DICCIONARIO MÉDICO
Reflejo de acomodación
El reflejo de acomodación es la respuesta neurológica coordinada que constriñe la pupila cuando la mirada pasa de un objeto lejano a otro cercano, y que se produce junto con el enfoque del cristalino y la convergencia de ambos ojos. La entrada dedicada a la acomodación desarrolla ya el mecanismo completo del enfoque para visión próxima: el cambio de curvatura del cristalino, la contracción del músculo ciliar y la vía que conecta la corteza visual con el núcleo de Edinger-Westphal. El reflejo de acomodación, en sentido estricto, es solo el componente pupilar de ese conjunto, la miosis que acompaña al enfoque cercano. En la práctica clínica, sin embargo, el término suele emplearse de forma laxa para referirse a los tres componentes a la vez, lo que genera cierta confusión terminológica que conviene señalar. Recibe el nombre de reflejo porque no depende de una decisión consciente sobre cuánto enfocar. Basta con que la atención se dirija a un objeto próximo para que la vía se active de forma automática. El núcleo que gobierna la constricción pupilar, el de Edinger-Westphal, fue descrito primero por Ludwig Edinger en 1885, a partir de material fetal, y confirmado por Carl Friedrich Otto Westphal en 1887 en un caso clínico de adulto en el que la parálisis del músculo extraocular convivía con una respuesta pupilar a la acomodación conservada. Ese mismo Westphal había firmado, doce años antes, uno de los dos artículos que en 1875 fundaron el estudio clínico de los reflejos tendinosos, lo que convierte su nombre en uno de los pocos que aparecen ligados a dos capítulos completamente distintos de la exploración neurológica. El reflejo pupilar a la luz y el reflejo de acomodación comparten el tramo final de su recorrido, desde el núcleo de Edinger-Westphal hasta el esfínter del iris. Difieren, en cambio, en el origen de la orden. La luz activa una vía subcortical bien trazada, que pasa por el núcleo pretectal sin necesidad de que la corteza cerebral intervenga. La orden de acomodar la vista para un objeto cercano, en cambio, exige algún tipo de procesamiento cortical del hecho de que el objeto está más cerca, y el trayecto exacto que sigue esa señal antes de llegar al mesencéfalo continúa siendo, más de un siglo después de Edinger y Westphal, menos preciso que el de la vía luminosa. De esa diferencia de origen nace un fenómeno con nombre propio: la disociación luz-cerca. Una pupila puede dejar de responder a la luz y seguir contrayéndose con normalidad ante la visión próxima, porque las dos órdenes viajan por tramos iniciales distintos antes de confluir. El hallazgo tiene lugar, entre otros cuadros, en el signo de Argyll Robertson. Ludwig Edinger en 1885, en tejido fetal, y Carl Friedrich Otto Westphal en 1887, en un caso de adulto. Por eso el núcleo lleva el nombre de ambos. No del todo. Ambos terminan contrayendo la pupila a través del mismo nervio y el mismo núcleo, pero el reflejo fotomotor responde a la cantidad de luz y el de acomodación responde a la distancia del objeto observado, y sus vías de entrada al mesencéfalo son distintas. Sí. Esa disociación entre la respuesta a la luz y la respuesta a la acomodación es precisamente lo que permite distinguir, en la exploración de la pupila, unos cuadros neurológicos de otros.Qué es y en qué se diferencia de la acomodación
Por qué se llama reflejo, y no simple ajuste óptico
Una vía menos conocida que la del reflejo a la luz
Preguntas frecuentes
¿Quién describió el núcleo que controla este reflejo?
¿Es lo mismo que el reflejo fotomotor?
¿Puede fallar uno de los dos reflejos sin que falle el otro?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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