DICCIONARIO MÉDICO
Queratosis folicular
La queratosis folicular, más conocida por su nombre latino, queratosis pilaris, es una alteración cutánea benigna y muy frecuente en la que la queratina se acumula dentro del folículo piloso en lugar de desprenderse con normalidad. El resultado son pequeñas protuberancias ásperas, del color de la piel o ligeramente enrojecidas, que suelen aparecer en la cara externa de los brazos y en los muslos. El adjetivo folicular procede del latín medieval follicularis, derivado a su vez de folliculus, diminutivo de follis, «bolsa». La forma culta se documenta ya en el siglo VIII referida a un objeto «con una bolsita», y pasa a los tratados médicos renacentistas hacia 1537 con el sentido anatómico que conserva hoy: relativo al folículo, la pequeña cavidad de la piel de la que nace el pelo. El sinónimo más popular, queratosis pilaris, sustituye ese adjetivo por el latín pilus, «pelo», para describir el mismo fenómeno con otra raíz. En condiciones normales, las células muertas del interior del folículo piloso se desprenden de manera progresiva hacia la superficie de la piel. En la queratosis folicular, la queratina se acumula en el tercio superior del folículo, el llamado infundíbulo, y forma un tapón córneo que sobresale ligeramente sobre la piel. En ocasiones, el propio pelo queda atrapado bajo ese tapón, lo que añade una discreta inflamación alrededor del folículo. La causa exacta no se conoce con precisión, aunque el trastorno tiende a heredarse: entre el 30 % y el 50 % de los casos declaran antecedentes familiares, con un patrón que sugiere una herencia autosómica dominante de penetrancia variable. Se han descrito, además, correlaciones con mutaciones que afectan a la filagrina, una proteína clave para la función de barrera de la epidermis, si bien su papel causal no está completamente establecido. La queratosis folicular es muy frecuente: afecta a entre el 50 % y el 70 % de los adolescentes, y a cerca del 40 % de los adultos. Suele iniciarse en la infancia, se acentúa en la pubertad y con frecuencia se atenúa después, aunque en muchas personas persiste durante toda la vida. Se ha descrito, asimismo, cierta variación estacional: las lesiones tienden a notarse más en invierno, cuando el aire es más seco. Se asocia con relativa frecuencia a otros trastornos que comparten una piel seca de base, como la dermatitis atópica y la ictiosis vulgar, esta última ligada también a mutaciones de la filagrina. Las asociaciones descritas incluyen igualmente la obesidad, la diabetes mellitus tipo 1, el síndrome de Noonan y ciertas alteraciones del cromosoma 18p, aunque en la mayoría de los casos la queratosis folicular se presenta de forma aislada, sin ninguna otra condición asociada. La forma clásica, la más común, se localiza en la cara externa de los brazos, los muslos y los glúteos. Existe una variante con enrojecimiento marcado alrededor de cada pápula, conocida como queratosis pilaris rubra, que puede afectar también a las mejillas. Un tercer grupo, mucho más infrecuente, recibe el nombre conjunto de queratosis pilaris atrophicans: incluye entidades como el ulerythema ophryogenes, que compromete las cejas, y la atrofodermia vermiculada de las mejillas, ambas caracterizadas por dejar una discreta atrofia cutánea residual además del tapón folicular habitual. La queratosis folicular se confunde con frecuencia con el acné, sobre todo cuando aparece en la cara durante la infancia, pero el acné se origina en la glándula sebácea y cursa con comedones, algo ajeno a la queratosis folicular. Tampoco debe confundirse con la foliculitis, de naturaleza infecciosa o irritativa, ni con el frinoderma, una hiperqueratosis folicular de origen carencial que puede imitar su aspecto sin compartir su causa. Sí, son el mismo término en dos idiomas distintos: folicular es la traducción española del latín pilaris, y ambos designan la misma alteración de la piel. Porque la alteración ocurre precisamente en el folículo piloso, la estructura de la que nace cada pelo, aunque el vello en sí no resulte afectado. La queratina se acumula en la boca del folículo, no en el tallo del cabello. En una proporción notable de los casos, sí: entre el 30 % y el 50 % de las personas afectadas tienen antecedentes familiares directos, con un patrón de herencia autosómica dominante de penetrancia variable. Eso no impide que existan casos sin ningún antecedente conocido. Es un grupo poco frecuente de variantes que, además del tapón folicular habitual, dejan una atrofia cutánea residual. Incluye el ulerythema ophryogenes, que afecta a las cejas y puede acompañarse de pérdida de vello en la zona, y la atrofodermia vermiculada, con lesiones en forma de panal en las mejillas.Qué es la queratosis folicular
Mecanismo: la queratina que no se desprende
A quién afecta y con qué se asocia
Variantes clínicas
Diferenciación con otras alteraciones cutáneas
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo queratosis folicular que queratosis pilaris?
¿Por qué se llama así, si el problema parece estar en la piel y no en el pelo?
¿Se hereda la queratosis folicular?
¿Qué es exactamente la queratosis pilaris atrophicans?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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