DICCIONARIO MÉDICO
Concentrado de hematíes
El concentrado de hematíes (CH) es el componente sanguíneo que se obtiene al separar los glóbulos rojos de una unidad de sangre total, retirando el plasma y la capa leucoplaquetaria. Constituye el hemoderivado más transfundido en la práctica hospitalaria y su función es restaurar la capacidad de transporte de oxígeno en pacientes con anemia. Se trata de una suspensión de hematíes en un volumen reducido de plasma residual, al que se añade una solución aditiva (SAG-manitol, ADSOL o equivalentes) para prolongar su conservación. El hematocrito final oscila entre el 55 % y el 65 %, y el volumen de cada unidad ronda los 280-340 mL. El contenido de hemoglobina por bolsa supera habitualmente los 40 g, lo que equivale, en términos de aporte de hierro, a unos 200-250 mg por unidad transfundida. Cada unidad lleva asociados un grupo sanguíneo ABO, un factor Rh, una fecha de extracción y una fecha de caducidad. La compatibilidad entre donante y receptor se verifica antes de la transfusión mediante las pruebas cruzadas, un paso que reduce el riesgo de reacciones hemolíticas. El proceso comienza en el momento de la donación. Se recogen aproximadamente 450 mL de sangre en una bolsa con solución anticoagulante-conservadora (citrato, fosfato y dextrosa, conocida como CPD). A continuación, la unidad se somete a una centrifugación controlada en la que los hematíes, por su mayor densidad, sedimentan en el fondo de la bolsa. El plasma sobrenadante se exprime hacia una bolsa satélite y la capa leucoplaquetaria intermedia se retira para obtener concentrado de plaquetas o se descarta. La posibilidad de separar la sangre en sus componentes no existió mientras se utilizaron frascos de vidrio. Fue en 1950 cuando Carl Walter, cirujano de la Harvard Medical School, y W. P. Murphy Jr. presentaron la primera bolsa de plástico para la recogida de sangre. Aquel envase de cloruro de polivinilo (PVC) flexible permitía centrifugar, exprimir y transferir fracciones en circuito cerrado, sin exponer la sangre al aire. En pocos años, la bolsa de plástico transformó los bancos de sangre: de almacenes de sangre total pasaron a ser centros de fraccionamiento capaces de obtener varios productos a partir de cada donación. El concentrado de hematíes se almacena a una temperatura de entre 2 y 6 °C. Con las soluciones aditivas actuales, la caducidad se extiende hasta 42 días desde la extracción. Durante ese periodo, los eritrocitos sufren cambios bioquímicos y morfológicos graduales que la literatura denomina "lesión por almacenamiento": el potasio sale de la célula hacia el sobrenadante, el 2,3-difosfoglicerato (2,3-DPG) disminuye y la membrana pierde deformabilidad. La relevancia clínica de estas alteraciones ha sido objeto de debate durante décadas, aunque los ensayos aleatorizados más amplios no han demostrado diferencias significativas en la mortalidad de los pacientes transfundidos con unidades más antiguas frente a unidades de reciente extracción. A partir del concentrado estándar pueden prepararse productos modificados que responden a necesidades clínicas específicas. El concentrado pobre en leucocitos (leucorreducido) ha sido filtrado para retirar la mayor parte de los glóbulos blancos residuales, lo que disminuye las reacciones febriles no hemolíticas y la inmunización frente a antígenos HLA. El concentrado de hematíes lavados se obtiene resuspendiendo los eritrocitos en solución salina fisiológica tras retirar el plasma residual, y se reserva para pacientes con déficit de IgA o antecedentes de reacciones alérgicas graves a proteínas plasmáticas. El concentrado de hematíes congelados emplea glicerol como crioprotector y permite conservar fenotipos eritrocitarios raros durante años. En un adulto de peso medio, cada unidad transfundida eleva la hemoglobina entre 1 y 1,5 g/dL y el hematocrito entre un 3 % y un 4 %. La cifra real depende del volumen sanguíneo del paciente, de la existencia de hemorragia activa y de otros factores individuales. No. La sangre total contiene todos los componentes tal como salen del donante: hematíes, leucocitos, plaquetas y plasma. El concentrado de hematíes solo conserva los glóbulos rojos (con un pequeño volumen de plasma residual y solución aditiva). Hoy en día, la sangre total prácticamente no se utiliza en la clínica hospitalaria convencional, salvo en contextos específicos como la transfusión masiva en trauma. Solución aditiva de salino (S), adenina (A), glucosa (G) y manitol (M). Es la solución que se añade al concentrado de hematíes una vez retirado el plasma, con el fin de mantener la viabilidad de los eritrocitos durante el almacenamiento a 2-6 °C. Otras formulaciones equivalentes son ADSOL, Optisol o PAGGSM, pero el principio es el mismo: aportar sustratos energéticos y un estabilizador osmótico. Si desea profundizar en conceptos vinculados al concentrado de hematíes, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el concentrado de hematíes
Obtención a partir de la sangre total
Conservación y lesiones por almacenamiento
Variantes del concentrado de hematíes
Preguntas frecuentes
¿Cuánto eleva la hemoglobina una unidad de concentrado de hematíes?
¿Es lo mismo concentrado de hematíes que sangre total?
¿Qué significan las siglas SAG-M?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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