DICCIONARIO MÉDICO

Leucocoria

La leucocoria es un signo clínico que consiste en un reflejo blanco o blanquecino en la pupila, en lugar del reflejo rojizo que devuelve un ojo sano cuando la luz incide sobre él. No es una enfermedad, sino una señal de que algo ocurre dentro del ojo. Se detecta sobre todo en la infancia, a veces en una simple fotografía con flash.

Qué es la leucocoria

La leucocoria (también llamada «pupila blanca» u «ojo de gato amaurótico») es la aparición de un reflejo blanquecino en el área de la pupila cuando una fuente de luz incide sobre el ojo. La palabra une dos raíces griegas: λευκός (leukós), «blanco», y κόρη (korē), «pupila». Esa misma korē significaba también «muchacha» y «muñeca», por la diminuta figura que cada uno ve reflejada de sí mismo en la pupila del otro.

No es un diagnóstico. Es un hallazgo que revela alguna alteración en el interior del ojo, y su importancia reside en la lista de causas posibles, que va desde una catarata congénita hasta un retinoblastoma.

El reflejo rojo y su ausencia

Para entender la leucocoria conviene recordar qué produce el reflejo normal. Cuando un haz de luz atraviesa la pupila, la mayor parte queda absorbida por la retina y la coroides, ricas en pigmento y en vasos sanguíneos; la pequeña fracción que regresa lo hace teñida de un tono rojo anaranjado. Es el mismo fenómeno del conocido «efecto ojos rojos» de las fotografías con flash.

El reflejo se vuelve blanco cuando algo en el trayecto de la luz la refleja antes de llegar al fondo, o cuando el propio fondo está ocupado por una lesión de color claro. Una opacidad del cristalino, una masa en la retina o un desprendimiento pueden devolver ese brillo pálido. El resultado, comparado desde antiguo con el ojo de un gato iluminado en la oscuridad, sustituye al rojo esperado.

Causas de leucocoria

Las causas son numerosas y de gravedad muy dispar. La más temida es el retinoblastoma, el tumor maligno intraocular más frecuente de la infancia, que se manifiesta con pupila blanca en buena parte de los casos y aparece casi siempre antes de los cinco años.

Hay otras entidades que producen el mismo signo. La catarata congénita opacifica el cristalino desde el nacimiento. La enfermedad de Coats altera los vasos de la retina y genera exudados. La persistencia de la vasculatura fetal (restos del sistema vascular embrionario que no llegan a reabsorberse), la retinopatía del prematuro y la infección ocular por Toxocara completan un abanico de posibilidades que solo el examen oftalmológico permite separar.

Un signo propio de la infancia

La leucocoria se descubre con frecuencia en los primeros meses o años de vida, y no rara vez son los padres quienes la advierten en una fotografía, donde un ojo devuelve el rojo habitual y el otro un punto blanco. En la exploración pediátrica, la búsqueda del reflejo rojo forma parte de la revisión ocular sistemática del recién nacido y del lactante, justamente porque permite detectar a tiempo algunas de estas afecciones.

Un reflejo blanco nunca es normal. Su hallazgo motiva siempre una valoración oftalmológica, ya que la causa puede ser benigna o comprometer la visión, y en el caso del retinoblastoma también la vida.

Preguntas frecuentes

¿Qué quiere decir «leucocoria»?

«Pupila blanca», del griego leukós, «blanco», y korē, «pupila». La misma raíz korē nombraba a la vez la pupila y una muñeca, por la figurita que uno ve reflejada en el ojo ajeno.

¿Es lo mismo que una catarata?

No. La catarata es una de las causas de leucocoria, no un sinónimo. El retinoblastoma, la enfermedad de Coats o un desprendimiento de retina también pueden producir el reflejo blanco.

¿Puede verse en una fotografía?

Sí, y es una de las formas más habituales de detectarla. Con el flash, un ojo sano devuelve el punto rojo y el ojo afectado, un reflejo blanquecino. Hay que tener en cuenta que la corrección automática de ojos rojos de algunas cámaras puede ocultar ese detalle.

¿Por qué aparece sobre todo en niños?

Porque muchas de las enfermedades que la causan son congénitas o propias de la primera infancia. El retinoblastoma se diagnostica de media hacia los 18 meses; la catarata congénita está presente desde el nacimiento; la retinopatía del prematuro afecta a recién nacidos de bajo peso. En el adulto, la pupila blanca es mucho menos frecuente y responde a otras causas.

Referencias

  1. Leucocoria. Oftalmología en la práctica de la medicina general, 4e. AccessMedicina, McGraw Hill. Disponible en: https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=1498§ionid=99962223
  2. American Academy of Ophthalmology. A stepwise approach to leukocoria. EyeNet Magazine. Disponible en: https://www.aao.org/eyenet/article/stepwise-approach-to-leukocoria
  3. Kanukollu VM, Tripathy K. Red reflex. StatPearls. National Library of Medicine. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK553139/
  4. American Academy of Ophthalmology. Review of retinoblastoma. Disponible en: https://www.aao.org/education/disease-review/review-of-retinoblastoma

Entradas relacionadas

  • Retinoblastoma: tumor maligno intraocular más frecuente en la infancia.
  • Catarata congénita: opacidad del cristalino presente desde el nacimiento.
  • Cristalino: lente natural del ojo situada detrás del iris.
  • Pupila: abertura central del iris por la que entra la luz.
  • Retina: capa nerviosa del fondo del ojo donde se forma la imagen.
  • Coroides: capa vascular situada entre la retina y la esclerótica.
  • Estrabismo: desviación de la alineación normal de los ojos.
  • Toxocariasis: infección parasitaria que puede afectar al ojo.

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