DICCIONARIO MÉDICO
Hormona peptídica
Las hormonas peptídicas son una de las grandes familias químicas del sistema endocrino. Se construyen con aminoácidos, desde cadenas de unos pocos hasta proteínas de doscientos residuos o más, y viajan por la sangre disueltas en el plasma. Comparten un rasgo que las define frente al otro gran grupo, el de los esteroides: no entran en la célula. Se acoplan a un receptor situado en la superficie de la membrana y la señal se transmite hacia el interior a través de moléculas intermediarias. Una hormona peptídica es un mensajero químico formado por una secuencia de aminoácidos unidos mediante enlaces peptídicos. El adjetivo procede de péptido, palabra derivada del griego πεπτός (peptós, "digerido"), la misma raíz de la que salen "pepsina" y "dispepsia". La eligió la bioquímica de principios del siglo XX para nombrar los fragmentos que se obtenían al romper las proteínas, y con el tiempo pasó a designar cualquier cadena corta de aminoácidos. La frontera entre "péptido" y "proteína" es de tamaño y algo convencional. Suele hablarse de hormona peptídica cuando la cadena tiene menos de un centenar de aminoácidos, y de hormona proteica cuando los supera, aunque en la práctica clínica ambas se agrupan bajo el mismo epígrafe porque comparten origen, comportamiento y forma de actuar. La oxitocina, con nueve aminoácidos, y la hormona somatotropa, con ciento noventa y uno, pertenecen a la misma categoría. Este grupo reúne a buena parte de los mensajeros del organismo: la insulina y el glucagón del páncreas, la hormona paratiroidea, las hormonas de la hipófisis como la TSH o las gonadotropinas, y las neurohormonas del hipotálamo. La síntesis sigue la misma ruta que la de cualquier proteína celular. El gen se transcribe y se traduce en una cadena inicial más larga de lo necesario, la preprohormona, que incluye un fragmento señal. Ese fragmento se elimina en el retículo endoplásmico y queda la prohormona; un segundo recorte, ya en el aparato de Golgi, libera la molécula madura. La hormona terminada se guarda dentro de vesículas hasta que un estímulo ordena su salida por exocitosis. La PTH, por ejemplo, se elabora como una pre-pro-PTH de ciento quince aminoácidos antes de quedar reducida a la forma activa de ochenta y cuatro. Al ser cadenas de aminoácidos, estas hormonas son solubles en agua y no atraviesan la bicapa lipídica de la membrana. De ahí su modo de actuar. La molécula se une a un receptor de superficie, con frecuencia acoplado a una proteína G, y esa unión pone en marcha dentro de la célula a un segundo mensajero, como el AMP cíclico. El segundo mensajero amplifica la orden y desencadena la respuesta. Todo el proceso es rápido, cuestión de segundos a minutos, y la hormona desaparece pronto de la circulación: la mayoría tienen una vida media de unos pocos minutos, degradadas por enzimas que rompen sus enlaces. Dentro de la familia caben moléculas de complejidad muy distinta. En un extremo están los péptidos breves, como la hormona antidiurética o la oxitocina, de nueve aminoácidos cada una. En un punto intermedio, hormonas de tamaño medio como la insulina, de cincuenta y uno. En el otro extremo, proteínas grandes como la hormona somatotropa. Un subgrupo añade cadenas de azúcares a la estructura proteica y recibe el nombre de glucoproteínas: es el caso de la TSH y de las gonadotropinas LH y FSH, en las que el componente glucídico influye en la actividad biológica y en la duración de la molécula en sangre. Conviene un apunte terminológico. Las hormonas tiroideas y las catecolaminas derivan de un único aminoácido, la tirosina, y no se clasifican como peptídicas, sino como aminas. Y las tiroideas, pese a ese origen, se comportan más bien como los esteroides: son liposolubles y actúan sobre receptores del núcleo. La química de partida no siempre predice el mecanismo. El contraste con la otra gran clase resulta esclarecedor. Las hormonas esteroides derivan del colesterol, son liposolubles y atraviesan la membrana sin dificultad, de modo que encuentran sus receptores en el citoplasma o en el núcleo y modifican directamente la expresión de los genes. Sus efectos tardan más en aparecer, pero se prolongan durante horas o días. Las peptídicas trabajan en la superficie y en la escala de los segundos; los esteroides, en el interior del núcleo y en la de los días. Dos estrategias distintas para el mismo objetivo, transmitir una orden entre células alejadas. Porque están hechas de péptidos, es decir, de aminoácidos encadenados. La palabra viene del griego peptós, "digerido", el mismo origen de "pepsina". Se acuñó al estudiar los fragmentos que quedaban al descomponer las proteínas. Casi. La distinción es de tamaño: se reserva "peptídica" para las cadenas cortas y "proteica" para las largas, por encima del centenar de aminoácidos. Como comparten síntesis, solubilidad y mecanismo de acción, la mayoría de los textos las tratan juntas. Porque no necesitan entrar en la célula ni modificar el ADN. Se acoplan a un receptor de la membrana y activan un segundo mensajero que ya está listo en el interior. La respuesta llega en segundos o minutos, frente a las horas que requieren los esteroides. La insulina, el glucagón, la hormona paratiroidea, la hormona somatotropa, la hormona antidiurética, la oxitocina y las hormonas hipofisarias como la TSH, la LH y la FSH. Es la familia más numerosa del organismo.Qué es una hormona peptídica
Cómo se fabrican y cómo actúan
Péptidos, proteínas y glucoproteínas
Diferencia con las hormonas esteroides
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman peptídicas?
¿Es lo mismo hormona peptídica que hormona proteica?
¿Por qué actúan tan rápido?
¿Cuáles son ejemplos de hormonas peptídicas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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