DICCIONARIO MÉDICO
Selectina
Una selectina es una glucoproteína de membrana que reconoce azúcares concretos en la superficie de otras células y las engancha durante los primeros instantes de la inflamación. Hay tres, cada una con su tejido de origen, y su acción conjunta frena a los glóbulos blancos que circulan por la sangre justo antes de que abandonen el vaso para entrar en el tejido dañado. El nombre nació en 1991, cuando un grupo de investigadores propuso unificar bajo un solo término tres moléculas que hasta entonces circulaban con media docena de siglas distintas cada una. "Selectina" combina la idea de selección (por el reconocimiento específico de carbohidratos) con el sufijo de lectina, la familia de proteínas que se unen a azúcares. Antes de esa fecha, la literatura científica manejaba nombres como LECAM, ELAM-1, GMP-140 o el antígeno MEL-14, heredados de los distintos laboratorios que habían dado con la molécula por caminos independientes. De hecho, el primer indicio llegó mucho antes que el nombre. En 1983 se identificó en linfocitos de ratón un receptor responsable de un fenómeno curioso: los linfocitos extraídos de un ganglio, marcados y reinyectados, volvían a instalarse en ganglios de ese mismo tipo, con independencia del punto de la circulación donde se les liberase. Ese receptor de retorno acabaría siendo la L-selectina. Las otras dos, la E y la P, se identificaron por vías distintas (endotelio inflamado y gránulos plaquetarios, respectivamente) y solo la secuenciación de sus genes, en 1989, reveló que las tres compartían un mismo plan estructural. Comparten una arquitectura modular que se repite con pocas variaciones: un dominio de tipo lectina en el extremo externo de la molécula, seguido de un fragmento similar al factor de crecimiento epidérmico y una serie de módulos parecidos a las proteínas reguladoras del complemento, cuyo número varía de una selectina a otra (dos en la L, seis en la E, nueve en la P). Después viene una región que atraviesa la membrana y, ya dentro de la célula, una cola citoplásmica corta. Los genes de las tres se agrupan, además, en un mismo tramo del cromosoma 1, cerca del gen del factor V de la coagulación. El dominio de lectina es el que hace el trabajo de reconocimiento. Se une, en presencia de calcio, a un azúcar concreto llamado sialil-Lewis x (y a su isómero, sialil-Lewis a), presente en glucoproteínas de la superficie de otras células. No reconoce proteínas: reconoce el azúcar que cuelga de ellas, lo que explica por qué distintas moléculas portadoras de ese mismo azúcar, como la PSGL-1 de los leucocitos, pueden servir de diana. Un leucocito que viaja a la velocidad del torrente sanguíneo no puede detenerse de golpe frente a un vaso inflamado. Las selectinas resuelven ese problema mecánico haciéndolo rodar. El enlace entre la selectina y su azúcar diana se forma y se rompe con enorme rapidez, así que el leucocito no queda fijo, sino que avanza a saltos, cada vez más despacio, pegado a la pared del vaso. Ese rodamiento es el primer peldaño de una secuencia de varios pasos que termina con el leucocito saliendo del vaso hacia el tejido: primero lo frenan las selectinas, después unas señales químicas locales activan otra familia de receptores, las integrinas, que sí logran una adhesión firme, y solo entonces la célula atraviesa la pared vascular. La E-selectina apenas está presente en el endotelio en reposo: necesita que citoquinas como el TNF o la interleucina 1 activen su síntesis, un proceso que tarda horas. Mucho más rápida es la P-selectina, que ya viene fabricada de antemano y guardada en gránulos del endotelio y de las plaquetas; le basta un estímulo como la trombina o la histamina para salir a la superficie en cuestión de minutos. La mayoría de los leucocitos circulantes, por último, ya llevan L-selectina de fábrica, sin esperar ninguna señal de activación, listos para rodar en cuanto se topan con un endotelio inflamado. Las tres selectinas humanas conocidas reciben además una denominación de grupo, CD62, con un sufijo de letra para cada una según el tejido en el que se describieron por primera vez, sin que esa letra implique una exclusividad de función. Conviene no confundirlas con las otras tres grandes familias de moléculas de adhesión celular. Las integrinas actúan más tarde en la misma cascada y logran una unión firme, no un simple rodamiento. Las cadherinas median uniones entre células del mismo tejido, casi siempre de manera estable y no en el torrente circulatorio. Y las moléculas de la superfamilia de las inmunoglobulinas, como la ICAM-1, sirven de anclaje para las integrinas ya activadas. De las cuatro familias, la de las selectinas es la más pequeña. También la última en describirse. Del inglés selectin, un término acuñado para sustituir a la maraña de siglas previas y que combina "selectivo" (por el reconocimiento fino de un azúcar concreto) con la terminación de lectina, el grupo de proteínas fijadoras de carbohidratos al que pertenece su dominio externo. No. Las integrinas y la superfamilia de las inmunoglobulinas reúnen decenas de miembros; la familia de las selectinas, en cambio, quedó cerrada en tres: L, E y P. Porque cuando se propuso la nomenclatura unificada de 1991 ya se había extendido esa costumbre para otra familia de adhesión, las cadherinas, y se optó por mantener el mismo criterio: una letra que remite al tejido de descubrimiento, nunca a una función exclusiva de ese tejido. Al intervenir en el anclaje de células circulantes al endotelio, las selectinas participan también en procesos donde ese anclaje resulta indeseable, como la diseminación de células tumorales o la acumulación de leucocitos en placas de ateroma, lo que ha despertado interés por ellas como posibles dianas terapéuticas y biomarcadores, todavía en fase de investigación.Qué es la selectina
Estructura común a las tres selectinas
Función en la respuesta inflamatoria
Clasificación y diferenciación con otras moléculas de adhesión
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente el nombre "selectina"?
¿Existen selectinas más allá de las tres clásicas?
¿Por qué se nombran con una letra y no con un número, como otras moléculas CD?
¿Qué relación tienen con el cáncer o con enfermedades cardiovasculares?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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