DICCIONARIO MÉDICO

Leptina

La leptina es una hormona peptídica que producen sobre todo los adipocitos del tejido adiposo. Su cometido es informar al cerebro, y en concreto al hipotálamo, de cuánta energía tiene el organismo guardada en forma de grasa. Cuando las reservas son amplias, la leptina circulante sube y frena el apetito; cuando disminuyen, baja y el organismo tiende a comer más y a gastar menos.

Qué es la leptina

Se trata de una proteína de 167 aminoácidos que segregan principalmente los adipocitos del tejido adiposo blanco, con aportes menores del estómago, la placenta y el intestino. Pertenece a la familia de las adipoquinas, las señales químicas que la grasa envía al resto del cuerpo. Su nivel en sangre guarda proporción con la cantidad de tejido adiposo: cuanta más grasa almacenada, más leptina circulante.

El nombre procede del griego λεπτός (leptós), que significa "delgado". Lo acuñó el investigador Jeffrey Friedman en 1994, por sugerencia de Roger Guillemin, al comprobar que la proteína hacía adelgazar a los ratones que la recibían. Detrás de ese hallazgo había medio siglo de trabajo. En 1949, en el laboratorio Jackson, se describió una estirpe de ratones con obesidad grave y precoz cuyo gen alterado se bautizó como obese (ob). Las investigaciones posteriores de Douglas Coleman, con experimentos de circulación compartida entre animales, hicieron sospechar que existía un factor sanguíneo capaz de comunicar al cerebro el estado de las reservas. Ese factor tardó en aparecer. Cuando el equipo de Friedman clonó el gen ob en diciembre de 1994, la señal tenía por fin nombre y estructura.

Cómo funciona: la señal de las reservas

La leptina actúa como un termostato de la energía almacenada. Circula por la sangre en cantidad proporcional a la masa grasa y llega al núcleo arcuato del hipotálamo, donde se une a su receptor específico (LEPRb). Allí desencadena la vía de señalización JAK-STAT3, que inhibe las neuronas productoras del neuropéptido Y (orexígeno, estimula el hambre) y activa las que generan péptidos anorexígenos. El resultado neto reduce la ingesta y eleva el gasto energético.

Conviene no confundir la leptina con la grelina, con la que suele emparejarse en la divulgación como "las dos hormonas del hambre". No son intercambiables. La grelina la produce sobre todo el estómago, sube justo antes de las comidas y despierta el apetito de forma inmediata. La leptina trabaja en otra escala temporal: refleja el balance energético a largo plazo, el de días y semanas, no el de la próxima comida. Una avisa de que toca comer ya. La otra dice cuánta grasa hay en el almacén. Ambas convergen en el hipotálamo, pero sus mensajes son distintos.

Tampoco equivale a la insulina ni a otras hormonas del tejido adiposo. La adiponectina, por ejemplo, mejora la respuesta a la insulina y tiene efectos antiinflamatorios, pero no regula de manera directa el apetito en el hipotálamo.

Funciones más allá del apetito

Reducir a la leptina a una simple "hormona de la saciedad" deja fuera buena parte de su biología. La proteína informa a varios sistemas de que hay energía suficiente para sostener funciones costosas, y esa información condiciona procesos muy diversos.

En la reproducción, un nivel mínimo de leptina es necesario para que arranque la pubertad y para que la hormona liberadora de gonadotropinas mantenga su pulsatilidad normal; de ahí que las situaciones de grasa corporal muy baja se acompañen a menudo de alteraciones del ciclo. La leptina participa además en la respuesta inmunitaria, donde modula la actividad de varias poblaciones de defensa, y en el metabolismo del hueso. Su descubridor calcula que entre el 10 y el 15 por ciento de las formas graves de obesidad humana obedece a defectos de un solo gen repartidos por esta vía de señalización.

Resistencia a la leptina

Aquí aparece una paradoja que sorprendió a los primeros investigadores. Si la leptina hace adelgazar, cabría esperar que las personas con obesidad tuvieran poca. Ocurre lo contrario: sus niveles suelen estar altos, en consonancia con la abundancia de tejido adiposo. El problema no es la falta de hormona, sino que el cerebro deja de responder a ella. Es lo que se denomina resistencia a la leptina.

El exceso mantenido de la hormona satura los mecanismos que la transportan hasta el cerebro y altera la señalización dentro de la neurona. El hipotálamo, en la práctica, deja de escuchar el mensaje. El organismo se comporta entonces como si le faltara energía aunque las reservas sean amplias, lo que perpetúa el apetito y el balance positivo. La deficiencia auténtica de leptina, en cambio, es rara: aparece en la lipodistrofia y en algunos defectos congénitos del gen, y en esos casos concretos sí produce hambre insaciable desde la infancia.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "leptina"?

Del griego leptós, "delgado". Friedman eligió el término en 1994 precisamente porque la proteína adelgazaba a los animales que la producían.

¿La leptina y la grelina son lo mismo con efectos opuestos?

No. Son hormonas diferentes con orígenes y ritmos distintos. La grelina, gástrica, estimula el apetito antes de comer; la leptina, del tejido adiposo, señaliza saciedad a largo plazo. Coinciden en actuar sobre el hipotálamo, pero sus papeles son complementarios.

¿Por qué las personas con obesidad tienen leptina alta?

Porque el nivel de leptina es proporcional a la grasa almacenada, de modo que más tejido adiposo implica más hormona. Lo que falla en muchos casos no es la producción, sino la respuesta del cerebro a esa señal, un fenómeno conocido como resistencia a la leptina.

¿Solo regula el hambre?

No. Interviene también en el inicio de la pubertad, en la función reproductora, en la respuesta inmunitaria y en el metabolismo óseo.

Referencias

  1. Zhang Y, Proenca R, Maffei M, et al. Positional cloning of the mouse obese gene and its human homologue. Nature. 1994. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7984236/
  2. Flier JS, Ahima RS. Leptin physiology and pathophysiology: knowns and unknowns 30 years after its discovery. Journal of Clinical Investigation. 2024. Disponible en: https://www.jci.org/articles/view/174595
  3. Friedman JM. The long road to leptin. Journal of Clinical Investigation. 2016. Disponible en: https://www.jci.org/articles/view/91578
  4. Fernández-Riejos P, et al. Leptina: implicaciones fisiológicas y clínicas. Anales de Medicina Interna. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-71992001000300012

Entradas relacionadas

  • Grelina: hormona gástrica que estimula el apetito antes de las comidas, contrapunto de la leptina.
  • Tejido adiposo: la grasa corporal que segrega la leptina y otras adipoquinas.
  • Adipocito: célula del tejido adiposo donde se produce la mayor parte de la hormona.
  • Hipotálamo: región cerebral que recibe la señal de la leptina y ajusta el hambre y el gasto energético.
  • Saciedad: sensación de estar satisfecho que la leptina ayuda a sostener a largo plazo.
  • Lipodistrofia: trastorno de la distribución de la grasa que cursa con déficit de leptina.

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