DICCIONARIO MÉDICO
Manosidosis
La manosidosis es una enfermedad hereditaria por depósito lisosomal. La causa el déficit de la enzima que separa los residuos de manosa de las cadenas de azúcares que la célula debe reciclar; al faltar, esos fragmentos se acumulan en el interior del lisosoma y dañan de forma progresiva tejidos y órganos. La manosidosis se encuadra entre las enfermedades por depósito lisosomal, un conjunto de trastornos en los que el lisosoma (el orgánulo encargado de degradar y reciclar los desechos de la célula) no puede completar su tarea porque le falta una enzima. En este caso la enzima ausente es la alfa-manosidasa, cuyo cometido es retirar los residuos de manosa de los oligosacáridos que resultan de desmontar las glicoproteínas usadas. Sin esa enzima, la degradación se detiene a medio camino. Los oligosacáridos ricos en manosa, incompletos, quedan atrapados dentro del lisosoma y se van amontonando célula a célula. Ese acúmulo, especialmente marcado en el sistema nervioso central y en el hígado, es el que subyace al carácter progresivo de la enfermedad. En la orina aparecen oligosacáridos con manosa en exceso, un hallazgo orientador que apunta hacia el diagnóstico. Se trata de una enfermedad muy poco frecuente. La forma más común, la alfa-manosidosis, es la que da nombre habitual al trastorno; existe una variante todavía más rara, la beta-manosidosis, por déficit de la enzima homóloga que retira los residuos de manosa unidos con enlace beta. La alfa-manosidosis se transmite de forma autosómica recesiva: la enfermedad solo se manifiesta cuando el niño hereda una copia alterada del gen de cada progenitor. Si ambos padres son portadores sanos, cada hijo tiene una probabilidad de uno entre cuatro de estar afectado. El gen responsable es el MAN2B1, situado en el cromosoma 19, que contiene las instrucciones para fabricar la alfa-manosidasa. Se han descrito más de un centenar de mutaciones distintas en pacientes con la enfermedad. Algunas hacen que la enzima se pliegue mal y quede retenida en el retículo endoplásmico; otras dan lugar a una proteína truncada o inactiva. Esa variedad de fallos moleculares se corresponde con un amplio abanico de gravedad clínica, que va de formas leves a formas graves de instauración temprana. La primera descripción se debe al médico sueco Öckerman, que en 1967 caracterizó el cuadro como un trastorno por depósito. Su reconocimiento como enfermedad lisosomal la sitúa en la misma familia conceptual que las mucopolisacaridosis, con las que comparte el mecanismo de acúmulo intracelular y de las que debe distinguirse en el estudio diagnóstico. Porque el defecto reside en la alfa-manosidasa, la enzima que separa los residuos de manosa. Al no funcionar, se acumulan oligosacáridos cargados de ese azúcar, y de ahí procede el nombre del trastorno. En la práctica se usan casi como sinónimos, porque la alfa-manosidosis es con mucho la forma más frecuente. Existe además la beta-manosidosis, extremadamente rara, que afecta a una enzima distinta y constituye una entidad aparte. Sí. Al ser autosómica recesiva, hacen falta dos copias alteradas del gen MAN2B1, una de cada progenitor. Los portadores de una sola copia no desarrollan la enfermedad, aunque pueden transmitirla. Ambas son enfermedades por depósito lisosomal y comparten el mecanismo de acúmulo de sustancias no degradadas. Se diferencian en la naturaleza de lo que se acumula: oligosacáridos ricos en manosa en la manosidosis, glucosaminoglicanos en las mucopolisacaridosis. Esa distinción es la que guía el diagnóstico diferencial.Qué es la manosidosis
Causa genética
Contexto histórico
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama manosidosis?
¿Es lo mismo la manosidosis que la alfa-manosidosis?
¿Se hereda siempre de los dos padres?
¿Qué relación tiene con las mucopolisacaridosis?
Referencias
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