DICCIONARIO MÉDICO
Nevo acrómico
El nevo acrómico —también denominado nevus depigmentosus— es una mácula hipopigmentada congénita, estable y benigna, causada por un defecto en la función de los melanocitos locales, que están presentes pero sintetizan y transfieren la melanina de forma deficiente. Se estima que afecta al 0,4-3 % de la población, aunque la cifra real probablemente es mayor porque en pieles claras puede pasar inadvertido. El nevo acrómico es una marca de nacimiento hipopigmentada que se presenta como una mancha de color blanco mate —más clara que la piel circundante, pero no de un blanco lechoso intenso— con bordes irregulares, a menudo serrados, bien delimitados y sin reborde hiperpigmentado. Habitualmente es una lesión solitaria, de unos pocos centímetros, localizada en el tronco o las extremidades, que no cruza la línea media del cuerpo. Su tamaño crece proporcionalmente con el niño, pero no se expande más allá de la superficie que ya ocupaba al nacer ni aparecen lesiones nuevas. El nombre contiene una pequeña paradoja. "Nevo" procede del latín naevus, "marca de nacimiento". "Acrómico" viene del griego ἀ- (a-), privativo, y χρῶμα (chrôma), "color": literalmente, "sin color". Pero la lesión no carece por completo de pigmento —eso sería una acromia verdadera, como la del vitíligo—; lo que presenta es una hipopigmentación parcial. El sinónimo nevus depigmentosus, acuñado en la tradición anglosajona, incurre en la misma imprecisión. Pese a ello, ambos nombres se usan de forma convencional y no generan confusión práctica en el ámbito clínico. La primera descripción formal se atribuye al dermatólogo alemán Lesser, en 1884. En 1967, Coupe sistematizó los criterios diagnósticos que todavía se emplean: leucoderma presente desde el nacimiento o de aparición muy temprana, persistencia a lo largo de toda la vida, ausencia de alteración de la superficie cutánea, ausencia de síntomas y ausencia de borde hiperpigmentado. A diferencia del piebaldismo, donde los melanocitos están ausentes porque nunca llegaron a migrar, en el nevo acrómico los melanocitos sí colonizaron la epidermis pero funcionan de manera deficiente. Las biopsias muestran un número normal o ligeramente reducido de melanocitos que contienen melanosomas más pequeños, en estadios de maduración más tempranos y con menor contenido de melanina. La transferencia de esos melanosomas a los queratinocitos vecinos también está disminuida. Es, pues, una hipopigmentación melanopénica: hay células, pero su maquinaria pigmentaria rinde por debajo de lo normal. Ese mecanismo explica el comportamiento de la lesión bajo la lámpara de Wood. El nevo acrómico aparece blanquecino, con cierta acentuación del contraste, pero sin la fluorescencia intensa blanco-tiza que produce el vitíligo —en el que la melanina ha desaparecido por completo—. Esta diferencia es una herramienta diagnóstica rápida, no invasiva y accesible en cualquier consulta dermatológica. La presentación más habitual es una mancha solitaria, ovalada o redondeada, de bordes serrados. Pero existe una segunda forma, menos frecuente, en la que la hipopigmentación adopta un patrón segmentario que puede seguir las líneas de Blaschko —las líneas invisibles del mosaicismo cutáneo que reflejan la migración celular durante la embriogénesis—. Esta variante segmentaria, de mayor extensión, puede confundirse con la hipomelanosis de Ito, aunque esta última suele ser bilateral y asociar anomalías extracutáneas. El principal diagnóstico diferencial es el vitíligo de inicio precoz: mientras que el nevo acrómico es estable y no progresa, el vitíligo tiende a extenderse con el tiempo y presenta fluorescencia intensa bajo la lámpara de Wood. El piebaldismo, que también es congénito y estable, suele presentar múltiples máculas simétricas en el tronco ventral con poliosis frontal, un patrón distinto al del nevo acrómico solitario. Y las máculas hipopigmentadas de la esclerosis tuberosa —las llamadas máculas en hoja de fresno— tienden a ser múltiples (tres o más es un criterio diagnóstico mayor) y pueden acompañarse de manifestaciones neurológicas; un nevo acrómico aislado, sin otros hallazgos, no debe llevar a sospechar esclerosis tuberosa. Es una imprecisión histórica del nombre. "Acrómico" significa literalmente "sin color", pero la lesión es hipopigmentada, no amelanótica: queda melanina residual. El sinónimo nevus depigmentosus tiene el mismo problema. En la práctica clínica, ambos nombres se mantienen por convención. No. Son entidades distintas con mecanismos diferentes. El nevo acrómico es un defecto funcional congénito de los melanocitos locales; el vitíligo es una destrucción autoinmunitaria adquirida. Un nevo acrómico no evoluciona hacia vitíligo, aunque un paciente puede tener ambas lesiones de forma independiente. Desde el punto de vista médico, no. Es una lesión benigna, estable y asintomática que no conlleva riesgo de malignización. El dermatólogo puede confirmar el diagnóstico con la lámpara de Wood para tranquilizar a la familia. Si desea profundizar en conceptos asociados al nevo acrómico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el nevo acrómico
Melanocitos presentes pero hipofuncionantes
Forma aislada y forma segmentaria
Diferenciación con otras manchas blancas congénitas
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "acrómico" si la mancha tiene algo de color?
¿Un nevo acrómico puede convertirse en vitíligo?
¿Hay que tratar un nevo acrómico?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026