DICCIONARIO MÉDICO
Reflejo pupilar
El reflejo pupilar es la contracción del músculo esfínter del iris que se produce cuando la luz incide sobre la retina, y que reduce el diámetro de la pupila para limitar la cantidad de luz que llega al fondo del ojo. Se manifiesta a la vez en los dos ojos, tanto si la luz llega a uno solo de ellos como si llega a ambos, un hecho que explica sus dos componentes clásicos: el directo y el consensuado. Hoy se conoce sobre todo como reflejo fotomotor o reflejo pupilar a la luz, pero su primera descripción experimental se remonta a 1751, cuando el médico escocés Robert Whytt (1714-1766) demostró que la respuesta directa y la consensual no dependían de un efecto directo de la luz sobre el iris, sino de la retina y del nervio óptico. Whytt llegó a esta conclusión antes incluso de formular su teoría general sobre la acción refleja, y el fenómeno se conoció durante un tiempo como reflejo de Whytt. El nombre resultó más duradero que el experimento que lo originó. Whytt trabajaba con animales decapitados o con lesiones cerebrales extensas, y observó que la respuesta pupilar persistía siempre que quedara intacta una porción limitada del tronco del encéfalo, un dato que anticipaba en más de un siglo la localización moderna del reflejo en el mesencéfalo. La vía aferente comienza en las células ganglionares de la retina, cuyos axones forman el nervio óptico. En el quiasma óptico, las fibras procedentes de la mitad nasal de cada retina cruzan hacia el lado contrario, mientras que las de la mitad temporal siguen sin cruzar; el resultado es que cada tracto óptico transporta información de ambos ojos. Antes de alcanzar la corteza visual, una parte de estas fibras abandona el tracto óptico para dirigirse al núcleo pretectal del mesencéfalo. Cada núcleo pretectal proyecta, a su vez, hacia los dos núcleos de Edinger-Westphal, la porción parasimpática del núcleo del nervio oculomotor. Esta doble proyección, cruzada y directa a la vez, es la que permite que la luz dirigida a un solo ojo contraiga ambas pupilas. El núcleo de Edinger-Westphal debe su nombre a dos anatomistas que lo describieron por separado con pocos años de diferencia: Ludwig Edinger lo identificó en 1885 en un feto humano, y Carl Friedrich Otto Westphal lo confirmó en 1887 en un adulto. Desde el núcleo de Edinger-Westphal, las fibras parasimpáticas preganglionares viajan junto al nervio oculomotor hasta el ganglio ciliar, situado en la órbita. Allí hacen sinapsis con neuronas posganglionares cuyos axones, los nervios ciliares cortos, alcanzan el músculo esfínter del iris y provocan su contracción. Cuando se ilumina un ojo, la constricción que se observa en ese mismo ojo recibe el nombre de reflejo pupilar directo. La que aparece de forma simultánea en el ojo contrario, sin que este haya recibido ningún estímulo, se llama reflejo pupilar consensuado. No son dos reflejos independientes, sino dos ventanas sobre el mismo circuito bilateral que se acaba de describir: la diferencia está en qué ojo mira el observador, no en la vía nerviosa que produce la respuesta. Conviene no confundir este reflejo con la dilatación que sigue a la reducción de la luz ambiental. Esa midriasis depende en buena parte de la relajación del esfínter y de la activación del sistema simpático sobre el músculo dilatador, una vía distinta de la que aquí se ha descrito. Tampoco debe confundirse con el reflejo de acomodación, que acompaña a la visión cercana y que sí involucra áreas corticales y la convergencia de ambos ojos, ni con el reflejo cilioespinal, que produce el efecto contrario, una dilatación pupilar provocada por un estímulo doloroso en el cuello o el rostro. No. El circuito completo se cierra en el mesencéfalo, entre el núcleo pretectal y el de Edinger-Westphal, sin necesidad de que la señal llegue a la corteza visual. El reflejo de acomodación acompaña al enfoque de objetos cercanos e incluye, además de la constricción pupilar, la convergencia de los ojos y el cambio de forma del cristalino. Su circuito sí pasa por áreas corticales asociadas a la visión, algo que el reflejo pupilar a la luz no necesita. Esta separación explica por qué ciertas lesiones alteran uno de los dos reflejos y respetan el otro. El médico escocés Robert Whytt, en 1751, antes incluso de publicar su teoría general sobre la acción refleja. Sus experimentos con animales decapitados le bastaron para descartar que la luz actuara de forma directa sobre el iris. Porque cada núcleo pretectal envía fibras a los núcleos de Edinger-Westphal de los dos lados del mesencéfalo, no solo al del mismo lado.Qué es el reflejo pupilar
Anatomía y mecanismo
Dos maneras de observar el mismo reflejo
Qué no es el reflejo pupilar
Preguntas frecuentes
¿Involucra a la corteza cerebral?
¿Qué diferencia hay con el reflejo de acomodación?
¿Quién describió por primera vez este reflejo?
¿Por qué se contraen los dos ojos si solo se ilumina uno?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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