DICCIONARIO MÉDICO
Manosa
La manosa es un monosacárido de seis carbonos (una aldohexosa) que comparte fórmula con la glucosa, C6H12O6, y difiere de ella únicamente en la orientación del grupo hidroxilo del segundo carbono. Su papel biológico principal no es energético: aporta los residuos de manosa que forman el núcleo de las cadenas de azúcares unidas a muchas proteínas. La manosa pertenece al grupo de los monosacáridos, los glúcidos más simples, que no pueden descomponerse en azúcares menores por hidrólisis. Dentro de ese grupo es una hexosa, porque su cadena tiene seis átomos de carbono, y una aldosa, porque el carbono 1 lleva un grupo aldehído. Comparte esas dos características con la glucosa y la galactosa: las tres son aldohexosas de idéntica fórmula molecular que se distinguen por la disposición espacial de sus grupos hidroxilo. Esa relación tiene un nombre preciso. La manosa es el epímero de la glucosa en el carbono 2, lo que significa que ambas moléculas son idénticas salvo por la posición de un solo hidroxilo, el que cuelga de ese segundo carbono. Un cambio mínimo sobre el papel. Basta, sin embargo, para que las enzimas del organismo las traten como azúcares distintos y les asignen destinos separados. El nombre procede del maná, la sustancia azucarada que exuda la corteza del fresno florido (Fraxinus ornus) al practicarle incisiones y que se solidifica al contacto con el aire. De ese mismo exudado deriva también el nombre del manitol, el alcohol correspondiente a este azúcar. La raíz última se remonta, a través del latín manna y el griego μάννα (mánna), al hebreo man, el alimento que según el relato del Éxodo caía del cielo. La mayor parte de las proteínas que una célula exporta o coloca en su membrana no viajan desnudas: llevan adheridas cadenas ramificadas de azúcares. Ese revestimiento, que interviene en el plegamiento correcto de la proteína, en su estabilidad y en el reconocimiento entre células, se construye sobre un armazón de residuos de manosa. De ahí que este azúcar sea una pieza estructural de casi todas las glicoproteínas. Para incorporarse a esas cadenas, la manosa no se usa tal cual. Primero se fosforila a manosa-6-fosfato; una enzima la transforma después en manosa-1-fosfato, y esta se acopla a un nucleótido para dar GDP-manosa, la forma activada que cede residuos de manosa a la cadena en construcción. La célula dispone además de un atajo: puede fabricar manosa-6-fosfato a partir de la propia glucosa, sin necesidad de manosa exterior. Por eso la manosa no figura entre los nutrientes que hay que ingerir de forma obligada. Una particularidad metabólica la separa de los azúcares que sirven de combustible: la manosa que llega a la sangre se filtra en el riñón y se elimina en buena parte por la orina casi sin metabolizar, de modo que apenas altera la glucemia. Ese comportamiento renal es el que explica su presencia en glúcidos vegetales como los mananos, de donde se extrae industrialmente. Rara vez aparece libre. La manosa suele estar polimerizada en cadenas largas llamadas mananos, o combinada con otros azúcares en galactomananos y glucomananos, que forman parte de las paredes celulares de muchas plantas y de la levadura. En el organismo humano circula sobre todo integrada en glicoproteínas y oligosacáridos, no como azúcar suelto. Del maná del fresno florido (Fraxinus ornus), un exudado azucarado que se recolectaba tradicionalmente en Sicilia. El azúcar manosa y el alcohol manitol toman su nombre de esa sustancia, cuya raíz se remonta al hebreo man. En un solo detalle estructural: la orientación del grupo hidroxilo del carbono 2. Por lo demás, ambas comparten fórmula molecular y familia química. Esa diferencia mínima basta para que el organismo las canalice hacia funciones distintas: la glucosa, sobre todo hacia la obtención de energía; la manosa, hacia la construcción de glicoproteínas. De forma marginal. Aunque puede convertirse en un intermediario de la glucólisis, la mayor parte de la manosa que entra en la sangre se elimina por la orina sin transformarse, y su papel biológico predominante es estructural, no energético. Los defectos en las enzimas que procesan la manosa o que la incorporan a las cadenas de azúcares alteran la glicosilación de las proteínas y dan lugar a los trastornos congénitos de la glicosilación. En el extremo opuesto de la vía, el fallo en la enzima que degrada estas cadenas provoca la manosidosis.Qué es la manosa
Función en la glicosilación de proteínas
Presencia en la naturaleza
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre manosa?
¿En qué se diferencia de la glucosa?
¿Es la manosa una fuente de energía para el cuerpo?
¿Qué relación tiene con las enfermedades congénitas?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026