DICCIONARIO MÉDICO

Facoemulsificación

La facoemulsificación es la técnica quirúrgica más utilizada en la actualidad para la extracción de cataratas, basada en la fragmentación del cristalino opacificado mediante ultrasonidos.


La cirugía de cataratas constituye una de las intervenciones oftalmológicas más frecuentes en todo el mundo. Dentro de las distintas técnicas disponibles, la facoemulsificación se ha consolidado como el procedimiento de referencia gracias a sus ventajas en cuanto a seguridad, rapidez de recuperación y resultados visuales. En esta página se explica en qué consiste esta técnica, cómo se realiza, cuáles son sus indicaciones principales y qué puede esperar el paciente antes, durante y después de la intervención.

Qué es la facoemulsificación

La facoemulsificación es un procedimiento quirúrgico de cirugía mínimamente invasiva diseñado para extraer una catarata —es decir, un cristalino que se ha vuelto opaco— mediante el uso de energía ultrasónica. Durante la intervención, el cirujano introduce una sonda de pequeño calibre a través de una incisión corneal de aproximadamente 2 a 3 milímetros. Esta sonda emite vibraciones ultrasónicas de alta frecuencia que fragmentan el cristalino opacificado en partículas diminutas. Los fragmentos resultantes se aspiran de forma simultánea a través de la misma sonda. Una vez retirado el cristalino afectado, se implanta en su lugar una lente intraocular artificial (LIO) que restituye la capacidad de enfoque del ojo.

El término proviene del griego phakós (lenteja, en referencia al cristalino) y del latín emulsificatio (acción de emulsionar o fragmentar). La técnica fue desarrollada en 1967 por el oftalmólogo Charles Kelman, quien se inspiró en las sondas ultrasónicas utilizadas en odontología. Desde entonces, la facoemulsificación ha experimentado múltiples avances tecnológicos que la han convertido en el estándar de la cirugía de cataratas en los países desarrollados.

Indicaciones de la facoemulsificación

La indicación principal de la facoemulsificación es la presencia de una catarata que afecta de forma significativa a la calidad visual del paciente. El especialista valorará la necesidad de intervención en función de diferentes criterios clínicos y funcionales:

  • Agudeza visual reducida: cuando la visión del paciente desciende hasta un nivel que dificulta las actividades cotidianas, como la lectura, la conducción o el reconocimiento de rostros.
  • Dificultad para la visión nocturna: la presencia de deslumbramiento, halos alrededor de las luces o problemas para ver en condiciones de baja luminosidad pueden indicar que la catarata requiere tratamiento quirúrgico.
  • Cambios frecuentes en la graduación de las gafas: la progresión de la catarata puede provocar modificaciones reiteradas en la prescripción óptica.
  • Repercusión en la calidad de vida: el médico tendrá en cuenta el impacto funcional global que la catarata tiene sobre el día a día del paciente, incluyendo limitaciones laborales, sociales o de ocio.

La decisión de operar se toma de forma conjunta entre el oftalmólogo y el paciente, considerando la relación entre el beneficio esperado de la cirugía y las condiciones oculares y sistémicas de cada persona.

Evaluación preoperatoria

Antes de programar una facoemulsificación, el especialista realizará una exploración oftalmológica completa para planificar la intervención de la forma más precisa posible. Esta evaluación incluye varios estudios:

  • Biometría ocular: permite calcular la potencia adecuada de la lente intraocular que se implantará. Se utilizan técnicas de interferometría óptica o de ultrasonidos para medir con exactitud la longitud axial del ojo y la curvatura corneal.
  • Examen con lámpara de hendidura: el oftalmólogo evalúa el tipo y la densidad de la catarata, así como el estado del resto de estructuras oculares (córnea, iris, cámara anterior).
  • Recuento endotelial: en determinados pacientes, especialmente si existe sospecha de distrofia de Fuchs u otra patología corneal, se valora el estado del endotelio corneal mediante microscopía especular.
  • Fondo de ojo: se explora la retina para descartar enfermedades concomitantes que puedan influir en el resultado visual, como la degeneración macular asociada a la edad o la retinopatía diabética.
  • Topografía corneal: ayuda a identificar astigmatismos previos y a seleccionar el tipo de lente intraocular más adecuado.

El médico también revisará la historia clínica general del paciente, prestando especial atención a enfermedades sistémicas como la diabetes o la hipertensión, así como a la medicación habitual, en particular los anticoagulantes y los fármacos con efecto sobre el tamaño pupilar como los bloqueantes alfa-adrenérgicos.

Cómo se realiza la facoemulsificación

La facoemulsificación es un procedimiento ambulatorio que habitualmente dura entre 10 y 20 minutos. Estos son los pasos principales de la intervención:

Anestesia

En la mayoría de los casos se emplea anestesia tópica (colirio anestésico), que insensibiliza la superficie del ojo sin necesidad de inyecciones perioculares. El paciente permanece despierto durante la cirugía, sin sentir dolor. En situaciones seleccionadas, el cirujano puede optar por una anestesia locorregional o, excepcionalmente, por anestesia general.

Incisión corneal

El cirujano realiza una microincisión de entre 2 y 3 milímetros en la periferia de la córnea (incisión en córnea clara). También se practican una o dos incisiones auxiliares más pequeñas (paracentesis) para introducir instrumentos complementarios. Estas incisiones están diseñadas para ser autosellantes, es decir, se cierran por sí mismas sin necesidad de suturas en la gran mayoría de los casos.

Capsulorrexis

A continuación, se crea una abertura circular y controlada en la cápsula anterior del cristalino. Esta maniobra, denominada capsulorrexis circular continua, es uno de los pasos más delicados de la intervención y resulta fundamental para garantizar la estabilidad de la lente intraocular que se implantará posteriormente.

Hidrodisección e hidrodelineación

Se inyecta una solución salina entre la cápsula y el material del cristalino para separar las capas del núcleo cristaliniano y facilitar su posterior emulsificación. La hidrodisección separa la corteza de la cápsula, mientras que la hidrodelineación diferencia el núcleo duro del epinúcleo más blando.

Emulsificación del núcleo

El cirujano introduce la sonda de facoemulsificación a través de la incisión principal. La punta de la sonda vibra a una frecuencia ultrasónica de entre 27.000 y 60.000 ciclos por segundo, lo que fragmenta el núcleo cristaliniano en pequeñas partículas. Simultáneamente, un sistema de irrigación y aspiración mantiene estable la cámara anterior del ojo, eliminando los fragmentos del cristalino emulsificado. Existen diferentes estrategias de fragmentación nuclear, como la técnica de divide y conquista o la técnica de chop, que el cirujano elige en función de la dureza de la catarata.

Aspiración de la corteza

Una vez emulsificado y aspirado el núcleo, se procede a la limpieza de los restos corticales del cristalino que permanecen adheridos a la cápsula, utilizando la misma sonda de irrigación y aspiración con parámetros modificados.

Implantación de la lente intraocular

El paso final consiste en la inserción de una lente intraocular plegable dentro del saco capsular. La lente se introduce a través de la microincisión mediante un inyector específico y, una vez dentro del ojo, se despliega y se posiciona de forma estable en la cápsula. Existen distintos tipos de lentes intraoculares: monofocales, multifocales, de profundidad de foco extendida y tóricas, entre otras. El especialista seleccionará la lente más adecuada según las necesidades visuales y las características oculares de cada paciente.

Tipos de lentes intraoculares

La elección de la lente intraocular es un aspecto clave de la cirugía de cataratas mediante facoemulsificación. Los principales tipos disponibles son:

  • Lentes monofocales: corrigen la visión a una sola distancia (generalmente de lejos). El paciente puede necesitar gafas para la visión de cerca tras la intervención.
  • Lentes multifocales: diseñadas para proporcionar visión a varias distancias, reduciendo la dependencia de las gafas. El médico evaluará en cada caso si el paciente es un buen candidato para este tipo de lente.
  • Lentes de profundidad de foco extendida (EDOF): ofrecen un rango continuo de enfoque, minimizando fenómenos ópticos como halos y deslumbramiento.
  • Lentes tóricas: corrigen el astigmatismo corneal preexistente además de la ametropía esférica, mejorando la calidad visual sin corrección óptica adicional.

Los resultados con cada tipo de lente varían en función de las condiciones oculares individuales. El oftalmólogo aconsejará la opción que mejor se ajuste a las expectativas y al perfil clínico de cada paciente.

Recuperación y cuidados postoperatorios

Tras la facoemulsificación, el paciente puede marcharse a su domicilio el mismo día. La recuperación visual suele ser rápida: muchos pacientes refieren una mejoría notable de la visión en las primeras 24 a 48 horas, aunque la estabilización completa puede tardar varias semanas. El equipo médico indicará unas pautas de cuidado postoperatorio que incluyen:

  • Colirios prescritos: habitualmente se pautan gotas antiinflamatorias y antibióticas durante varias semanas. Es fundamental seguir el esquema posológico indicado por el médico.
  • Protección ocular: se recomienda utilizar gafas de sol y, en algunos centros, un protector ocular durante el sueño en los primeros días para evitar roces involuntarios.
  • Actividades restringidas: durante la primera semana, conviene evitar esfuerzos físicos intensos, no frotarse el ojo intervenido y abstenerse de nadar o sumergir la cabeza en agua.
  • Revisiones programadas: el oftalmólogo planificará controles a las 24 horas, a la semana y al mes de la cirugía, aproximadamente, para vigilar la evolución y detectar precozmente cualquier complicación.

Cada paciente responde de forma individual a la cirugía, por lo que las pautas concretas las establecerá siempre el profesional sanitario responsable.

Posibles complicaciones de la facoemulsificación

La facoemulsificación es una intervención con un perfil de seguridad muy favorable. Los estudios muestran tasas de éxito superiores al 95 % en términos de mejoría visual. No obstante, como cualquier procedimiento quirúrgico, no está exenta de riesgos. Las complicaciones se clasifican en intraoperatorias y postoperatorias:

Complicaciones intraoperatorias

  • Rotura de la cápsula posterior: es la complicación intraoperatoria más frecuente. Puede requerir la realización de una vitrectomía anterior y modificar la posición de implantación de la lente intraocular.
  • Luxación de fragmentos nucleares al vítreo: si fragmentos del cristalino caen al interior del ojo, puede ser necesaria una segunda intervención por parte de un especialista en retina.
  • Lesión del iris o del cuerpo ciliar: ocurre de forma infrecuente y se asocia a pupilas pequeñas o al uso previo de ciertos medicamentos.

Complicaciones postoperatorias

  • Opacificación de la cápsula posterior (catarata secundaria): es la complicación postoperatoria más habitual. Se produce cuando las células epiteliales del cristalino residuales proliferan sobre la cápsula posterior, causando una pérdida de transparencia progresiva. Se corrige de forma sencilla e indolora mediante capsulotomía con láser YAG.
  • Edema macular cistoide: consiste en la acumulación de líquido en la mácula. Afecta a un porcentaje reducido de pacientes y generalmente responde al tratamiento con antiinflamatorios tópicos.
  • Endoftalmitis: es una infección intraocular grave pero muy poco frecuente. El uso profiláctico de antibióticos intracamerales al final de la cirugía ha reducido significativamente su incidencia.
  • Elevación transitoria de la presión intraocular: suele ser temporal y se controla con medicación tópica.
  • Desprendimiento de retina: riesgo bajo, pero ligeramente superior al de la población general tras la cirugía de cataratas. Los pacientes con miopía alta tienen un riesgo relativamente mayor.

El especialista informará al paciente de estos riesgos antes de la intervención y le indicará los signos de alerta que deben motivar una consulta urgente, como dolor ocular intenso, pérdida brusca de visión, enrojecimiento marcado o secreción anormal.

Diferencias entre facoemulsificación y otras técnicas de cirugía de cataratas

Aunque la facoemulsificación es el método preferido en la mayoría de los centros, existen otras técnicas quirúrgicas para la extracción de cataratas. Las principales diferencias son:

  • Extracción extracapsular convencional (EECC): requiere una incisión más amplia (de 10 a 12 mm) para extraer el núcleo del cristalino de una sola pieza. Se emplea cuando la catarata es excesivamente dura y la facoemulsificación podría generar un daño corneal significativo. Precisa suturas y el tiempo de recuperación es más prolongado.
  • Cirugía de cataratas asistida por láser de femtosegundo: utiliza un láser para realizar algunas etapas de la cirugía, como la incisión corneal, la capsulorrexis y la prefragmentación del núcleo, antes de completar la aspiración con facoemulsificación convencional. Los estudios disponibles no muestran diferencias significativas en los resultados visuales finales en comparación con la facoemulsificación estándar.
  • Cirugía manual de pequeña incisión (SICS): variante de la extracción extracapsular que emplea una incisión escleral tunelizada autosellante de menor tamaño. Es más utilizada en países con recursos limitados por su menor dependencia de la tecnología y su coste reducido.

El cirujano oftalmólogo determinará cuál es la técnica más adecuada en función del tipo de catarata, las condiciones oculares del paciente y los recursos disponibles.

Cuándo acudir al oftalmólogo

Se recomienda solicitar una consulta con el especialista en oftalmología si se perciben cambios en la calidad visual que interfieren con las actividades habituales. Algunos signos que pueden indicar la presencia de una catarata que podría beneficiarse de una facoemulsificación son:

  • Visión borrosa o nublada progresiva.
  • Sensibilidad aumentada a la luz y al deslumbramiento.
  • Percepción de halos alrededor de las fuentes luminosas.
  • Disminución de la percepción de colores o alteración de los tonos.
  • Necesidad de cambiar con frecuencia la graduación de las gafas.
  • Dificultad creciente para conducir, especialmente de noche.

La Academia Americana de Oftalmología recomienda realizar una revisión oftalmológica completa de referencia a los 40 años, y revisiones periódicas a partir de esa edad, especialmente en presencia de factores de riesgo como la diabetes, los antecedentes familiares de glaucoma o el uso prolongado de corticoides.

Preguntas frecuentes sobre la facoemulsificación

¿La facoemulsificación duele?

La intervención se realiza habitualmente con anestesia tópica en forma de gotas, por lo que el paciente no suele sentir dolor durante el procedimiento. Es posible percibir una ligera presión o molestias leves, pero la cirugía resulta bien tolerada en la práctica totalidad de los casos. Tras la operación, puede haber una sensación de cuerpo extraño o irritación leve que remite en los primeros días con la medicación prescrita.

¿Cuánto tiempo se tarda en recuperar la visión después de la cirugía?

Muchos pacientes experimentan una mejoría significativa de la visión en las primeras 24 a 48 horas tras la intervención. Sin embargo, la recuperación completa puede tardar entre cuatro y seis semanas. Durante este periodo es posible que la visión fluctúe ligeramente. El profesional sanitario planificará las revisiones necesarias para supervisar la evolución.

¿Puede volver a aparecer la catarata después de la facoemulsificación?

Una vez extraído el cristalino opacificado, la catarata no puede reaparecer en sentido estricto. Lo que sí puede ocurrir es una opacificación de la cápsula posterior del cristalino, fenómeno conocido como catarata secundaria. Esta situación se resuelve de forma ambulatoria y en pocos minutos mediante un procedimiento con láser YAG, sin necesidad de volver a operar.

¿Se pueden operar los dos ojos el mismo día?

Aunque la cirugía bilateral simultánea se practica en algunos centros, la opción más habitual es operar cada ojo en sesiones separadas, con un intervalo de una a varias semanas. Esta estrategia permite valorar el resultado del primer ojo y minimizar el riesgo de complicaciones bilaterales simultáneas. El oftalmólogo indicará la planificación más apropiada en cada caso.

¿Necesitaré gafas después de la facoemulsificación?

La necesidad de gafas tras la cirugía depende del tipo de lente intraocular implantada y de las características oculares del paciente. Con lentes monofocales, la mayoría de los pacientes necesitan gafas de lectura. Las lentes multifocales o de profundidad de foco extendida pueden reducir considerablemente la dependencia de las gafas, aunque los resultados varían de una persona a otra. El especialista orientará al paciente sobre las expectativas realistas para su caso concreto.

Referencias de interés para pacientes:

© Clínica Universidad de Navarra 2026

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