Cataratas
"Retrasar la intervención hasta que el paciente no vea nada supone que la catarata alcance un estado muy avanzado y mayor posibilidad de complicaciones durante la cirugía".
DRA. CRISTINA ABASCAL AZANZA
ESPECIALISTA. DEPARTAMENTO DE OFTALMOLOGÍA

Las cataratas provocan una pérdida progresiva e indolora de la visión: las personas que las padecen describen una visión borrosa o como "a través de un cristal empañado", mayor sensibilidad al deslumbramiento y dificultad para conducir de noche, además de una pérdida en la intensidad de los colores.
La causa más frecuente es el envejecimiento natural del cristalino, aunque también pueden aparecer en personas más jóvenes con diabetes, en tratamiento prolongado con corticoides, tras una lesión ocular o por factores hereditarios.
Las cataratas son muy comunes a partir de los 60 años y constituyen la principal causa de ceguera reversible en el mundo. Si nota que su visión empeora de forma progresiva, que necesita más luz para leer, que los colores se ven apagados o que el deslumbramiento le incomoda al conducir, conviene que consulte con un oftalmólogo para una valoración.
La cirugía de cataratas es el único tratamiento eficaz y, en la actualidad, es una intervención rápida, ambulatoria y con tasas de éxito muy altas.

¿Cuáles son los síntomas de las cataratas?
- Percepción de imágenes borrosas, como a través de un velo
- Pérdida de la intensidad de los colores.
- Visión distorsionada o desdoblada con un solo ojo.
- Mayor sensibilidad a la luz y visión de halos alrededor de las luces.
- Empeoramiento de la visión lejana, acompañada a veces de mejoría de la visión cercana sin gafas con relativa frecuencia.
Los síntomas más habituales son:
- Visión borrosa.
- Sensibilidad a la luz.
- Visión de halos alrededor de las luces.
- Empeoramiento de la visión lejana.
¿Tiene alguno de estos síntomas?
Puede que presente cataratas
¿Cuáles son las causas de las cataratas?
La causa más frecuente es el envejecimiento del cristalino, siendo los factores de riesgo :
- Edad avanzada.
- Miopía elevada.
- Tabaco.
- Tratamiento con corticoides.
- Trabajos al aire libre (mayor exposición a radiaciones ultravioletas).
- Diabetes mellitus.
- Componente hereditario.
Cataratas en personas diabéticas
Existen dos tipos de cataratas en la diabetes: metabólicas (o en copo de nieve) y seniles.
Las cataratas metabólicas se producen en personas más jóvenes, incluso en niños cuya diabetes no se controle adecuadamente y provoca hiperglucemias extremas. Las cataratas seniles se producen en pacientes mayores y son semejantes a las cataratas del paciente no diabético.
Las cataratas se producen a edades menos avanzadas y progresan más rápidamente en los diabéticos. Algunos diabéticos jóvenes insulino-dependientes desarrollan ocasionalmente cataratas metabólicas que pueden disminuir o desaparecer al mejorar el control de la glucemia.
¿Cómo se diagnostican las cataratas?
El diagnóstico se realiza a través de un examen oftalmológico estándar.
Esto incluye una exploración con lámpara de hendidura del segmento anterior ocular y dilatación pupilar, para detectar la localización exacta, la densidad y la extensión de su opacidad, y otras alteraciones a nivel de córnea o iris que pueden ayudar a prever posibles incidencias o complicaciones postoperatorias.
¿Cómo es la operación de cataratas?
No existe ningún tratamiento farmacológico de las cataratas. Una vez que se han iniciado, ningún medicamento puede curarlas o evitar que evolucionen. El único tratamiento eficaz es la cirugía.
La técnica habitual para intervenir las cataratas, de unos 15 minutos de duración, es la facoemulsificación con implante de lente intraocular bajo anestesia tópica. Una vez anestesiado el ojo -en muchos casos simplemente con colirios o gotas anestésicas-, se realiza una pequeña incisión (de unos 3 mm) a través de la que se extrae el cristalino, sustituyéndolo por una lente plegable.
El paciente abandona el quirófano con el ojo destapado, habitualmente sin suturas y no precisa ingreso hospitalario, por lo que puede incorporarse a su vida normal, evitando realizar esfuerzos físicos y aplicándose unas gotas antiinflamatorias en el ojo durante unas semanas. La recuperación de la visión es variable, empezando a ver bien, generalmente, a las pocas horas de la intervención.
Existen diversos tipos de lentes intraoculares.
- Las lentes monofocales únicamente corrigen la visión a una distancia (habitualmente de lejos).
- Las lentes tóricas se emplean para corregir el astigmatismo.
- Las lentes multifocales permiten una menor dependencia de las gafas, pudiendo realizar la mayoría de las actividades sin ellas.
Todas son buenas opciones y la elección del tipo adecuado de lente ha de ser personalizada en función de las características del ojo, así como las necesidades y deseos del paciente. Las lentes tóricas y multifocales normalmente reciben el nombre de lentes Premium.
El Departamento de Oftalmología
de la Clínica Universidad de Navarra
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