DICCIONARIO MÉDICO
Eccema atópico
El eccema atópico es la denominación tradicional de la dermatitis atópica, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que cursa con lesiones eccematosas recurrentes, sequedad cutánea y picor persistente. Aparece sobre un terreno de atopia, es decir, la predisposición genética a producir inmunoglobulina E frente a alérgenos comunes del entorno. Eccema atópico y dermatitis atópica son dos nombres para una misma entidad. En 2001, un grupo europeo propuso el término «síndrome de eccema/dermatitis atópica» para unificar la nomenclatura, aunque la denominación abreviada como dermatitis atópica es hoy la más aceptada internacionalmente. Las guías clínicas europeas de referencia conservan «Atopic Eczema (Atopic Dermatitis)», reconociendo la equivalencia. En el uso hispano el vocablo eccema atópico sigue siendo frecuente, sobre todo en el ámbito clínico y en la comunicación con pacientes. La palabra atopia procede del griego ἀτοπία (atopía), formada por la partícula privativa ἀ- y τόπος (tópos, lugar), literalmente «fuera de lugar» o «extrañeza». Fue Arthur Coca quien la introdujo en 1923 para nombrar un rasgo constitucional que englobaba el asma, la fiebre del heno y ciertas erupciones eccematosas familiares. El adjetivo atópico se aplica a la persona portadora de ese terreno. El sustrato de la enfermedad combina dos alteraciones. Por un lado, un defecto de la barrera epidérmica, en muchos casos ligado a mutaciones del gen de la filagrina, una proteína clave para la cohesión del estrato córneo. Por otro, una respuesta inmunitaria desviada hacia el perfil Th2, con producción aumentada de interleucinas 4, 13 y 31, esta última implicada directamente en la sensación de picor. Sobre ambas capas se superponen los factores ambientales: irritantes, alérgenos, sudor, estrés, cambios de temperatura y colonización cutánea por Staphylococcus aureus. La piel del paciente atópico es una piel «porosa». La barrera cutánea deja escapar agua y deja entrar alérgenos y microorganismos que en una piel sana no llegarían al sistema inmunitario. Cuando lo hacen, las células presentadoras de antígeno de la epidermis (células de Langerhans) los procesan y activan una respuesta linfocitaria de tipo Th2 en los ganglios linfáticos. Esa respuesta libera citocinas que reclutan más inflamación al foco cutáneo, mantienen la producción de IgE frente a alérgenos ambientales y activan a los queratinocitos, que a su vez amplifican la señal inflamatoria. El resultado es un círculo. La piel seca pica; el rascado empeora la barrera; los alérgenos entran con más facilidad; la inflamación aumenta; la piel se reseca más. Romper ese círculo es lo que persigue el abordaje médico integral, que se detalla en la ficha clínica correspondiente. Lactante. Aparece con frecuencia a partir de los tres meses. Predominan lesiones exudativas en mejillas, cuero cabelludo y superficies de extensión de las extremidades. Se respeta característicamente el triángulo perinasal. Es la fase con mayor componente de eccema agudo, con eritema, vesículas y costras. Infantil. A partir de los dos años cambia la distribución: las lesiones se desplazan hacia los pliegues (flexuras de codos y rodillas, cuello, muñecas y tobillos). Las placas se vuelven más secas y liquenificadas por el rascado repetido. Adolescente y adulto. En bastantes pacientes la enfermedad remite en la pubertad. Cuando persiste, o cuando aparece de novo en la edad adulta, tiende a localizarse en cara, párpados, cuello y manos, con patrón crónico y liquenificado. El eccema atópico no es un problema exclusivo de la piel. Forma parte de lo que se conoce como marcha atópica: una secuencia en la que el niño con dermatitis atópica de inicio precoz tiene mayor probabilidad de desarrollar más adelante rinitis alérgica, conjuntivitis atópica y asma. No todos los casos siguen esta secuencia, pero la agregación familiar de estas tres enfermedades es un rasgo bien documentado. La pitiriasis alba, con sus placas hipopigmentadas leves en la cara del niño, es otra manifestación menor asociada al terreno atópico. Dermatitis seborreica del lactante. Aparece antes (a menudo en el primer mes), afecta al cuero cabelludo con escamas grasas amarillentas y respeta las mejillas. No suele picar. La atópica del lactante, en cambio, arranca hacia los tres meses, prefiere las mejillas y produce picor evidente. Dermatitis de contacto alérgica. Tiene un factor externo identificable y su distribución sigue el contorno del contacto. Puede coexistir con eccema atópico, pero su manejo diagnóstico incluye pruebas epicutáneas (tipo de hipersensibilidad tipo IV). Escabiosis. Cursa también con picor intenso, pero suele afectar a espacios interdigitales, muñecas, cintura y zona genital, y con frecuencia más de un miembro de la familia refiere síntomas similares. Síndrome de hiper-IgE. El síndrome de hiper-IgE (síndrome de Job) presenta un eccema resistente muy similar al atópico, pero se asocia a infecciones bacterianas y fúngicas graves y a niveles muy elevados de IgE en sangre. Sí. Ambos nombres designan la misma enfermedad. Dermatitis atópica es la denominación preferida en la clasificación internacional y en la literatura científica actual; eccema atópico conserva vigencia en el lenguaje clínico habitual y en la comunicación con pacientes. Las guías europeas admiten los dos términos. Del griego ἀτοπία, «fuera de lugar» o «extrañeza». Arthur Coca la introdujo en 1923 para nombrar un rasgo constitucional peculiar, presente en personas propensas a asma, rinitis alérgica y ciertas erupciones cutáneas familiares. El adjetivo describe al portador de ese terreno. Muchos niños con dermatitis atópica ven cómo la enfermedad remite espontáneamente hacia la adolescencia. En otros persiste en la edad adulta con brotes más espaciados, y en un pequeño porcentaje aparece por primera vez ya en adulto. No hablamos, por tanto, de una enfermedad con curso único: la evolución es individual. Comparten el mismo terreno inmunológico. La producción excesiva de IgE frente a alérgenos ambientales, junto con la desviación de la respuesta linfocitaria hacia el perfil Th2, es común a las tres enfermedades. Esa base compartida explica que se agrupen en familias y se sucedan a lo largo de la infancia en lo que se llama marcha atópica. Consulte también la información clínica completa sobre la dermatitis atópica Si busca información aplicada sobre síntomas, diagnóstico o tratamiento, puede consultar la ficha completa de la dermatitis atópica elaborada por el Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al eccema atópico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el eccema atópico
Base fisiopatológica
Formas clínicas por edad
Terreno atópico y comorbilidades
Diferenciación con otras dermatosis
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo eccema atópico que dermatitis atópica?
¿De dónde viene la palabra atópico?
¿Se cura?
¿Por qué se asocia al asma y a la rinitis alérgica?
Referencias
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