DICCIONARIO MÉDICO
Desprendimiento de retina regmatógeno
El desprendimiento de retina regmatógeno es la forma más frecuente de desprendimiento retiniano. Se produce cuando un desgarro o un agujero de espesor completo en la retina permite el paso de líquido vítreo licuado al espacio subretiniano. El resultado es la separación de la retina neurosensorial del epitelio pigmentario subyacente. Es una de las tres formas clínicas descritas de desprendimiento de retina, y la más habitual con diferencia. La particularidad de esta variante es la presencia de una solución de continuidad en el espesor de la retina neurosensorial. Esa apertura permite que el líquido vítreo, ya licuado por el proceso de envejecimiento, pase al espacio virtual situado entre la retina y el epitelio pigmentario, y despegue una capa de la otra. Sin desgarro no hay desprendimiento regmatógeno. El calificativo procede del griego ῥῆγμα (rhêgma), 'rotura, desgarro', derivado del verbo ῥήγνυμι ('romper'). El compuesto regmatógeno significa, literalmente, 'que se origina por una rotura'. La palabra se incorporó al vocabulario oftalmológico en la segunda mitad del siglo XX, cuando la mejora de la exploración del fondo de ojo permitió atribuir de forma sistemática los desprendimientos primarios a la presencia de un desgarro previo. Antes solía hablarse simplemente de desprendimiento primario o idiopático. El humor vítreo es un gel transparente que ocupa dos tercios del volumen ocular. Con el paso de los años, ese gel se licúa (proceso llamado sinéresis) y su cortex posterior acaba separándose de la superficie retiniana. Es lo que se conoce como desprendimiento vítreo posterior, un fenómeno propio del envejecimiento y benigno en la mayoría de los casos. El problema surge cuando existen zonas de adherencia vitreorretiniana anormalmente firmes, típicamente en la periferia retiniana. Al separarse, el vítreo tira con fuerza de esos puntos y puede provocar un desgarro en herradura, un agujero redondo o una diálisis en la ora serrata. Una vez producido el desgarro, la evolución depende de dos factores: si el vítreo licuado tiene acceso libre al espacio subretiniano y si el epitelio pigmentario es capaz de reabsorber el líquido más deprisa de lo que entra. Cuando el balance se inclina hacia la entrada de líquido, la retina comienza a despegarse. La progresión puede completarse en horas o extenderse a lo largo de días, dependiendo de la localización del desgarro, del estado del vítreo y de la posición de la cabeza del paciente. La miopía elevada es el factor de riesgo constitucional más importante. El ojo miope es más largo de lo normal, y esa elongación adelgaza la periferia retiniana y favorece la aparición de degeneraciones (en particular, la degeneración en empalizada o lattice) que actúan como puntos débiles. El riesgo relativo se multiplica de forma exponencial a partir de las 6 dioptrías. La cirugía de catarata multiplica también el riesgo, probablemente porque acelera la aparición del desprendimiento vítreo posterior. La afaquia (ausencia de cristalino) y la pseudofaquia se han asociado clásicamente a esta variante. Los traumatismos oculares contusos pueden provocar diálisis en la ora serrata y desgarros por golpe directo, especialmente en varones jóvenes. Los antecedentes familiares y el antecedente de desprendimiento en el ojo contralateral también aumentan el riesgo. Cuando un paciente presenta uno de estos factores, la exploración cuidadosa de la periferia retiniana forma parte del seguimiento oftalmológico rutinario. Los desgarros se clasifican por su forma. El desgarro en herradura tiene un colgajo triangular con el vértice traccionado por el vítreo, y es la forma típica del desprendimiento vinculado al proceso vítreo posterior. Los agujeros redondos, generalmente pequeños, no llevan colgajo y suelen ser atróficos, con menor riesgo evolutivo. Las diálisis son separaciones circunferenciales de la retina en su borde más periférico y aparecen sobre todo tras traumatismos. La distinción tiene implicaciones prácticas en la valoración del riesgo de progresión. La palabra viene del griego rhêgma, 'rotura' o 'desgarro', y del sufijo -geno, 'que produce' o 'que engendra'. Regmatógeno quiere decir 'originado por una rotura'. En oftalmología se usa para diferenciar los desprendimientos con desgarro de los que no lo tienen, que se clasifican como traccionales o exudativos. La causa más habitual es la tracción ejercida por el gel vítreo cuando se separa de la retina en el proceso de envejecimiento. En zonas donde existe una adherencia vitreorretiniana anormalmente firme, ese tirón basta para desgarrar el tejido. La miopía elevada, con retinas periféricas adelgazadas, y algunos traumatismos oculares completan las causas principales. Sí, y ocurre con frecuencia. Muchos desgarros retinianos no progresan a desprendimiento, especialmente si son pequeños, están en la periferia y el paciente no tiene otros factores de riesgo. Un desgarro detectado a tiempo puede sellarse con láser antes de que la retina se despegue, con lo que el riesgo evolutivo disminuye de forma sustancial. Es el factor de riesgo constitucional más consistente. El ojo miope es más alargado que el ojo emétrope, y esa elongación adelgaza el tejido retiniano periférico, favorece degeneraciones y hace más probable la aparición de desgarros. A partir de las 6 dioptrías el riesgo se dispara. Si desea profundizar en conceptos asociados al desprendimiento de retina regmatógeno, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el desprendimiento de retina regmatógeno
Papel del vítreo en la génesis del desgarro
Factores de riesgo específicos
Tipos morfológicos de desgarro
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente 'regmatógeno'?
¿Por qué se rompe la retina?
¿Puede haber un desgarro sin que la retina llegue a desprenderse?
¿La miopía es un factor determinante?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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