DICCIONARIO MÉDICO
Depuración extrarrenal
La depuración extrarrenal agrupa las técnicas médicas que sustituyen la función excretora del riñón cuando este no puede eliminar los productos de desecho de la sangre. Las dos modalidades principales son la hemodiálisis, que utiliza un filtro artificial externo, y la diálisis peritoneal, que aprovecha la membrana del peritoneo como superficie de intercambio. El término se construye a partir de dos componentes latinos: depurare (limpiar, purificar) y extra renes (fuera de los riñones). Describe cualquier procedimiento que reproduzca, parcialmente, la capacidad del riñón de retirar sustancias tóxicas, regular electrolitos y eliminar el exceso de agua del organismo. Conviene precisar desde el inicio que estas técnicas reemplazan solo la función de filtrado. Ni la síntesis de eritropoyetina, ni la activación de la vitamina D, ni el resto de funciones endocrinas del riñón quedan cubiertas por ninguna modalidad de depuración extrarrenal, un matiz que explica por qué los pacientes en diálisis requieren medicación complementaria. Toda técnica de depuración extrarrenal se basa en el paso de solutos y agua a través de una membrana semipermeable. Los mecanismos físicos que lo hacen posible son tres, y rara vez actúan de forma aislada. Difusión. Los solutos se mueven desde la zona de mayor concentración hacia la de menor concentración. Es el principio que predomina en la hemodiálisis convencional: la sangre circula por un lado de la membrana y el líquido de diálisis por el otro; la diferencia de concentración de urea, creatinina y potasio entre ambos compartimentos impulsa su eliminación. La convección, en cambio, arrastra los solutos junto con el agua cuando esta se desplaza por una diferencia de presión (hidrostática u osmótica). Es el mecanismo que domina en la hemofiltración, y resulta más eficaz para retirar moléculas de mayor peso molecular que la difusión por sí sola. Ultrafiltración. Se refiere específicamente al paso neto de agua a través de la membrana. En la práctica clínica, se controla ajustando la presión transmembrana o, en la diálisis peritoneal, modificando la concentración de glucosa del líquido infundido. La hemodiálisis intermitente es la forma más conocida. El paciente se conecta, mediante un acceso vascular, a un dializador externo durante tres a cinco horas, habitualmente tres veces por semana. La sangre recorre un circuito extracorpóreo donde contacta con la membrana del filtro y el líquido de diálisis. El procedimiento requiere anticoagulación del circuito para evitar la formación de coágulos. En la diálisis peritoneal, el propio peritoneo del paciente actúa como membrana de intercambio. Se instila un líquido de diálisis en la cavidad abdominal a través de un catéter permanente; durante el tiempo de permanencia, los solutos tóxicos pasan de los capilares peritoneales al líquido, que después se drena. Puede realizarse de forma manual (diálisis peritoneal continua ambulatoria) o automatizada con una cicladora nocturna. Las técnicas de depuración continua se reservan para pacientes en estado crítico que no toleran las oscilaciones hemodinámicas de la hemodiálisis intermitente. Funcionan las veinticuatro horas del día con flujos más lentos y, según el mecanismo predominante, reciben nombres como hemofiltración venovenosa continua, hemodiafiltración continua o diálisis lenta. No existe una contraindicación absoluta para su uso. La plasmaféresis y la hemoperfusión son técnicas de depuración extracorpórea que comparten el principio de hacer circular la sangre fuera del cuerpo, pero persiguen objetivos diferentes: la primera retira componentes del plasma (anticuerpos, inmunocomplejos) y la segunda adsorbe toxinas o fármacos en un cartucho de carbón activado o resina. Es el nombre genérico de todas las técnicas que limpian la sangre de sustancias de desecho cuando los riñones no pueden hacerlo. Incluye la hemodiálisis, la diálisis peritoneal, la hemofiltración y otras modalidades menos habituales. No del todo. Diálisis se refiere al intercambio de solutos a través de una membrana (ya sea artificial o el peritoneo). Depuración extrarrenal es un concepto más amplio que incluye, además de la diálisis, la hemofiltración, la hemoperfusión y la plasmaféresis. No. Solo reemplazan la función de filtrado y eliminación de agua y solutos. Las funciones endocrinas del riñón (producción de eritropoyetina, activación de la vitamina D, regulación de la presión arterial por la renina) no quedan cubiertas y deben suplirse por otros medios. Si desea ampliar información sobre conceptos vinculados a la depuración extrarrenal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la depuración extrarrenal
Principios físicos del intercambio
Modalidades principales
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente depuración extrarrenal?
¿Es lo mismo depuración extrarrenal que diálisis?
¿Sustituyen estas técnicas todas las funciones del riñón?
Referencias
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