DICCIONARIO MÉDICO

Pupila

La pupila es el orificio circular situado en el centro del iris por el que penetra la luz hacia el interior del ojo. Su diámetro varía de forma automática según la luz ambiental y la distancia de fijación, un ajuste gobernado por dos músculos de acción opuesta alojados en el propio iris.

Qué es la pupila

Anatómicamente, se trata de un espacio y no de un tejido: el hueco que deja el iris en su centro, rodeado por el músculo que le da forma. A través de él entra la luz que después impresiona la retina. Su color aparente es siempre negro, con independencia del color del iris que la rodea, porque no existe ninguna superficie reflectante en su interior; la luz que penetra se absorbe en los tejidos oculares y apenas regresa hacia el observador, salvo el destello rojizo típico de las fotografías con flash, producido por el reflejo en los vasos de la retina.

El nombre procede del latín pupilla, diminutivo de pupa, voz que en la Roma clásica designaba tanto a una niña pequeña como a la muñeca de trapo con la que jugaba. Autores como Cicerón y Plinio emplearon pupilla para nombrar el centro del ojo, en una metáfora que compara el diminuto reflejo de uno mismo, visible en la pupila ajena, con una muñequita alojada dentro del ojo. El castellano conserva esa misma imagen en la expresión niña del ojo. No es una particularidad de nuestra lengua: el griego clásico usaba kóre para nombrar a la vez a la muchacha, a la muñeca y a la pupila, y el hebreo bíblico recurre a una fórmula parecida, eshon ayin, que se traduce como hombrecillo del ojo.

En el terreno jurídico, pupillus y pupilla nombraban al huérfano menor de edad puesto bajo tutela, sentido que el castellano conserva todavía en pupilo, el alumno interno de un colegio o el protegido de un tutor. El inglés pupil hereda ambos significados sin distinguirlos del todo, ya que la misma palabra sirve para el alumno y para el centro del ojo, y comparte raíz con puppet, marioneta. En portugués, la pupila se llama menina do olho, un calco casi literal del castellano.

Función y regulación del tamaño pupilar

El diámetro pupilar no es fijo. Oscila entre unos 3 y 4,5 milímetros con luz ambiental y puede superar los 8 milímetros en la oscuridad completa. Ese ajuste depende de dos músculos lisos alojados en el iris con órdenes opuestas: el esfínter del iris, de gobierno parasimpático, que cierra la pupila y produce miosis; y el dilatador, de gobierno simpático, que la abre y produce midriasis. Cuando ambos ojos mantienen un tamaño pupilar equivalente se habla de isocoria; cuando hay diferencia entre ambos, de anisocoria.

La contracción del esfínter ante la luz intensa constituye el reflejo pupilar, un arco nervioso que recorre la retina, el nervio óptico, el mesencéfalo y el nervio oculomotor antes de regresar al iris. Ese trayecto tan largo explica por qué una simple exploración con linterna permite detectar lesiones neurológicas alejadas del propio ojo, desde la retina hasta el tronco del encéfalo.

Diferencia entre pupila e iris

Es habitual confundir ambos términos en el lenguaje coloquial. El iris es la estructura muscular y pigmentada que da color al ojo (marrón, verde, azul) y que rodea la pupila; la pupila, en cambio, no es tejido, sino el propio orificio por el que pasa la luz. De ahí que la pupila carezca de color propio: al tratarse de una abertura, y no de una superficie, no hay pigmento que mostrar.

Alteraciones y signos pupilares

Por su recorrido nervioso tan extenso, la pupila funciona como una ventana de fácil acceso a estructuras que de otro modo resultan difíciles de explorar. Distintos patrones de reacción pupilar han recibido nombre propio a lo largo de la historia de la neurología y la oftalmología. La pupila de Adie, la pupila de Argyll Robertson, la pupila de Hutchinson y la pupila de Marcus Gunn son los ejemplos más conocidos, cada uno asociado a un mecanismo y una localización distintos dentro de la vía pupilar. Ninguno se define por el tamaño de la pupila en un instante concreto, sino por su comportamiento ante la luz y la distancia de fijación.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la pupila se llama así?

Por una antigua metáfora latina. Pupilla significaba muñeca pequeña, y los romanos aplicaron la palabra al ojo porque en su centro se ve un diminuto reflejo de quien mira. El castellano conserva la misma idea en la expresión niña del ojo.

¿Por qué la pupila es siempre negra?

Porque no hay ninguna superficie reflectante en su interior. La luz que entra se absorbe en la retina y los tejidos oculares, salvo el reflejo rojo típico de las fotografías con flash.

¿Es lo mismo la pupila que el iris?

No. El iris es la estructura muscular y pigmentada que rodea la pupila y le da su color; la pupila es solo el orificio central, siempre negro, por el que pasa la luz. Anatómicamente son dos cosas distintas: una es tejido, la otra es un espacio.

¿Qué significa que las dos pupilas tengan tamaños distintos?

Se llama anisocoria, y no siempre indica un problema. Hasta una quinta parte de la población presenta una ligera diferencia de tamaño entre ambas pupilas sin que exista ninguna alteración subyacente, una variante que se considera fisiológica cuando la diferencia no supera medio milímetro. En otros casos, la anisocoria refleja una alteración de la vía nerviosa que gobierna alguno de los dos músculos del iris. La distinción entre una causa y otra rara vez se resuelve a simple vista: requiere una exploración específica del comportamiento pupilar ante la luz y la acomodación.

¿Puede cambiar el tamaño de la pupila por motivos que no son la luz?

Sí. Las emociones intensas, el esfuerzo mental e incluso el dolor modifican el diámetro pupilar al margen de la luminosidad ambiental, un fenómeno que se estudia desde hace décadas como ventana indirecta a la actividad del sistema nervioso autónomo.

Referencias

  1. Sociedad Española de Oftalmología. Anatomía de la vía pupilar y anomalías pupilares.
  2. MedlinePlus. Pupila normal: ilustración médica.
  3. Etimologías de Chile. Origen etimológico de pupila.
  4. El Castellano. Pupila: historia de la palabra.

Entradas relacionadas

  • Iris: estructura muscular y pigmentada que rodea la pupila y regula su tamaño.
  • Anisocoria: desigualdad de tamaño entre ambas pupilas.
  • Isocoria: igualdad de tamaño entre ambas pupilas.
  • Reflejo pupilar: respuesta automática de la pupila ante la luz y la acomodación.
  • Pupila de Adie: pupila dilatada que reacciona con lentitud a la luz.
  • Pupila de Argyll Robertson: pupila que no reacciona a la luz pero sí a la acomodación.
  • Pupila de Hutchinson: dilatación pupilar fija asociada a compresión del nervio oculomotor.
  • Pupila de Marcus Gunn: defecto pupilar aferente relativo ante la prueba de la luz.

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