DICCIONARIO MÉDICO
Catarata
La catarata es la opacificación parcial o total del cristalino, la lente natural del ojo, que provoca una pérdida progresiva de visión. Constituye la primera causa de ceguera reversible en el mundo, y su frecuencia aumenta notablemente a partir de los 60 años: más de la mitad de las personas que superan esa edad presentan algún grado de opacidad cristaliniana. En sentido estricto, se denomina catarata a cualquier opacidad del cristalino, tenga o no repercusión sobre la agudeza visual. El cristalino es una estructura biconvexa, transparente y avascular, situada inmediatamente detrás del iris, cuya función es refractar los rayos luminosos para enfocarlos sobre la retina. Cuando las proteínas que componen sus fibras (cristalinas alfa, beta y gamma) pierden su organización espacial y se agregan, la luz se dispersa en lugar de atravesar la lente con limpieza. El resultado es una imagen borrosa, deslavada o con alteración en la percepción de los colores. La palabra procede del griego καταρράκτης (katarrháktēs), formado por el prefijo κατά (katá, "hacia abajo") y el verbo ἀράσσειν (arássein, "golpear"), con el significado literal de "lo que se precipita desde arriba". En la Antigüedad el término designaba las cascadas y también los rastrillos de las puertas fortificadas. Su aplicación oftalmológica tiene una historia sinuosa: los médicos griegos preferían la voz ὑπόχυμα (hypókhyma, "flujo que desciende"), traducida al latín como suffusio, porque la doctrina humoral atribuía la opacidad a un humor espeso que descendía desde el cerebro hasta el ojo. La forma cataracta acabó desplazando a suffusio en las lenguas romances, probablemente a través del árabe نزول الماء (nuzul al-ma, "descenso del agua"), que reflejaba la misma idea de un fluido que cae. El español documenta cataracta ya en 1250, antes que cualquier otra lengua moderna. El cristalino adulto mide unos 9 a 10 mm de diámetro y está formado por una cápsula elástica que envuelve un córtex de fibras jóvenes y un núcleo central compacto, donde se depositan las fibras más antiguas a lo largo de toda la vida. No recibe aporte sanguíneo: obtiene sus nutrientes del humor acuoso que lo baña. Esta dependencia metabólica hace que cualquier alteración del medio, ya sea estrés oxidativo, hiperglucemia mantenida o exposición acumulada a radiación ultravioleta, repercuta directamente sobre la transparencia de la lente. Con la edad, las proteínas cristalinas pierden la disposición ordenada que garantiza la transmisión de la luz sin dispersión. Se forman agregados de alto peso molecular, se acumulan pigmentos cromóforos (responsables del tono amarillento y, más adelante, pardo que adquiere el núcleo) y disminuye la concentración de glutatión, el principal antioxidante del cristalino. El proceso es gradual. Pueden transcurrir años antes de que la opacidad alcance el eje visual y el paciente perciba un descenso apreciable de visión. Las cataratas se clasifican según criterios que a menudo se superponen: localización anatómica de la opacidad, causa subyacente y grado de madurez. Según la zona del cristalino afectada. La catarata nuclear compromete el núcleo central y se asocia al envejecimiento; progresa con lentitud y tiñe el cristalino de amarillo a pardo (fase que recibe el nombre de catarata brunescente). La catarata cortical afecta las fibras periféricas del córtex y se manifiesta como opacidades en cuña o radios de rueda que avanzan hacia el centro. La catarata subcapsular posterior se localiza justo por delante de la cápsula posterior y, pese a ser de pequeño tamaño, interfiere precozmente con la visión porque ocupa el eje óptico. Según la causa. La inmensa mayoría son seniles, vinculadas al envejecimiento. Existen también cataratas de origen metabólico (especialmente la asociada a diabetes mellitus), traumáticas (tras contusiones o heridas perforantes del globo), inducidas por fármacos (corticoides sistémicos, sobre todo), por radiación (ionizante, ultravioleta e infrarroja) y las que acompañan a enfermedades oculares inflamatorias como la uveítis, denominadas cataratas complicadas. Las cataratas secundarias engloban todas aquellas que se desarrollan como consecuencia de otra enfermedad ocular o sistémica. Un grupo aparte lo constituyen las cataratas dermatogénicas, vinculadas a dermatosis como la dermatitis atópica, con las que la lente comparte un origen embrionario ectodérmico común. Según el grado de madurez. Se distinguen cataratas incipientes, maduras (opacidad completa del cristalino), hipermaduras y la llamada catarata morgagniana, una forma extrema en la que la corteza se ha licuado y el núcleo endurecido flota libre en el saco capsular. No todas son adquiridas. La catarata congénita, presente desde el nacimiento o desarrollada en los primeros meses de vida, obedece a causas genéticas, infecciones intrauterinas o trastornos metabólicos, y constituye una de las causas de ceguera infantil prevenible si se detecta a tiempo. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 65 millones de personas en el mundo padecen deterioro visual moderado o grave a causa de cataratas. En España se realizan cada año más de 400.000 intervenciones quirúrgicas para corregirlas (es la operación más frecuente del sistema sanitario). El factor de riesgo principal es la edad, pero la diabetes, el tabaquismo, la exposición solar acumulada sin protección y el uso prolongado de corticoides pueden acelerar la aparición. Del griego καταρράκτης, "lo que se precipita", a través del latín cataracta. Los médicos griegos usaban otra palabra, ὑπόχυμα, para esta dolencia, pero la forma cataracta terminó imponiéndose en las lenguas romances a partir del siglo XIII, probablemente por influencia de la traducción árabe نزول الماء, que significaba "descenso del agua". La idea de fondo era la misma: un humor que caía desde la cabeza y oscurecía la visión. El español la documenta ya en 1250. No. Se diferencian en la zona del cristalino que afectan y en cómo repercuten sobre la visión. La nuclear compromete el centro de la lente, progresa despacio y tiende a producir un viraje miópico que, paradójicamente, mejora temporalmente la visión cercana. La cortical afecta las fibras periféricas y su impacto sobre la agudeza visual depende de hasta dónde avancen las opacidades hacia el eje óptico. No. Pueden presentarse al nacer (catarata congénita), en la infancia o en adultos jóvenes. En estos casos suelen deberse a factores genéticos, enfermedades metabólicas, infecciones intrauterinas, traumatismos oculares, uso prolongado de ciertos medicamentos o enfermedades cutáneas como la dermatitis atópica. Lo que sí es cierto es que la frecuencia se multiplica con la edad, y por encima de los 75 años la prevalencia supera el 70 %. No existe un modo de evitarla por completo, porque el envejecimiento del cristalino es un proceso biológico inevitable. Sí se puede retrasar su aparición con medidas relativamente sencillas: protección ocular frente a la radiación ultravioleta con gafas de sol homologadas, control adecuado de la glucemia en personas con diabetes, abandono del tabaco y una alimentación rica en antioxidantes. Las revisiones oftalmológicas periódicas permiten detectarla antes de que comprometa la calidad de vida. Consulte también la información clínica completa sobre las cataratas Si busca información detallada sobre síntomas, diagnóstico y opciones quirúrgicas, puede consultar la ficha clínica de cataratas elaborada por el Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en los tipos de catarata y otros conceptos oftalmológicos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la catarata
Anatomía del cristalino y mecanismo de opacificación
Clasificación
Datos epidemiológicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "catarata" en su uso médico?
¿Es lo mismo una catarata nuclear que una cortical?
¿Las cataratas solo aparecen en personas mayores?
¿Se puede prevenir la catarata?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026