DICCIONARIO MÉDICO
Glicoproteína
Una glicoproteína es una proteína que lleva unidos covalentemente uno o varios oligosacáridos (cadenas de azúcares) a su cadena polipeptídica. Se encuentran en la superficie de las células, en el plasma sanguíneo, en secreciones mucosas y en la matriz extracelular, donde intervienen en procesos de reconocimiento celular, respuesta inmunitaria, coagulación y señalización hormonal. La variante gráfica glucoproteína, adaptada al español, es igualmente aceptada. El término combina γλυκύς (glykýs), "dulce" en griego, con proteína, derivada a su vez de πρωτεῖος (prōteîos), "primero" o "principal". La nomenclatura de la IUPAC define la glicoproteína como un compuesto formado por carbohidrato ligado covalentemente a proteína. Cuando la proporción de azúcar supera ampliamente a la de proteína, como ocurre en los proteoglicanos de la matriz extracelular, se emplea un término distinto, aunque la frontera entre ambos conceptos no siempre es nítida. Lo que distingue a una glicoproteína de un simple polipéptido son precisamente esos residuos glucídicos. No se trata de ornamentos pasivos. Los azúcares modifican el plegamiento tridimensional de la proteína durante su síntesis en el retículo endoplásmico, protegen frente a la degradación por proteasas, determinan la vida media de la molécula en la circulación y, en la superficie celular, actúan como señales que otras células o patógenos reconocen con alta especificidad. La unión del oligosacárido a la cadena polipeptídica puede producirse de dos modos principales. En la glicosilación N-ligada, el azúcar (concretamente, la N-acetilglucosamina) se une al nitrógeno de la cadena lateral de una asparagina dentro de una secuencia consenso Asn-X-Ser/Thr. Este tipo de unión se inicia en el retículo endoplásmico, donde un oligosacárido precursor de catorce residuos se transfiere en bloque a la proteína naciente y se modifica después en el aparato de Golgi. En la glicosilación O-ligada, el azúcar (habitualmente N-acetilgalactosamina) se une al oxígeno del grupo hidroxilo de una serina o treonina. Este proceso ocurre en el Golgi, no precisa secuencia consenso y tiende a producir cadenas glucídicas más cortas. Las mucinas, glicoproteínas secretadas por las mucosas del tubo digestivo y las vías respiratorias, llevan centenares de O-glicanos densamente empaquetados que les confieren la viscosidad característica del moco. Una misma glicoproteína puede portar ambos tipos de enlace simultáneamente, y la composición exacta de los glicanos varía según el tejido, el estado fisiológico e incluso el individuo. Esa variabilidad, conocida como microheterogeneidad de glicosilación, complica el análisis pero refleja un nivel adicional de regulación biológica. La lista de glicoproteínas con relevancia médica es extensa. Las inmunoglobulinas (anticuerpos) son glicoproteínas cuya glicosilación en la región Fc modula su interacción con los receptores de las células inmunitarias. Las hormonas gonadotropinas (FSH, LH, hCG, TSH) dependen de sus cadenas de azúcares para mantener su actividad biológica y su permanencia en el torrente sanguíneo. La eritropoyetina, glicoproteína producida por el riñón, pierde buena parte de su eficacia si se desglicosilada artificialmente. En la coagulación sanguínea, factores como la glicoproteína Ib-IX-V de la superficie plaquetaria median la adhesión de las plaquetas al subendotelio lesionado. La fibronectina, el colágeno de tipo IV y la laminina son glicoproteínas estructurales de la matriz extracelular y las membranas basales. Los virus también explotan las glicoproteínas. La proteína Spike del SARS-CoV-2, por ejemplo, está densamente glicosilada, y esos glicanos le sirven de escudo frente al reconocimiento inmunitario, al tiempo que le permiten unirse al receptor ACE2 de la célula huésped. En el esqueleto al que se unen los azúcares. En la glicoproteína, los carbohidratos se unen a una proteína; en el glicolípido, a un lípido (normalmente ceramida). Ambos coexisten en la cara externa de la membrana celular y forman parte del glicocálix. Sí. La hemoglobina glicosilada (HbA1c), un producto de la unión no enzimática de glucosa a la hemoglobina, se utiliza como marcador del control glucémico en la diabetes. Otras glicoproteínas, como el CA 125, se emplean como marcadores tumorales. Depende de la proteína. Algunas conservan su actividad catalítica tras la eliminación de los glicanos, pero pierden estabilidad o son degradadas con rapidez. Otras, como ciertas hormonas y receptores, necesitan sus cadenas de azúcares para plegarse correctamente y nunca llegan a ser funcionales si la glicosilación falla. No, pero la mayoría sí. La albúmina, que es la proteína plasmática más abundante, carece de glicosilación. Es una excepción notable en un entorno donde inmunoglobulinas, factores de la coagulación, proteínas del complemento y transportadores como la transferrina llevan cadenas de oligosacáridos unidas a su estructura.Qué es una glicoproteína
Tipos de enlace entre azúcar y proteína
Diversidad funcional
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia una glicoproteína de un glicolípido?
¿Las glicoproteínas se miden en análisis de sangre?
¿Puede una proteína funcionar sin sus azúcares?
¿Todas las proteínas del plasma están glicosiladas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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