DICCIONARIO MÉDICO
Leche
La leche es la secreción producida por la glándula mamaria de los mamíferos para alimentar a sus crías durante las primeras etapas de la vida. En medicina, el término se refiere habitualmente a la leche humana —el fluido biológico que la madre produce tras el parto y que constituye el alimento natural e idóneo para el recién nacido y el lactante—, aunque también se utiliza para designar la leche de origen animal empleada en la alimentación humana, especialmente la de vaca. La palabra castellana "leche" proviene del latín lac, lactis, que a su vez se relaciona con el griego γάλα (gála, genitivo γάλακτος, gálaktos), de donde derivan los términos galactorrea, galactosa o galactosemia. Las raíces latina y griega conviven en la terminología médica actual: "lactancia" y "lácteo" vienen del latín; "galactógeno" y "agalactia", del griego. La leche humana no es un líquido de composición fija. Es un fluido vivo que se adapta a las necesidades del lactante a lo largo del tiempo y que varía incluso dentro de una misma toma: al inicio es más acuosa y rica en proteínas e hidratos de carbono, y al final más densa y rica en grasa. Contiene macronutrientes (proteínas, lípidos, lactosa), micronutrientes (vitaminas, minerales), factores inmunológicos (inmunoglobulina A secretora, lactoferrina, lisozima, leucocitos), hormonas, enzimas digestivas y una microbiota propia que contribuye a colonizar el intestino del recién nacido. La producción de leche pasa por varias etapas sucesivas. El calostro es la primera secreción, espesa y amarillenta, que se produce durante los dos o tres primeros días tras el parto. Tiene un contenido proteico e inmunológico muy elevado —es especialmente rico en IgA secretora, lactoferrina y leucocitos— y un volumen pequeño, adaptado al tamaño del estómago del neonato. Hacia el tercer o cuarto día se inicia la llamada leche de transición, cuyo volumen aumenta y cuya composición evoluciona progresivamente hasta alcanzar las características de la leche madura, que se establece en torno a las dos semanas posparto. La leche madura aporta entre 700 y 900 ml diarios durante los primeros seis meses y su componente principal es el agua, que representa alrededor del 87 % del volumen total. La producción de leche está regulada por dos hormonas complementarias: la prolactina, que estimula la síntesis en los alvéolos mamarios, y la oxitocina, que provoca la contracción de las células mioepiteliales y la eyección de la leche hacia los conductos lactíferos. La succión del pezón por parte del lactante es el estímulo principal que mantiene activos ambos mecanismos. La lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses es la recomendación de las principales organizaciones sanitarias, incluida la OMS. Cuando la lactancia materna no es posible o resulta insuficiente, se recurre a las fórmulas para lactantes, que son preparados industriales basados habitualmente en proteína de leche de vaca modificada para aproximar su composición a la de la leche humana. La leche de vaca sin modificar no debe ofrecerse a lactantes menores de 12 meses: su alto contenido en proteínas y minerales sobrecarga la función renal inmadura del neonato, y su perfil de ácidos grasos no es adecuado para el desarrollo neurológico. Conviene distinguir dos situaciones clínicas relacionadas con la leche de vaca. La alergia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción inmunológica (mediada por IgE o no) frente a la caseína u otras proteínas; puede producir desde urticaria hasta anafilaxia. La intolerancia a la lactosa es un déficit enzimático (de lactasa) que impide digerir el azúcar de la leche; no es una alergia y produce síntomas digestivos (distensión, flatulencia, diarrea) pero no reacciones inmunológicas. Del latín lac, lactis. La raíz griega equivalente es γάλα, gála. Ambas conviven en medicina: "lactancia" es latina; "galactorrea" (secreción anormal de leche) o "galactosa" (azúcar de la leche) son griegas. No. La alergia es una reacción del sistema inmunológico frente a las proteínas de la leche (caseína, betalactoglobulina). La intolerancia a la lactosa es un déficit de la enzima lactasa que impide digerir el azúcar de la leche. Los mecanismos, los síntomas y el manejo son distintos. Sí, de forma notable. El calostro de los primeros días es rico en defensas y proteínas. La leche madura, que se establece hacia las dos semanas, tiene más volumen, más grasa y más lactosa. Incluso dentro de una misma toma la composición varía: la leche del inicio es más acuosa y la del final más grasa. Si desea profundizar en conceptos asociados a la leche, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la leche en el contexto médico
Fases de la leche materna
Leche humana, leche de fórmula y leche de vaca
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "leche" y su relación con "galacto-"?
¿Es lo mismo alergia a la leche que intolerancia a la lactosa?
¿Cambia la composición de la leche materna con el tiempo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026