DICCIONARIO MÉDICO
Lectina
Las lectinas son proteínas capaces de reconocer y unirse a azúcares con gran especificidad, sin modificarlos. Esa propiedad les permite distinguir unas células de otras por los carbohidratos que hay en su superficie y, cuando tienen varios puntos de unión, aglutinarlas. Están presentes en plantas, animales, hongos y microorganismos, y participan en fenómenos tan diversos como el reconocimiento celular o la defensa inmunitaria. Una lectina es una proteína que se une de forma específica y reversible a un carbohidrato concreto, del mismo modo que una llave encaja en una cerradura determinada. La definición clásica añade dos condiciones: no es de origen inmunitario, lo que la distingue de los anticuerpos, y no transforma el azúcar al que se une, lo que la separa de las enzimas. Su cometido es reconocer, no fabricar ni destruir. El nombre viene del latín legere, «elegir» o «seleccionar», y alude precisamente a esa capacidad de escoger un azúcar entre muchos. La mayoría de las lectinas poseen dos o más puntos de unión, lo que les permite tender puentes entre células vecinas. De ahí su efecto más llamativo: la aglutinación, el agrupamiento de células que quedan enlazadas unas con otras. Cuando esas células son glóbulos rojos, se habla de hemaglutinación. Durante décadas se pensó que eran una rareza del reino vegetal, pero hoy se sabe que aparecen en casi todos los seres vivos. Las lectinas vegetales, como la concanavalina A del haba o las de las legumbres, siguen siendo las más estudiadas por lo fáciles que resultan de obtener. En los animales se distinguen varias familias según su estructura y el azúcar que reconocen: las galectinas, que se unen a la galactosa; las lectinas de tipo C, que necesitan calcio para funcionar; o las de tipo R, emparentadas con una porción de la ricina. Muchas de sus dianas son glicoproteínas y otros glucoconjugados de la superficie celular. En el cuerpo humano, las lectinas trabajan sobre todo en el reconocimiento entre células. Algunas vigilan la sangre en busca de microorganismos: la lectina de unión a manosa detecta los azúcares típicos de la pared de muchos patógenos y, al reconocerlos, pone en marcha una de las vías de activación del complemento. Otras, las selectinas, tapizan la pared de los vasos y frenan a los glóbulos blancos que circulan para que puedan salir hacia un foco de inflamación. Fuera del organismo, además, las lectinas se emplean en el laboratorio como reactivos para identificar grupos sanguíneos o para separar y estudiar moléculas con azúcares. El punto de partida se sitúa en 1888, cuando el estudiante Peter Hermann Stillmark, en la Universidad de Dorpat (hoy Tartu, en Estonia), aisló de las semillas del ricino (Ricinus communis) una proteína muy tóxica que aglutinaba los glóbulos rojos. La llamó ricina, y ese trabajo suele considerarse el comienzo del estudio de las lectinas. El término en sí es mucho posterior: lo acuñaron Boyd y Shapleigh en 1954, al comprobar que algunas de estas proteínas vegetales distinguían entre los distintos grupos sanguíneos. Durante mucho tiempo se las conoció como hemaglutininas; hoy prevalece el nombre de lectina. Del latín legere, «elegir» o «seleccionar», por su capacidad de escoger un azúcar concreto. La introdujeron Boyd y Shapleigh en 1954, aunque la primera lectina, la ricina, la había descrito Stillmark en 1888 a partir de las semillas del ricino. No. Se une al azúcar, pero no lo transforma ni rompe. Esa ausencia de actividad catalítica es justo lo que la diferencia de una enzima. Sobre todo, para reconocer. Median la comunicación entre células a través de los azúcares de su superficie, intervienen en la defensa frente a los microbios (la lectina de unión a manosa activa el complemento) y dirigen el tráfico de los glóbulos blancos hacia los tejidos inflamados a través de las selectinas. También se aprovechan como herramientas de laboratorio en el estudio de moléculas con carbohidratos. No, pese a lo parecido de los nombres. La lecitina es un fosfolípido (la fosfatidilcolina), un componente graso de las membranas; la lectina es una proteína que reconoce azúcares. Ni la composición ni la función tienen que ver.Qué es una lectina
De dónde proceden y cómo se clasifican
Para qué sirven en el organismo
Un poco de historia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «lectina»?
¿Una lectina es una enzima?
¿Para qué sirven las lectinas en el cuerpo?
¿Lectina y lecitina son lo mismo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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