DICCIONARIO MÉDICO
Desprendimiento de retina
El desprendimiento de retina es la separación de la capa neurosensorial de la retina del epitelio pigmentario subyacente, con acumulación de líquido en el espacio potencial entre ambas. Existen tres formas clínicas según el mecanismo por el que se produce esa separación: regmatógena, traccional y exudativa. Constituye una urgencia oftalmológica. La retina es un tejido nervioso muy delgado que tapiza la cara interna del segmento posterior del ojo y transforma la luz en señales que viajan por el nervio óptico hasta el cerebro. Se organiza en dos capas cuyo contacto es funcionalmente indispensable. La externa es el epitelio pigmentario, una capa monocelular anclada a la membrana de Bruch. La interna, llamada retina neurosensorial, contiene los fotorreceptores (conos y bastones) y el resto de células que procesan la señal luminosa. Se llama desprendimiento de retina a la separación de esta capa neurosensorial del epitelio pigmentario, con acumulación de líquido subretiniano en el espacio virtual que las separa. La retina desprendida deja de recibir el aporte nutricional que le llega desde la coroides a través del epitelio pigmentario, y los fotorreceptores pierden función de forma progresiva. El término latino retina, diminutivo de rete ('red'), aparece en los textos anatómicos medievales como traducción del griego ἀμφιβληστροειδής (amphiblēstroeidēs), literalmente 'con forma de red de pescar'. Ese nombre se atribuye a la escuela alejandrina, que ya en el siglo III a.C. describió el aspecto reticulado del tejido en las disecciones. La denominación latina se consolidó en la anatomía europea a partir de las traducciones medievales del árabe, y ha llegado al español con su significado original prácticamente intacto. Entre la retina neurosensorial y el epitelio pigmentario existe una adherencia débil, mantenida por el bombeo activo de líquido que realizan las células del epitelio y por la presión del gel vítreo. Ese equilibrio es delicado. Basta un desgarro que permita el paso de líquido vítreo al espacio subretiniano, una tracción mecánica que separe la retina del plano posterior, o una alteración de la barrera hematorretiniana que provoque exudación de líquido desde la coroides, para que las dos capas se despeguen. Una vez iniciada la separación, el desprendimiento tiende a progresar en horas o días si no se interrumpe el mecanismo que lo genera. La separación puede afectar solo a la periferia retiniana o alcanzar la mácula, la zona central responsable de la visión fina. La afectación macular condiciona el pronóstico visual. Cuando la mácula sigue adherida en el momento de la reaplicación de la retina, la recuperación de la visión central suele ser buena; si ya se ha desprendido, la agudeza visual final puede quedar limitada de forma permanente aunque la retina vuelva a aplicarse. La clasificación clínica se basa en el mecanismo causal. Cada una de las tres formas tiene una fisiopatología, unos factores de riesgo y unas asociaciones sistémicas diferentes. El desprendimiento de retina regmatógeno es el más frecuente. Se produce cuando un desgarro o un agujero en el espesor completo de la retina permite el paso de líquido vítreo licuado hacia el espacio subretiniano. La causa más habitual del desgarro es la tracción del vítreo sobre zonas de adherencia vitreorretiniana durante el proceso de desprendimiento vítreo posterior. El desprendimiento de retina traccional se origina cuando membranas fibrovasculares situadas en la superficie retiniana o en el vítreo se contraen y tiran de la retina, separándola del epitelio pigmentario sin necesidad de que exista un desgarro. La causa más común es la retinopatía diabética proliferativa avanzada. El desprendimiento de retina exudativo aparece cuando líquido procedente de los vasos coroideos o retinianos se acumula en el espacio subretiniano por rotura de la barrera hematorretiniana, sin desgarro ni tracción. Las causas más habituales son inflamatorias, tumorales o vasculares. La incidencia anual del desprendimiento de retina regmatógeno, el más frecuente, se sitúa en torno a 10-12 casos por 100.000 habitantes en poblaciones europeas, con un pico en la sexta y séptima décadas de la vida. Es más frecuente en varones. Los datos globales varían según el peso relativo que tiene la miopía en cada población. Los factores de riesgo comunes a la forma regmatógena y a las otras variantes incluyen la miopía magna, los antecedentes de cirugía intraocular (particularmente la cirugía de catarata), los traumatismos oculares, la historia previa de desprendimiento en el ojo contralateral y ciertas degeneraciones retinianas periféricas hereditarias. La diabetes mellitus mal controlada de larga evolución es el factor determinante para la forma traccional. Las enfermedades inflamatorias, tumorales y las alteraciones vasculares graves (hipertensión maligna, preeclampsia grave) explican la mayor parte de los desprendimientos exudativos. El desprendimiento vítreo posterior es el proceso fisiológico de separación del gel vítreo respecto de la retina, no un desprendimiento retiniano. La confusión terminológica es frecuente. Aunque el desprendimiento vítreo posterior es en sí mismo benigno, actúa como desencadenante del regmatógeno cuando arrastra una zona de retina débil y produce un desgarro. La retinosquisis, otra entidad que puede parecerse en la exploración, no consiste en una separación entre neurorretina y epitelio pigmentario, sino en la escisión de la propia retina neurosensorial en dos láminas. Su comportamiento clínico y su pronóstico son distintos. Procede del latín retina, diminutivo de rete ('red'), que a su vez tradujo el griego amphiblēstroeidēs ('con forma de red de pescar'), usado por los anatomistas alejandrinos por el aspecto reticulado del tejido observado en las disecciones. El término se consolidó en la anatomía europea a través de las traducciones árabes medievales. No. Son dos procesos distintos, aunque uno puede desencadenar el otro. El desprendimiento vítreo posterior es la separación del gel vítreo respecto de la retina y se considera un fenómeno propio del envejecimiento del ojo. El desprendimiento de retina implica que las dos capas de la retina se han separado entre sí. El vítreo puede tirar de la retina y provocar un desgarro que dé lugar al desprendimiento regmatógeno, y por eso los dos cuadros se confunden con frecuencia en el lenguaje común. Se describen tres. El regmatógeno, causado por un desgarro que permite el paso de líquido bajo la retina. El traccional, producido por membranas fibrovasculares que tiran del tejido. Y el exudativo, en el que el líquido subretiniano procede de una filtración vascular sin desgarro ni tracción. La forma más frecuente con diferencia es la regmatógena. Sí, y de hecho es lo más habitual. La mayoría de los desprendimientos regmatógenos ocurren de forma espontánea en personas mayores de 50 años en el contexto del envejecimiento del vítreo, muy especialmente en pacientes con miopía elevada. El traumatismo ocular explica solo una minoría de los casos. Consulte también la información clínica completa sobre desprendimiento de retina Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y tratamiento del desprendimiento de retina, puede consultar la ficha completa de la enfermedad elaborada por el Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al desprendimiento de retina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el desprendimiento de retina
Cómo se produce la separación
Formas clínicas de desprendimiento de retina
Epidemiología y factores de riesgo generales
Diferenciación con procesos oculares próximos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre 'retina'?
¿Es lo mismo un desprendimiento de retina que un desprendimiento vítreo?
¿Cuántas formas de desprendimiento de retina existen?
¿Puede aparecer un desprendimiento de retina sin traumatismo previo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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