DICCIONARIO MÉDICO
Acromía
La acromia es la ausencia completa de pigmentación en una zona de la piel, causada por la desaparición o la disfunción de los melanocitos o por la incapacidad de estos para producir melanina. Se trata de un signo clínico, no de una enfermedad en sí misma, y puede aparecer en contextos muy variados: desde trastornos genéticos congénitos como el albinismo hasta procesos autoinmunes adquiridos como el vitiligo. Procede del griego ἀ- (a-, prefijo privativo: sin) y χρῶμα (chróma, color). La traducción directa sería «sin color». En la terminología dermatológica, acromia designa la pérdida total del pigmento cutáneo en un área determinada; la hipopigmentación, en cambio, implica una reducción parcial. La primera documentación del vocablo en español médico aparece en la Dermatología de Juan Giné y Partagás, publicada en Barcelona en 1880, donde se equipara achromia con vitíligo. Gregorio Marañón lo recogió en 1943 como sinónimo de leucodermia. Conviene distinguir dos planos: el signo en sí (la mancha blanca, el área desprovista de color) y la enfermedad que lo origina. Un dermatólogo que observa una mácula acrómica en la piel de un paciente reconoce el signo, pero necesita investigar cuál es la causa antes de emitir un juicio clínico. La acromia, por tanto, nunca es el final del razonamiento: es el punto de partida. El color de la piel depende en gran medida de la melanina, un polímero sintetizado en los melanocitos de la unión dermoepidérmica a partir del aminoácido tirosina. Estos melanocitos transfieren el pigmento a los queratinocitos circundantes mediante orgánulos llamados melanosomas. Cuando algo interrumpe este proceso (destrucción del melanocito, bloqueo enzimático de la tirosina, defecto en la formación o transferencia del melanosoma), la zona afectada pierde color. En el albinismo oculocutáneo, por ejemplo, los melanocitos existen pero carecen de actividad tirosinasa suficiente, de modo que no producen melanina. En el vitiligo, las células productoras de pigmento son destruidas por el propio sistema inmunitario del paciente. Y en la leucodermia postinflamatoria, lo que ocurre es un daño transitorio al melanocito tras una inflamación previa en esa misma área. Cada mecanismo conduce al mismo resultado visible, la mancha blanca, pero la biología subyacente es distinta. La clasificación más útil en la práctica separa las acromias congénitas de las adquiridas, porque el enfoque clínico cambia por completo. Entre las congénitas se encuentran el albinismo (generalizado, con afectación de piel, pelo y ojos), el piebaldismo (que produce un mechón blanco frontal y máculas despigmentadas estables desde el nacimiento) y las manchas hipopigmentadas de la esclerosis tuberosa, visibles con lámpara de Wood desde los primeros meses de vida. El nevus acrómico, presente al nacer y estable con el crecimiento, pertenece también a este grupo. Las formas adquiridas son más frecuentes en la consulta dermatológica. El vitiligo encabeza la lista por prevalencia: afecta a cerca del 1 % de la población mundial y se manifiesta con máculas acrómicas de bordes nítidos que pueden extenderse con los años. La leucodermia postinflamatoria aparece tras quemaduras, dermatitis o infecciones cutáneas curadas; la despigmentación química, por contacto con compuestos fenólicos o hidroquinona; y la pitiriasis versicolor, debida al hongo Malassezia, deja placas hipopigmentadas que en pieles oscuras pueden simular una acromia verdadera, aunque suelen recuperar el color con el tiempo. Del griego ἀ- (sin) y χρῶμα (color). Su uso médico en español se documenta desde 1880, en la obra dermatológica de Giné y Partagás. Estrictamente, no. La acromia implica pérdida completa del pigmento en la zona afectada; la hipopigmentación, una reducción parcial. En la práctica, la distinción puede comprobarse con lámpara de Wood: las áreas acrómicas emiten una fluorescencia blanco-azulada brillante, mientras que las hipopigmentadas muestran menos contraste. No. Es un signo, una manifestación visible en la piel que puede obedecer a causas muy diferentes. Identificar ese signo es solo el primer paso; lo relevante es averiguar qué lo está produciendo. La discromía es el término genérico que engloba cualquier alteración del color de la piel, tanto por exceso de pigmento (hipercromía) como por defecto (hipocromía, acromia). La acromia se encuadra, pues, dentro del grupo de las discromías hipopigmentarias o acrómicas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acromia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acromia
Melanogénesis y pérdida del pigmento
Formas congénitas y adquiridas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acromia?
¿Es lo mismo acromia que hipopigmentación?
¿La acromia es una enfermedad?
¿Qué relación tiene con la discromía?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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