DICCIONARIO MÉDICO
Lavado de sangre
En hematología y hemoterapia, "lavado de sangre" designa un procedimiento de banco de sangre: lavar un concentrado de hematíes con suero fisiológico para retirar las proteínas del plasma, los leucocitos que quedan y otros componentes solubles. El resultado son los hematíes lavados, un producto destinado a pacientes concretos. No se lava la sangre entera, sino los glóbulos rojos ya separados. El proceso consiste en centrifugar la unidad, retirar el plasma que sobrenada, añadir suero fisiológico, volver a centrifugar y repetir el ciclo varias veces. Con cada vuelta baja la concentración de proteínas plasmáticas, hasta dejarla en niveles seguros para quien va a recibir la transfusión. Lo que queda son unos hematíes casi despojados de plasma y, de paso, de la mayor parte de los leucocitos y las plaquetas. La razón de fondo es evitar reacciones al plasma del donante. Hay personas que reaccionan de forma alérgica o incluso anafiláctica a las proteínas plasmáticas, y para ellas retirar ese plasma marca la diferencia. El caso más característico es el déficit de IgA: quien carece de esta inmunoglobulina puede desarrollar anticuerpos contra ella y sufrir una reacción grave al recibir cualquier componente que contenga plasma. Los hematíes lavados también se emplean en la hemoglobinuria paroxística nocturna, una enfermedad poco frecuente en la que conviene reducir al máximo ciertos componentes del donante. Lavar tiene un precio. El procedimiento debe realizarse en condiciones de esterilidad estricta, y al abrir el sistema cerrado de la bolsa la unidad caduca antes: hay que transfundirla en un plazo corto. Por eso no se lavan los hematíes de forma sistemática, sino solo cuando el paciente lo necesita. Es una preparación a medida, no un paso habitual de todas las transfusiones. Conviene deshacer una confusión frecuente. En el lenguaje cotidiano, mucha gente llama "lavado de sangre" o "limpieza de sangre" a la hemodiálisis, el procedimiento que suple la función del riñón cuando este falla. No es lo mismo: la hemodiálisis depura la sangre del propio paciente de sustancias de desecho, mientras que el lavado de hematíes prepara un producto para transfundir. La expresión aparece además en algunas doctrinas naturistas con un sentido que no guarda relación con ninguna técnica de la medicina convencional. No. Comparten la palabra "lavado" en el habla corriente, pero son cosas distintas: la hemodiálisis limpia la sangre del paciente de toxinas; el lavado de hematíes retira el plasma de una unidad que se va a transfundir a otra persona. Sobre todo las proteínas del plasma del donante, que son las que desencadenan las reacciones alérgicas. En el mismo lavado se arrastran también leucocitos y plaquetas residuales, de modo que la unidad final queda reducida casi a glóbulos rojos y suero. A pacientes con déficit de IgA, a quienes han sufrido reacciones alérgicas graves a transfusiones previas y a algunos casos de hemoglobinuria paroxística nocturna. Consulte también la información clínica sobre la transfusión de sangre Si busca información sobre los componentes sanguíneos, cómo se obtienen y en qué situaciones se administran, puede consultar la ficha de la transfusión de sangre elaborada por la Clínica Universidad de Navarra.Qué es el lavado de sangre
Para qué se lavan los hematíes
Un proceso con contrapartidas
Otros usos de la expresión
Preguntas frecuentes
¿Lavado de sangre y hemodiálisis son lo mismo?
¿Qué se elimina al lavar los hematíes?
¿A quién se destinan?
Referencias
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