DICCIONARIO MÉDICO
Hemaglutinación
La hemaglutinación es la aglutinación de los glóbulos rojos: el agrupamiento de eritrocitos en grumos visibles provocado por la unión de anticuerpos, virus u otras moléculas a antígenos de su superficie. Es el fenómeno que permite determinar los grupos sanguíneos ABO y el que explotan numerosas pruebas de serología vírica. El término se compone del griego αἷμα (haîma), "sangre", y del latín agglutināre, "pegar". Es, literalmente, la aglutinación de la sangre —o, más exactamente, de la fracción celular de la sangre: los eritrocitos—. En esencia, no se trata de un mecanismo distinto de la aglutinación general, sino de su aplicación a un tipo celular concreto. Cuando las aglutininas del plasma —ya sean IgM naturales o IgG inmunes— se unen a los aglutinógenos de la membrana eritrocitaria, puentean hematíes adyacentes y forman grumos que pueden verse a simple vista o leerse en un tubo o en una columna de gel. Pero no solo los anticuerpos provocan hemaglutinación. Algunos virus —el de la gripe es el ejemplo clásico— poseen en su envoltura proteínas denominadas hemaglutininas que se fijan al ácido siálico de la membrana eritrocitaria y agrupan los hematíes sin que medie ningún anticuerpo. La hemaglutinación viral no tiene relación con el sistema ABO: es una propiedad del propio virus, y se aprovecha en el laboratorio tanto para cuantificar partículas víricas como para medir la respuesta de anticuerpos frente a ellas. La aplicación más conocida de la hemaglutinación es la tipificación de los grupos sanguíneos ABO. Al mezclar una gota de sangre con un suero anti-A y otra con un suero anti-B, la presencia o ausencia de hemaglutinación indica qué aglutinógenos lleva la membrana del eritrocito. Karl Landsteiner se basó exactamente en este fenómeno para describir los grupos A, B y O en 1901. Las isohemaglutininas —las aglutininas naturales anti-A y anti-B del sistema ABO— son IgM pentaméricas capaces de aglutinar hematíes con una eficacia visible en segundos, lo que hace de la tipificación una prueba rápida y directa. En virología, la hemaglutinación tiene una segunda aplicación igualmente clásica: la prueba de inhibición de la hemaglutinación (IH o HI, por hemagglutination inhibition). El principio es sencillo: si se incuba el virus con el suero del paciente antes de añadir los eritrocitos, los anticuerpos neutralizantes del suero bloquearán la hemaglutinina viral e impedirán que el virus aglutine los hematíes. La ausencia de hemaglutinación indica, por tanto, que el suero contiene anticuerpos contra el virus. La prueba de IH se utilizó durante décadas como método de referencia para medir títulos de anticuerpos frente a la gripe, la rubéola, el sarampión y otros virus con actividad hemaglutinante, y aunque hoy coexiste con técnicas más sensibles como el ELISA, sigue siendo un ensayo de referencia en la vigilancia de la gripe por la OMS. La hemaglutinación es un caso particular de la aglutinación: la que ocurre específicamente con eritrocitos. La aglutinación como concepto general abarca también la aglutinación de bacterias, de partículas de látex o de cualquier otra partícula con antígenos en su superficie. El virus de la gripe posee en su envoltura una proteína llamada hemaglutinina (HA) que se une al ácido siálico de los eritrocitos y los aglutina. Esa propiedad se utiliza en la prueba de inhibición de la hemaglutinación para medir la respuesta inmunitaria frente al virus. Si desea profundizar en conceptos asociados a la hemaglutinación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la hemaglutinación
Tipificación sanguínea e inhibición de la hemaglutinación
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo hemaglutinación que aglutinación?
¿Qué tiene que ver la hemaglutinación con el virus de la gripe?
Referencias
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