DICCIONARIO MÉDICO

Desprendimiento de retina traccional

El desprendimiento de retina traccional se produce cuando membranas fibrovasculares situadas en la interfase vitreorretiniana se contraen y separan la retina neurosensorial del epitelio pigmentario, sin que exista desgarro. La causa más frecuente es la retinopatía diabética proliferativa avanzada.

Qué es el desprendimiento de retina traccional

Es una de las tres formas clínicas de desprendimiento de retina. En esta variante, la retina se despega del epitelio pigmentario porque una estructura contráctil situada en su cara interna (una membrana fibrovascular, un cordón vítreo condensado, o ambas cosas a la vez) tira mecánicamente del tejido y lo separa de su plano posterior. No hay un desgarro que permita el paso de líquido. El líquido subretiniano, cuando aparece, es una consecuencia secundaria del proceso traccional, no su causa.

La palabra tracción procede del latín tractio, -ōnis, derivada del verbo trahĕre, 'tirar de algo, arrastrar'. En el contexto oftalmológico designa la fuerza mecánica que ejerce una membrana patológica sobre el tejido retiniano. El calificativo traccional se ha impuesto en el vocabulario clínico frente a otras variantes históricas como 'desprendimiento por tracción' o 'desprendimiento secundario a proliferación'.

Cómo aparecen las membranas contráctiles

En condiciones normales no existen membranas en la superficie retiniana. Su aparición es siempre patológica y responde, en la práctica clínica adulta, a dos grandes contextos. El primero es la neovascularización retiniana, que se acompaña siempre de un componente fibroso: los neovasos crecen sobre un armazón de tejido conectivo que, con el tiempo, se contrae. El segundo es la proliferación vitreorretiniana no vascular, en la que células desdiferenciadas (fibroblastos, células gliales, células del epitelio pigmentario migradas) forman láminas contráctiles sobre la superficie interna de la retina o dentro del vítreo.

La contracción de estas estructuras genera un vector de fuerza dirigido hacia el centro del ojo. La retina, unida al epitelio pigmentario solo por una adherencia débil, cede antes que se rompa, y se levanta en forma de pliegues cónicos o tiendas de campaña característicos. La imagen oftalmoscópica es distinta de la del desprendimiento con desgarro: los pliegues traccionales son más rígidos, tienden a respetar la periferia y no se acompañan de la ondulación libre típica del desprendimiento regmatógeno.

Retinopatía diabética proliferativa como causa principal

En el adulto, la causa más frecuente con diferencia es la retinopatía diabética proliferativa avanzada. La isquemia crónica de la retina diabética estimula la producción de factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF), que induce la formación de neovasos frágiles en el disco óptico y en la superficie retiniana. Estos neovasos se acompañan siempre de tejido fibroso. Con el tiempo, y sobre todo si el ojo no ha recibido tratamiento con fotocoagulación panretiniana o antiangiogénicos, el componente fibroso predomina y se contrae. La retina queda atrapada en tiendas de campaña que la separan del epitelio pigmentario en la zona macular y en las arcadas vasculares. La afectación macular condiciona una pérdida visual sustancial que ya no se recupera del todo con la cirugía.

Otras causas de desprendimiento traccional

La retinopatía del prematuro (ROP) en su fase cicatricial avanzada es la causa principal en la edad pediátrica. La proliferación fibrovascular avanza desde el borde de la retina vascularizada hasta la periférica isquémica y termina traccionando el polo posterior. La drepanocitosis con retinopatía proliferativa (retinopatía falciforme), las oclusiones venosas retinianas isquémicas y ciertos síndromes con vitreorretinopatía familiar completan las causas de origen vascular. Los traumatismos oculares penetrantes pueden originar proliferaciones fibrosas que evolucionan también a tracción.

Diferenciación con la forma regmatógena

La distinción es relevante porque el enfoque terapéutico difiere por completo. En la variante regmatógena existe un desgarro identificable, la superficie desprendida ondula libremente y suele afectar amplias zonas periféricas. En la traccional, la retina queda anclada por la membrana contráctil, la elevación es en forma de tiendas de campaña rígidas, respeta la periferia y no hay solución de continuidad en el tejido. En un porcentaje pequeño de casos los dos mecanismos coexisten: una tracción prolongada acaba desgarrando el tejido retiniano y da lugar a un desprendimiento mixto, traccional-regmatógeno, especialmente grave.

Preguntas frecuentes

¿Se puede prevenir un desprendimiento de retina traccional?

En parte, sí. La causa dominante en el adulto (la retinopatía diabética proliferativa) es predecible y tratable en fases anteriores al desprendimiento. Un control estricto de la glucemia y de la presión arterial reduce la probabilidad de que la retinopatía progrese a la fase proliferativa, y los tratamientos disponibles cuando ya existe neovascularización han demostrado reducir la aparición del desprendimiento. En la infancia, el cribado sistemático de la retinopatía del prematuro cumple una función preventiva análoga.

¿Es siempre urgente?

Depende de la localización. Cuando el desprendimiento respeta la mácula, la actitud puede ser expectante o programada. Cuando la tracción compromete el área macular o avanza en las arcadas vasculares hacia el centro, la indicación quirúrgica es urgente. La retina traccionada durante semanas pierde función de forma progresiva y la recuperación visual será menor cuanto más se demore la intervención.

¿Puede coexistir con un desgarro?

Sí. La tracción prolongada puede acabar rasgando el tejido retiniano y generar un desprendimiento mixto traccional-regmatógeno. Esta forma combinada es especialmente grave y complica la reparación quirúrgica, porque el líquido subretiniano progresa deprisa y la membrana contráctil sigue actuando.

¿Por qué la retinopatía diabética es la causa más habitual?

Porque es la enfermedad ocular vasculoproliferativa más frecuente. La diabetes mellitus mal controlada de larga evolución genera isquemia retiniana crónica, y la isquemia libera VEGF, que induce neovascularización. Los neovasos siempre van acompañados de un componente fibroso que, con el tiempo, se contrae. La escala clínica de la enfermedad y el número de personas afectadas explican que esta cadena patogénica sea la causa dominante en la práctica.

Referencias

  1. Manual MSD versión para profesionales. Retinopatía diabética.
  2. American Academy of Ophthalmology. Retinopatía diabética.
  3. Manual Merck versión para el público general. Retinopatía diabética.
  4. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Enfermedades de la retina.

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