propiamente cutáneas.

Otros dos términos comparten raíz sin compartir mecanismo. La poroqueratosis es un trastorno de la queratinización de origen genético que se reconoce, bajo el microscopio, por un reborde córneo característico llamado lámina cornoide. El angioqueratoma combina un componente vascular (capilares dilatados en la dermis) con un engrosamiento queratósico de la epidermis que lo recubre.

Diferenciación entre los tipos

El criterio más relevante para distinguir unas queratosis de otras no es el aspecto, a menudo similar a simple vista, sino el potencial evolutivo. La actínica destaca por su relación con el cáncer cutáneo. La seborreica, la folicular y el angioqueratoma son procesos benignos que no derivan en malignidad. La paraqueratosis y la disqueratosis, por último, no son diagnósticos en sí mismos: son hallazgos histológicos que el patólogo describe dentro de lesiones muy diversas, benignas y malignas por igual, desde una simple dermatitis hasta un carcinoma escamoso.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene exactamente la palabra queratosis?

Del griego kéras, kératos, «cuerno» o «textura córnea», y del sufijo -osis, «proceso patológico». Es un cultismo relativamente tardío dentro del vocabulario médico: entra en circulación en el siglo XIX, documentado en francés como kératose ya en 1884.

¿Es la queratosis lo mismo que la queratina?

No. La queratina es la proteína; la queratosis es la alteración cutánea que puede producirse cuando su síntesis o su eliminación fallan.

¿Todas las formas de queratosis son precancerosas?

Solo la queratosis actínica se considera una lesión premaligna, y ahí está probablemente el origen de la confusión. Según una revisión publicada en 2025 en Actas Dermo-Sifiliográficas, hasta el 28,6 % de la población española mayor de 45 años que acude a consultas de dermatología presenta al menos una lesión de este tipo, una cifra que se eleva por encima del 45 % entre los 71 y los 80 años. La queratosis seborreica, en cambio, es un tumor benigno del envejecimiento cutáneo sin relación directa con el cáncer de piel, salvo por la coincidencia ocasional del signo de Leser-Trélat ya mencionado. La queratosis folicular tampoco entraña riesgo alguno: es, ante todo, una particularidad genética de la piel.

¿Qué es la queratosis obturante?

Es la acumulación de queratina dentro del conducto auditivo externo, una localización que no comparte con ningún otro tipo de queratosis cutánea. Se trata de una entidad distinta y poco frecuente, cuyo mecanismo exacto todavía no se conoce con precisión.

Referencias

  1. MedlinePlus. Queratosis seborreica. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  2. MedlinePlus. Queratosis obturante. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  3. Blázquez N, Fernández-López E, Fernández-Canedo I, de Unamuno P, Martín-Pascual A. Signo de Leser-Trélat asociado a síndrome de Sézary. Actas Dermo-Sifiliográficas.
  4. StatPearls. Seborrheic Keratosis. NCBI Bookshelf.

Entradas relacionadas

  • Queratosis actínica. Lesión cutánea precancerosa causada por el daño solar acumulado en la piel.
  • Queratosis folicular. Acumulación de queratina en el folículo piloso que forma pequeñas protuberancias ásperas.
  • Disqueratosis. Queratinización prematura y defectuosa de células epiteliales aisladas, un hallazgo microscópico de significado variado.
  • Paraqueratosis. Retención anómala de núcleos celulares en el estrato córneo por una maduración incompleta de los queratinocitos.
  • Poroqueratosis. Trastorno hereditario de la queratinización que se reconoce por un reborde córneo característico bajo el microscopio.
  • Angioqueratoma. Lesión cutánea formada por capilares dilatados en la dermis cubiertos de un engrosamiento queratósico.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026