DICCIONARIO MÉDICO

Hemoperfusión

La hemoperfusión es una técnica de depuración extracorpórea que hace circular la sangre por un cartucho relleno de un material adsorbente. A su paso, las moléculas que se pretende retirar quedan atrapadas en la superficie de ese material, y la sangre regresa al organismo despojada de ellas.

Qué es la hemoperfusión

El término combina el griego haima (αἷμα, sangre) con el latín perfusio, derivado de perfundere, verbo formado por per (a través) y fundere (verter). La idea que encierra es la de verter la sangre a través de algo. Ese algo es una columna o cartucho que contiene un adsorbente, casi siempre carbón activado o resinas poliméricas.

El recorrido es sencillo de describir. La sangre se extrae del organismo con ayuda de una bomba, atraviesa el cartucho, donde entra en contacto directo con el material adsorbente, y vuelve depurada al torrente circulatorio. Todo ocurre fuera del cuerpo, de ahí el calificativo de extracorpórea.

El principio de la adsorción

La clave del método está en un fenómeno físico llamado adsorción, que consiste en la adhesión de moléculas a la superficie de un sólido. No debe confundirse con la absorción, en la que una sustancia penetra en el interior de otra. Aquí las moléculas se pegan a la cara externa del adsorbente por fuerzas de distinto tipo, desde las débiles interacciones de Van der Waals hasta enlaces de carácter iónico.

Lo que hace eficaz al carbón activado es su enorme superficie de contacto: cada gramo despliega cientos de metros cuadrados de área efectiva, gracias a una red de poros microscópicos. Sobre esa superficie se fijan moléculas de tamaño medio y grande, muchas de ellas afines a las grasas o unidas a proteínas de la sangre, que por esas mismas propiedades resultan difíciles de retirar con otras técnicas.

En qué se diferencia de la hemodiálisis

Ambas son formas de depuración extrarrenal, pero operan por vías distintas. La hemodiálisis separa las sustancias mediante difusión a través de una membrana semipermeable: las moléculas pequeñas pasan de la sangre a un líquido siguiendo un gradiente de concentración. La hemoperfusión prescinde de esa membrana y de ese líquido, y confía la retirada a la adhesión sobre el adsorbente.

De esa diferencia nace su complementariedad. Cada técnica alcanza moléculas que la otra maneja peor, y por eso a veces se combinan. La plasmaféresis resuelve el problema de otra forma todavía, al separar y retirar el plasma completo en lugar de fijar solutos concretos.

Una técnica con historia

Los primeros ensayos se remontan a 1948, cuando Muirhead y Reid intentaron eliminar toxinas de la sangre haciéndola pasar por una resina, en lo que llamaron un riñón artificial de resina. El salto hacia el uso clínico llegó en la década de 1960 de la mano de Yatzidis, que empleó carbón activado para retirar toxinas acumuladas en la insuficiencia renal. El carbón desnudo planteaba inconvenientes, así que más adelante se recubrió con membranas que mejoraron su tolerancia sin anular su capacidad de captura.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la palabra hemoperfusión?

Une haima, sangre en griego, con perfusio, término latino que remite a verter un líquido a través de algo. La sangre que se hace pasar por el cartucho es, precisamente, ese líquido.

¿Es lo mismo que la hemodiálisis?

No. La hemodiálisis retira sustancias por difusión a través de una membrana, aprovechando la diferencia de concentración. La hemoperfusión las capta por adhesión sobre un material adsorbente, sin membrana de por medio. Son procedimientos con fundamentos físicos diferentes, y en ocasiones se emplean de forma conjunta.

¿Qué es exactamente la adsorción?

Es la fijación de moléculas sobre la superficie de un sólido. Las partículas quedan retenidas en la cara externa del adsorbente. La absorción funciona al revés: una sustancia se introduce en el seno de otra. La distinción, aunque las dos palabras se parezcan, es la base del método.

¿Desde cuándo se utiliza?

Sus raíces experimentales están en 1948, con los trabajos de Muirhead y Reid sobre resinas. Su aplicación clínica con carbón activado se atribuye a Yatzidis, en la década de 1960.

Referencias

  1. Medicina Intensiva (SEMICYUC). Hemoperfusión con carbón activado en intoxicación por ácido valproico. medintensiva.org
  2. Revista Nefrología (SEN). La adsorción en el tratamiento de la uremia. revistanefrologia.com
  3. Hemoperfusión en pacientes con enfermedades críticas e injuria renal aguda. Reporte de tres casos. redalyc.org
  4. MurciaSalud. Toxiconet: hemoperfusión con carbón activado. murciasalud.es

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