DICCIONARIO MÉDICO
Anisocoria
La anisocoria es la desigualdad en el diámetro de las pupilas. Se trata de un signo clínico, no de una enfermedad en sí misma. Aparece de forma fisiológica en aproximadamente el 20 % de la población general, con diferencias habitualmente inferiores a 1 mm, y también puede presentarse como manifestación de patologías oculares o neurológicas de gravedad variable. En condiciones normales, ambas pupilas tienen un tamaño similar y se contraen o dilatan de forma coordinada en respuesta a la luz y a la acomodación. Cuando existe una diferencia apreciable entre el diámetro pupilar de un ojo y el del otro, se habla de anisocoria. El vocablo procede del griego ἄνισος (ánisos, "desigual") y κόρη (kórē, "pupila", pero también "muchacha" o "muñeca", en alusión a la pequeña figura que uno ve reflejada en la pupila ajena). El sufijo -ía completa la formación neolatina. Se documenta en la literatura médica desde los primeros años del siglo XX. Conviene subrayar que la anisocoria es un hallazgo exploratorio, un dato que se observa al examinar los ojos, no un cuadro clínico independiente. Su relevancia depende por completo del contexto: en muchas personas sanas la diferencia pupilar carece de importancia, mientras que en determinadas situaciones neurológicas puede constituir una señal de alarma. El tamaño de la pupila resulta del equilibrio entre dos fuerzas musculares opuestas dentro del iris. El músculo esfínter, dispuesto en anillo alrededor del orificio pupilar, se contrae bajo el mando del sistema nervioso parasimpático y provoca miosis (constricción). Las fibras parasimpáticas viajan con el nervio oculomotor (III par craneal) y hacen relevo en el ganglio ciliar antes de alcanzar el esfínter. Frente a él, el músculo dilatador se dispone radialmente y recibe inervación simpática. Su ruta es considerablemente más larga: arranca del hipotálamo, desciende por el tronco del encéfalo y la médula cervical, asciende por la cadena simpática cervical hasta el ganglio cervical superior, y desde allí sigue el plexo carotídeo hasta el ojo. Una lesión en cualquier punto de estos dos circuitos puede romper el equilibrio entre constricción y dilatación, y la consecuencia visible es que una pupila queda más grande o más pequeña que la otra. Cerca de una de cada cinco personas presenta una ligera asimetría pupilar que no obedece a ninguna lesión. La diferencia rara vez supera 1 mm, permanece relativamente estable con independencia de la iluminación y no se acompaña de otros hallazgos. No requiere seguimiento especial ni tiene consecuencias sobre la visión. Se cree que obedece a una asimetría transitoria en la inhibición supranuclear de los núcleos de Edinger-Westphal, aunque el mecanismo exacto no está del todo claro. A veces fluctúa: puede notarse un día y no el siguiente. Quien la descubre casualmente en una fotografía no debería alarmarse, si bien la confirmación de que se trata de un hallazgo benigno corresponde siempre al especialista. Cuando la asimetría pupilar es significativa, de aparición reciente o se acompaña de otros signos, el origen suele estar en una interrupción de las vías nerviosas que gobiernan la pupila. La observación del comportamiento pupilar en condiciones de luz y de oscuridad orienta sobre cuál de los dos sistemas está afectado: si la asimetría aumenta en la oscuridad, la pupila más pequeña es la anómala (falla la dilatación simpática); si aumenta con la luz, la pupila más grande es la que no se contrae bien (falla la constricción parasimpática). El síndrome de Horner ilustra la primera situación. Una interrupción en cualquier punto de la cadena simpática produce miosis ipsilateral, caída del párpado superior (ptosis palpebral) y, en ocasiones, anhidrosis facial del mismo lado. La tríada no siempre está completa. En el polo opuesto se encuentra la parálisis del tercer par craneal, que afecta a la vía parasimpática. La pupila del lado afectado queda dilatada (midriasis) y apenas reacciona a la luz ni a la acomodación. La pupila tónica de Adie, más frecuente en mujeres jóvenes, representa una variante menos alarmante: la pupila se dilata con lentitud y responde mejor al estímulo de cerca que al luminoso, un fenómeno que la literatura denomina disociación luz-cerca. Los traumatismos oculares directos, las inflamaciones del iris y la exposición accidental a determinados colirios completan el espectro de causas habituales. No todas revisten gravedad, pero la valoración especializada es la que permite distinguir unas de otras. Del griego ἄνισος (ánisos, "desigual") y κόρη (kórē, "pupila"). En griego clásico, κόρη significaba también "muchacha" o "muñeca": los griegos llamaban así a la pupila porque en ella se ve reflejada una pequeña figura humana. El término anisocoria se incorporó a la terminología médica a comienzos del siglo XX. No. La midriasis es la dilatación de una o ambas pupilas; la anisocoria es la diferencia de tamaño entre ellas. Puede haber midriasis bilateral y simétrica sin anisocoria, y puede haber anisocoria en la que la pupila anómala sea la más pequeña, no la más grande. Sí, aproximadamente. Se trata de la llamada anisocoria fisiológica, con diferencias que no suelen exceder 1 mm y que carecen de relevancia clínica. Muchas personas la descubren por azar al comparar fotografías. Cuando aparece de forma brusca, cuando la diferencia entre ambas pupilas es marcada o cuando se acompaña de otros signos como caída del párpado, visión doble o dolor. En esos casos conviene solicitar valoración oftalmológica o neurológica sin demora, porque algunas de las causas que producen anisocoria aguda requieren atención urgente. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anisocoria, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anisocoria
Inervación de la pupila y control del diámetro pupilar
Anisocoria fisiológica
Anisocoria patológica y principales contextos neurológicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anisocoria?
¿Es lo mismo anisocoria que midriasis?
¿Un 20 % de la población tiene pupilas desiguales?
¿Cuándo debería preocupar una anisocoria?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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