DICCIONARIO MÉDICO
Lensectomía
La lensectomía es la extracción quirúrgica del cristalino del ojo. Puede realizarse con finalidad terapéutica —cuando el cristalino está opacificado por una catarata— o con finalidad refractiva —cuando se sustituye un cristalino transparente por una lente intraocular artificial para corregir defectos de refracción que no pueden resolverse con cirugía láser—. Es uno de los procedimientos quirúrgicos más frecuentes en el mundo. El término combina el inglés lens ("lente", referido al cristalino) con el sufijo griego -εκτομία (-ektomía), "extirpación" o "escisión". Y la propia palabra lens tiene una historia curiosa: procede del latín lens, lentis, que significaba "lenteja". Los anatomistas del Renacimiento llamaron así al cristalino del ojo por su forma biconvexa, semejante a la de la legumbre. De la misma raíz proviene "lente" en español y en todas las lenguas romances. En sentido estricto, lensectomía designa cualquier procedimiento que extraiga el cristalino del ojo, sea cual sea la técnica empleada y la razón para hacerlo. En la práctica clínica, el término se utiliza sobre todo en dos contextos. El primero es la cirugía de cataratas, en la que se retira un cristalino que ha perdido su transparencia y se implanta una lente intraocular que restaura la capacidad de enfoque. El segundo es la lensectomía refractiva (también llamada RLE, refractive lens exchange), en la que se extrae un cristalino transparente —que funciona pero no enfoca correctamente— y se sustituye por una lente intraocular calculada para corregir miopía, hipermetropía o presbicia, especialmente en pacientes que no son candidatos a cirugía láser corneal. La extracción del cristalino es una de las intervenciones más antiguas documentadas. Ya en la Antigüedad se practicaba el couching —del francés coucher, "acostar"—, que consistía en empujar el cristalino opacificado hacia la cavidad vítrea con una aguja, sin extraerlo del ojo. El procedimiento restauraba parcialmente la visión pero dejaba al paciente sin capacidad de enfoque y con riesgo elevado de complicaciones. Jacques Daviel realizó en 1747 la primera extracción extracapsular del cristalino documentada con rigor, inaugurando la cirugía de cataratas moderna. A lo largo del siglo XX la técnica se refinó. La extracción intracapsular —que retira el cristalino entero con su cápsula— fue la norma durante décadas, pero exigía incisiones amplias y conllevaba mayor tasa de complicaciones. En 1967, Charles Kelman introdujo la facoemulsificación: un instrumento ultrasónico que fragmenta el cristalino dentro de su cápsula y lo aspira a través de una microincisión de apenas 2-3 milímetros. La cápsula posterior se conserva intacta para servir de soporte a la lente intraocular que se implanta a continuación. Es la técnica estándar en la actualidad y la que ha convertido a la cirugía de cataratas en un procedimiento ambulatorio de 15-20 minutos. El láser de femtosegundo ha añadido una capa de precisión adicional en los últimos años: permite realizar las incisiones corneales y la capsulorrexis —la apertura circular de la cápsula anterior del cristalino— con exactitud micrométrica, así como fragmentar el núcleo del cristalino antes de la aspiración. La lensectomía refractiva aplica exactamente la misma técnica quirúrgica que la cirugía de cataratas, con una diferencia conceptual fundamental: el cristalino que se extrae no está enfermo sino que simplemente no enfoca como el paciente necesita. Se indica sobre todo en personas présbitas mayores de 45-50 años con miopía alta, hipermetropía elevada o ambas, en las que la cirugía láser corneal no es viable por grosor corneal insuficiente o graduación excesiva. Una ventaja práctica que señalan los cirujanos es que, al sustituir el cristalino por una lente intraocular artificial, el paciente no desarrollará cataratas en el futuro —ya no queda cristalino que se pueda opacificar—. En contrapartida, la lensectomía refractiva conlleva riesgos inherentes a toda cirugía intraocular —infección, edema macular, rotura de la cápsula posterior— y, en pacientes jóvenes con miopía alta, un riesgo aumentado de desprendimiento de retina postoperatorio que obliga a una valoración preoperatoria rigurosa del estado retiniano. Facoemulsificación. No es un sinónimo de lensectomía sino una de las técnicas con las que puede realizarse. La facoemulsificación fragmenta y aspira el contenido del cristalino conservando la cápsula posterior; la lensectomía es el concepto global de extracción del cristalino, sea cual sea el método empleado. Afaquia. Es el estado resultante de una lensectomía si no se implanta una lente intraocular: el ojo queda sin cristalino y sin capacidad de enfoque propia. Hoy es excepcional porque casi siempre se implanta una lente intraocular durante la misma intervención, pero históricamente era la consecuencia habitual de la cirugía de cataratas, y el paciente necesitaba gafas de alta graduación o lentes de contacto para ver. Lentes fáquicas. A diferencia de la lensectomía, en la que se extrae el cristalino, las lentes fáquicas se implantan además del cristalino, que se conserva intacto. Se colocan delante o detrás del iris y corrigen defectos refractivos sin sacrificar la capacidad de acomodación del cristalino natural. El término "fáquico" (del griego φακός, phakós, "lenteja") indica que el cristalino original permanece en su sitio. Del inglés lens ("lente", referido al cristalino) y el griego -εκτομία ("extirpación"). Y lens a su vez viene del latín lens, lentis, "lenteja": los anatomistas del Renacimiento llamaron así al cristalino por su forma biconvexa, semejante a la de la legumbre. Del mismo origen proceden las palabras "lente" y "lenticular". La operación de cataratas es un tipo de lensectomía —la más frecuente—, pero la lensectomía refractiva también existe: se extrae un cristalino transparente para sustituirlo por una lente intraocular que corrija la graduación. La técnica quirúrgica es la misma; lo que cambia es la indicación. La facoemulsificación es el método más utilizado para realizar una lensectomía: fragmenta el cristalino con ultrasonidos y lo aspira por una microincisión. Pero la lensectomía también puede realizarse mediante otras técnicas, como la extracción intracapsular o la lensectomía vía pars plana combinada con vitrectomía. Cataratas propiamente dichas, no: ya no hay cristalino que se pueda opacificar. Lo que puede ocurrir es la opacificación de la cápsula posterior —la membrana que se conserva para sostener la lente intraocular—, lo que a veces se denomina "catarata secundaria". Se resuelve de forma sencilla con un láser YAG (capsulotomía posterior) en consulta, sin necesidad de volver a quirófano. Consulte también la información clínica completa sobre cataratas y su cirugía Si busca información sobre indicaciones, técnica quirúrgica, tipos de lentes intraoculares y postoperatorio, puede consultar la ficha de cataratas y la ficha de cirugía de cataratas elaboradas por el Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la lensectomía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la lensectomía
Evolución técnica: del couching a la facoemulsificación
Lensectomía refractiva: cristalino transparente
Diferenciación con entidades que se confunden
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "lensectomía"?
¿Es lo mismo lensectomía que operación de cataratas?
¿Qué diferencia hay entre lensectomía y facoemulsificación?
¿Después de una lensectomía pueden volver a salir cataratas?
Referencias
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