DICCIONARIO MÉDICO
Miosis
La miosis es la disminución del diámetro de la pupila por contracción del músculo esfínter del iris. No es una enfermedad en sí misma, sino un signo: aparece como respuesta normal ante la luz intensa o el enfoque cercano, y también como manifestación de alteraciones neurológicas, inflamatorias o farmacológicas. Su fenómeno contrario es la midriasis, la dilatación de la pupila. El vocablo procede del griego myein, guiñar o cerrar el ojo, combinado con el sufijo -osis, que en el vocabulario médico señala un proceso. Según Dicciomed, el diccionario histórico y etimológico de la Universidad de Salamanca, se trata de un neologismo del siglo XIX: la primera documentación conocida aparece en francés, como myosis, en 1808. La Real Academia Española la define de forma escueta como la contracción de la pupila del ojo. En la práctica clínica se reserva el término para un diámetro pupilar reducido, por debajo de unos 2 milímetros en condiciones de luz ambiental moderada, aunque el valor de referencia cambia según la iluminación, la edad y el estado de alerta de la persona. El fenómeno, casi siempre, pasa inadvertido. Solo cuando resulta persistente, marcada o asimétrica entre ambos ojos se convierte en un hallazgo exploratorio con interés diagnóstico, un aspecto que corresponde desarrollar a las fichas clínicas dedicadas a cada causa concreta. La miosis depende del sistema nervioso parasimpático. Cuando la luz incide sobre la retina, la señal viaja por el nervio óptico, cruza parcialmente en el quiasma óptico y alcanza el núcleo pretectal del mesencéfalo. Desde ahí se proyecta, de forma bilateral, hacia los núcleos de Edinger-Westphal, un componente accesorio del nervio oculomotor (III par craneal). Las fibras parasimpáticas preganglionares descienden junto a este nervio hasta el ganglio ciliar, hacen sinapsis allí y prosiguen como nervios ciliares cortos hasta el esfínter del iris, cuya contracción reduce el diámetro pupilar. Al ser bilateral la proyección desde el núcleo pretectal, iluminar un solo ojo contrae las dos pupilas a la vez (respuesta consensual), no solo la del ojo estimulado. El mismo circuito interviene, con matices, en el reflejo de acomodación que acompaña al enfoque de objetos cercanos, junto con la convergencia ocular y el cambio de curvatura del cristalino. El recorrido completo del reflejo, con sus componentes aferente y eferente, se describe con más detalle en la entrada dedicada al reflejo pupilar. Como respuesta fisiológica, la miosis se produce ante la luz intensa, el enfoque próximo y, de forma progresiva, con el envejecimiento: las pupilas de las personas mayores tienden a ser más pequeñas y a dilatarse con menor amplitud en la oscuridad, un rasgo que suele denominarse miosis senil. Dentro de la miosis patológica se distinguen tres mecanismos. El primero es el espasmo o la irritación del propio esfínter pupilar, casi siempre secundario a una inflamación del segmento anterior del ojo: es el que recogen las entradas miosis espástica y miosis irritativa. El segundo es la parálisis del músculo antagonista, el dilatador del iris, por interrupción de la vía simpática: es la miosis paralítica, uno de los signos del síndrome de Claude-Bernard-Horner. El tercero es farmacológico: sustancias con acción colinérgica o derivados opioides inducen miosis sin que exista lesión anatómica alguna. El diccionario reúne estas sustancias bajo el término miótico. La midriasis es el proceso inverso: la dilatación de la pupila por acción del músculo dilatador, bajo control simpático. Ambos fenómenos comparten el mismo tipo de inervación autónoma, en sentido opuesto, de modo que una lesión en cualquiera de las dos vías (la parasimpática o la simpática) altera el equilibrio pupilar. Tampoco debe confundirse la miosis con la anisocoria. Esta última describe la diferencia de tamaño entre ambas pupilas, con independencia de cuál sea la anómala: la pequeña, la grande, o ninguna de las dos si la asimetría es fisiológica. Una miosis unilateral es una causa posible de anisocoria, pero no la única. Del griego myein, guiñar o entrecerrar el ojo. El sufijo -osis añade la idea de proceso, un patrón que comparte con otros términos oftalmológicos como midriasis. Sí, aproximadamente. La expresión coloquial "pupila puntiforme" se reserva para las miosis muy marcadas, en las que la pupila apenas resulta visible. Cuando solo una pupila está contraída, el hallazgo se describe como anisocoria con miosis en el ojo afectado. Conviene entonces diferenciar entre un origen local del propio esfínter y uno situado en la vía simpática. El músculo dilatador pierde parte de su tono con los años y el iris se vuelve algo menos elástico. El resultado es la miosis senil, un cambio progresivo y esperable, no una alteración que deba atribuirse a otra causa.Qué es la miosis
Mecanismo: la vía parasimpática del reflejo pupilar
Clasificación: miosis fisiológica y miosis patológica
Diferenciación con la midriasis y la anisocoria
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra miosis?
¿Es lo mismo que una pupila puntiforme?
¿Puede afectar a un solo ojo?
¿Por qué las pupilas se vuelven más pequeñas con la edad?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026