DICCIONARIO MÉDICO
Reflejo pupilar directo
El reflejo pupilar directo es la contracción de la pupila que se observa en el mismo ojo sobre el que incide un estímulo luminoso. No constituye un reflejo aparte, sino la mitad visible del reflejo pupilar: la que corresponde al ojo iluminado, frente a la que surge en el ojo contrario y que recibe el nombre de reflejo consensuado. Llamarlo "directo" no implica que exista una vía nerviosa exclusiva para el ojo estimulado, separada de la que produce la respuesta en el ojo contrario. Ambas respuestas nacen del mismo circuito: la señal luminosa llega a los dos núcleos pretectales del mesencéfalo, que a su vez proyectan hacia los dos núcleos de Edinger-Westphal. Lo que cambia entre "directo" y "consensuado" no es el trayecto nervioso, sino el ojo que el observador decide mirar. Esta precisión importa porque la terminología clásica, heredada de una época en que la exploración pupilar se limitaba a observar un ojo cada vez, puede sugerir erróneamente dos mecanismos independientes. En una persona sana, la contracción directa y la que aparece en el ojo contrario son prácticamente simultáneas y de magnitud comparable. Cualquier diferencia apreciable entre ambas, explorada iluminando alternativamente uno y otro ojo, orienta hacia un problema en alguno de los dos tramos del circuito: el que lleva la señal desde la retina, o el que la devuelve desde el mesencéfalo hasta el músculo del iris. La comparación del reflejo directo entre un ojo y otro es la base de pruebas exploratorias más específicas, como las que permiten identificar el fenómeno de Marcus Gunn, en el que un ojo con la vía óptica dañada muestra un reflejo directo débil pero conserva un reflejo consensuado normal cuando se ilumina el ojo sano. También permite distinguir cuadros como el descrito en el signo de Argyll Robertson, en el que el reflejo directo a la luz se pierde mientras se conserva la respuesta pupilar a la acomodación. No. Comparten la misma vía nerviosa. Solo cambia el ojo en el que se observa la respuesta. El segundo par craneal, el nervio óptico, forma la vía aferente que lleva la señal luminosa hasta el mesencéfalo. El tercer par, el nervio oculomotor, forma la vía eferente que devuelve la orden de contracción al músculo esfínter del iris, a través del ganglio ciliar. Porque una asimetría entre ambos, iluminando un ojo y luego el otro, ayuda a situar una lesión en un tramo concreto de la vía óptica u oculomotora, algo que la observación de un solo ojo no permite por sí sola.Qué es el reflejo pupilar directo
Simetría con el reflejo consensuado
Por qué interesa comparar ambos ojos
Preguntas frecuentes
¿Es un reflejo distinto del reflejo pupilar consensuado?
¿Qué nervios craneales intervienen?
¿Por qué se compara con el reflejo del otro ojo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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