DICCIONARIO MÉDICO
Lavado de sangre
La expresión "lavado de sangre" se utiliza en español con dos significados médicos distintos. En el habla popular designa cualquier forma de depuración extrarrenal —hemodiálisis, hemofiltración o aféresis— en la que la sangre del paciente se extrae, se filtra fuera del organismo y se devuelve limpia de sustancias tóxicas. En hematología, se refiere al lavado de concentrados de hematíes: la eliminación del plasma residual de una unidad de sangre antes de transfundirla. Las dos palabras que componen la expresión vienen del latín: lavare, "limpiar, aclarar", y sanguis, "sangre". La imagen es directa —limpiar la sangre—, y eso explica que la expresión se haya asentado como metáfora popular para describir tratamientos muy distintos entre sí pero que comparten un mismo principio: hacer pasar la sangre por un dispositivo externo que retira de ella algo que no debería estar ahí, o que está en exceso. En la práctica clínica, el término no tiene una definición unívoca y rara vez aparece en textos científicos formales. Los profesionales sanitarios prefieren utilizar la denominación específica de cada técnica: hemodiálisis cuando se eliminan toxinas urémicas, plasmaféresis cuando se retira y sustituye el plasma, hemoperfusión cuando la sangre se filtra a través de un adsorbente, o aféresis cuando se extraen selectivamente componentes celulares o moleculares concretos. Pero para el paciente y su familia, todo eso es, sencillamente, "un lavado de sangre". La acepción más frecuente en el lenguaje cotidiano. Cuando un paciente con insuficiencia renal dice que "va al lavado de sangre", se refiere casi siempre a la hemodiálisis: un circuito extracorpóreo en el que la sangre pasa a través de una membrana semipermeable —el dializador— que permite el paso de las sustancias tóxicas acumuladas (urea, creatinina, potasio, fósforo) hacia un líquido de diálisis, y devuelve la sangre depurada al organismo. El proceso se repite varias veces por semana y cada sesión dura habitualmente entre tres y cinco horas. En un sentido más amplio, la expresión "lavado de sangre" se aplica también a la aféresis terapéutica —incluida la plasmaféresis—, que ha adquirido visibilidad mediática en los últimos años por su uso experimental en el COVID persistente. En la aféresis, la sangre se separa en sus componentes (plasma, células), se retira la fracción que contiene los elementos patológicos (anticuerpos, lípidos, proteínas inflamatorias) y se devuelve el resto al paciente, a veces con plasma de reposición. La evidencia sobre su eficacia en el COVID persistente, sin embargo, es todavía preliminar. En hematología y hemoterapia, "lavado de sangre" designa un procedimiento de banco de sangre: el lavado de un concentrado de hematíes con suero fisiológico para eliminar las proteínas plasmáticas residuales, los leucocitos remanentes y otros componentes solubles. El resultado es un concentrado de hematíes lavados, indicado para pacientes con antecedentes de reacciones alérgicas o anafilácticas a las transfusiones, o con déficit de IgA que les hace intolerantes a las proteínas plasmáticas del donante. El procedimiento consiste en centrifugar la unidad de sangre, retirar el sobrenadante plasmático, añadir suero fisiológico, volver a centrifugar y repetir el ciclo varias veces hasta que la concentración de proteínas plasmáticas se reduce a niveles seguros. Es un proceso que debe realizarse en condiciones de esterilidad y que acorta la caducidad de la unidad, ya que el sistema cerrado se ha abierto. En el lenguaje popular, sí. La mayoría de los pacientes con insuficiencia renal utilizan "lavado de sangre" para referirse a la hemodiálisis. En sentido estricto, "lavado de sangre" no es un término médico formal y puede aludir también a otras técnicas de depuración extracorpórea o al lavado de hematíes para transfusión. La hemodiálisis elimina moléculas pequeñas (toxinas urémicas, electrolitos) a través de una membrana. La plasmaféresis retira el plasma completo —con los anticuerpos y proteínas que contiene— y lo sustituye por plasma fresco o albúmina. Ambas son formas de depuración extracorpórea, pero actúan sobre componentes distintos de la sangre y tienen indicaciones diferentes. Algunas corrientes de medicina naturista, como la doctrina térmica de Manuel Lezaeta, utilizan la expresión "lavado de sangre" para describir una práctica basada en la alternancia de calor y frío sobre la piel. Esta acepción no guarda relación con las técnicas de depuración extracorpórea de la medicina convencional ni con el lavado de hematíes para transfusión. Consulte también la información clínica sobre la diálisis Si busca información sobre las técnicas de diálisis, su preparación y las opciones disponibles, puede consultar la ficha completa de diálisis elaborada por el Departamento de Nefrología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al lavado de sangre, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el lavado de sangre
Primera acepción: la depuración extracorpórea
Segunda acepción: el lavado de hematíes para transfusión
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo "lavado de sangre" que diálisis?
¿Qué diferencia hay entre el lavado de sangre y la plasmaféresis?
¿Existe un "lavado de sangre" en la medicina naturista?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026