DICCIONARIO MÉDICO

Factor Rhesus

El factor Rh es un antígeno presente en los glóbulos rojos que determina si una persona es Rh positivo o Rh negativo.


El factor Rhesus, conocido habitualmente como factor Rh, es una de las características más importantes de los glóbulos rojos desde el punto de vista médico. Junto con el sistema ABO, forma parte de la información básica del grupo sanguíneo de cada persona y tiene un papel decisivo en la seguridad de las transfusiones de sangre y en el seguimiento del embarazo. Conocer si una persona es Rh positivo o Rh negativo es fundamental para prevenir reacciones transfusionales graves y para evitar la enfermedad hemolítica del recién nacido, una complicación que, gracias a los avances médicos, hoy puede prevenirse en la mayoría de los casos.

Aunque el nombre de factor Rh resulta familiar para casi todo el mundo, el sistema del que forma parte es uno de los más complejos conocidos en los seres humanos. De hecho, se han identificado más de cincuenta antígenos distintos dentro del sistema Rh, aunque el más relevante desde el punto de vista clínico es el llamado antígeno D, que es el que determina si una persona es Rh positiva (si lo tiene) o Rh negativa (si carece de él). Esta información sobre el factor Rh permite al lector comprender qué significa su grupo sanguíneo completo y por qué tiene importancia en la práctica médica.

Qué es el factor Rh

El factor Rh es un antígeno proteico situado en la superficie de los glóbulos rojos (también llamados eritrocitos o hematíes). Un antígeno es una molécula que el sistema inmunitario puede reconocer como propia o extraña, y que, en este último caso, puede desencadenar la producción de anticuerpos. El término “Rh” proviene de “Rhesus”, el nombre del mono en cuyas células se describieron por primera vez, de forma errónea, las propiedades que luego se atribuyeron al antígeno humano. A pesar del error histórico, la denominación se conservó y hoy forma parte del vocabulario médico universal.

Cuando los médicos y los laboratorios hablan del factor Rh en sentido práctico, se refieren casi siempre al antígeno D, que es el más inmunogénico y el que tiene mayor importancia clínica dentro del sistema Rh. Una persona se clasifica como:

  • Rh positivo (Rh+): si sus glóbulos rojos presentan el antígeno D en su superficie.
  • Rh negativo (Rh−): si sus glóbulos rojos no presentan el antígeno D.

La mayoría de la población mundial es Rh positiva, aunque la proporción varía según las regiones y los grupos étnicos. En la población caucásica aproximadamente el 85% de las personas son Rh positivas y alrededor del 15% son Rh negativas. En poblaciones africanas la proporción de Rh negativos es más baja (en torno al 4-8%), y en poblaciones asiáticas es todavía menor (por debajo del 1%). Estas diferencias tienen implicaciones importantes para los bancos de sangre y para la planificación de los servicios de transfusión en cada país.

El factor Rh se hereda de los padres y no cambia a lo largo de la vida. Ser Rh positivo o Rh negativo no es en sí mismo una enfermedad ni una característica que afecte a la salud en circunstancias normales. Su relevancia clínica aparece en situaciones concretas: transfusiones de sangre, embarazo y, en menor medida, trasplantes de órganos o tejidos.

El sistema Rh: más allá del antígeno D

El sistema Rh es uno de los sistemas de grupos sanguíneos más complejos. Está codificado por dos genes muy próximos entre sí en el cromosoma 1, denominados RHD y RHCE, que son el resultado de una duplicación génica muy antigua. El gen RHD codifica el antígeno D, y el gen RHCE codifica otros cuatro antígenos importantes: C, c, E y e. Estos cinco antígenos (D, C, c, E, e) son los más relevantes en la práctica clínica, aunque el sistema incluye muchos más.

En algunas personas se encuentran variantes del antígeno D que no se expresan con la intensidad habitual y que se denominan “D débil” o “D parcial”. Estas variantes pueden complicar el tipaje sanguíneo y requieren pruebas adicionales en el laboratorio para determinar con precisión el grupo Rh. El especialista en medicina transfusional valorará en cada caso cómo clasificar a una persona con variantes de D y qué implicaciones pueden tener para futuras transfusiones o embarazos.

Existe además un fenotipo extraordinariamente raro llamado Rhnull, en el que los glóbulos rojos no expresan ninguno de los antígenos Rh. Las personas con este fenotipo pueden presentar una anemia hemolítica leve, alteraciones morfológicas de los glóbulos rojos y dificultades importantes para encontrar sangre compatible en caso de necesitar una transfusión. Se trata de un hallazgo muy poco frecuente, cuyo manejo corresponde a equipos especializados en hematología y medicina transfusional.

Cómo se determina el factor Rh

El factor Rh se determina mediante un análisis de sangre sencillo que suele realizarse junto con el tipaje ABO. La muestra se expone a reactivos que contienen anticuerpos anti-D. Si los glóbulos rojos del paciente presentan el antígeno D, los anticuerpos se unirán a ellos y provocarán una aglutinación visible, que el laboratorio interpreta como un resultado Rh positivo. Si no hay aglutinación, la persona es Rh negativa.

El tipaje ABO-Rh forma parte de la analítica básica en numerosas situaciones clínicas:

  • Antes de cualquier transfusión de sangre o hemoderivados.
  • Al inicio del control del embarazo, en la primera visita prenatal.
  • En la donación de sangre y en los estudios previos a un trasplante.
  • En determinadas evaluaciones prequirúrgicas, especialmente cuando se prevé una intervención con riesgo hemorrágico.

En algunos casos, el médico puede solicitar estudios más detallados, como la detección de anticuerpos irregulares (la llamada prueba de Coombs indirecta), que permite identificar si una persona ha desarrollado anticuerpos contra antígenos Rh como consecuencia de una transfusión previa o de un embarazo anterior. La interpretación de estos resultados corresponde siempre al profesional sanitario.

El factor Rh en las transfusiones de sangre

La compatibilidad del factor Rh es un pilar fundamental de la seguridad transfusional. Cuando una persona Rh negativa recibe sangre Rh positiva, su sistema inmunitario puede reconocer el antígeno D como extraño y producir anticuerpos anti-D. Este proceso se denomina aloinmunización o sensibilización. Una vez que la persona está sensibilizada, futuras transfusiones de sangre Rh positiva pueden provocar una reacción hemolítica transfusional, en la que los anticuerpos destruyen los glóbulos rojos transfundidos con consecuencias clínicas que pueden ser muy graves.

Por este motivo, las reglas básicas de compatibilidad Rh en las transfusiones son las siguientes:

  • Una persona Rh positiva puede recibir, en principio, sangre Rh positiva o Rh negativa (siempre que sea compatible en el sistema ABO).
  • Una persona Rh negativa debe recibir, salvo situaciones excepcionales, sangre Rh negativa, sobre todo si es mujer en edad fértil o si se trata de una persona joven con riesgo de necesitar múltiples transfusiones en el futuro.
  • En situaciones de urgencia vital, cuando no hay tiempo para determinar el grupo sanguíneo, se emplea sangre del grupo O Rh negativo, considerado “donante universal” de concentrado de hematíes, aunque las reservas de este tipo son limitadas.

La decisión sobre qué tipo de sangre transfundir a un paciente concreto corresponde al médico responsable y al servicio de hematología, que valorarán todos los factores en juego: el grupo sanguíneo del paciente, los anticuerpos irregulares presentes, la urgencia clínica y la disponibilidad de hemoderivados compatibles.

El factor Rh en el embarazo

La relevancia clínica del factor Rh en el embarazo se debe a que, si una mujer Rh negativa gesta un hijo Rh positivo (hijo que ha heredado el antígeno D del padre), puede entrar en contacto con glóbulos rojos fetales Rh positivos durante el embarazo o, sobre todo, en el momento del parto. Este contacto puede ocurrir también en situaciones como un aborto espontáneo, una interrupción del embarazo, un traumatismo abdominal, una hemorragia durante la gestación o una prueba invasiva como la amniocentesis.

Cuando los glóbulos rojos fetales Rh positivos entran en la circulación materna, el sistema inmunitario de la madre puede reconocer el antígeno D como extraño y producir anticuerpos anti-D. En el primer embarazo, la respuesta inmunitaria suele ser lenta y produce principalmente anticuerpos de tipo IgM, que no atraviesan la placenta, por lo que el bebé habitualmente no resulta afectado. Sin embargo, el sistema inmunitario de la madre queda sensibilizado y, en embarazos posteriores con fetos Rh positivos, puede producir con rapidez anticuerpos IgG, que sí atraviesan la placenta y pueden atacar los glóbulos rojos fetales.

Enfermedad hemolítica del recién nacido

El ataque de los anticuerpos maternos contra los glóbulos rojos del feto da lugar a un cuadro conocido como enfermedad hemolítica del feto y del recién nacido (EHFRN), también llamado eritroblastosis fetal en su forma intrauterina. La gravedad del cuadro es muy variable. En los casos leves, el bebé puede presentar una anemia discreta y cierto grado de ictericia (coloración amarillenta de la piel) al nacer. En los casos graves, puede desarrollarse anemia fetal intensa, edemas generalizados (hidrops fetal), insuficiencia cardiaca intrauterina y, sin tratamiento, muerte del feto o del recién nacido. La ictericia grave en las primeras horas tras el nacimiento, si no se trata, puede dar lugar a depósitos de bilirrubina en el cerebro y causar daño neurológico permanente (kernícterus).

Antes del desarrollo de los tratamientos preventivos, la enfermedad hemolítica del recién nacido por incompatibilidad Rh era una causa importante de mortalidad perinatal. En la actualidad, gracias a los programas de cribado y a la profilaxis con inmunoglobulina anti-D, su incidencia se ha reducido de forma drástica en los países con sistemas sanitarios desarrollados. Aun así, sigue siendo un problema relevante en algunas zonas donde el acceso a la atención prenatal es limitado.

Profilaxis con inmunoglobulina anti-D

La medida preventiva fundamental para evitar la sensibilización Rh es la administración de inmunoglobulina anti-D, un preparado de anticuerpos anti-D obtenidos de donantes, que se administra por vía intramuscular a la mujer embarazada Rh negativa en momentos determinados. Su mecanismo de acción consiste en “cubrir” los glóbulos rojos fetales Rh positivos que hayan pasado a la circulación materna, de manera que sean eliminados antes de que el sistema inmunitario materno pueda reconocer el antígeno D y generar una respuesta propia.

Las situaciones en las que habitualmente se administra inmunoglobulina anti-D incluyen:

  1. De forma rutinaria alrededor de la semana 28 de gestación en toda mujer Rh negativa no sensibilizada.
  2. Dentro de las 72 horas posteriores al parto, si el recién nacido resulta ser Rh positivo.
  3. Tras un aborto espontáneo, embarazo ectópico o interrupción del embarazo.
  4. Tras pruebas invasivas como la amniocentesis o la biopsia de vellosidades coriales.
  5. Tras traumatismos abdominales o hemorragias durante el embarazo que puedan facilitar el paso de sangre fetal a la circulación materna.

Desde la introducción generalizada de la profilaxis con inmunoglobulina anti-D, la incidencia de la enfermedad hemolítica del recién nacido por Rh ha disminuido de forma muy significativa. El especialista en obstetricia valorará en cada caso la indicación, la dosis y el momento más adecuados para administrar la profilaxis, siguiendo los protocolos actualizados.

Herencia del factor Rh

El factor Rh se hereda siguiendo un patrón autosómico dominante sencillo: basta con recibir el gen RHD funcional de uno de los padres para ser Rh positivo. Si ninguno de los padres tiene el gen RHD, todos los hijos serán Rh negativos. Si ambos padres son Rh positivos pero heterocigotos (cada uno con una copia del gen RHD y otra sin él), algunos hijos pueden ser Rh negativos. Si al menos uno de los padres es Rh negativo, es posible que los hijos hereden el factor Rh del otro progenitor y sean Rh positivos.

En la actualidad, las técnicas de biología molecular permiten determinar con precisión el genotipo Rh y, en situaciones especiales (por ejemplo, en madres Rh negativas sensibilizadas), se puede analizar el ADN fetal libre circulante en la sangre materna para conocer el estado Rh del feto de forma no invasiva. Estos estudios corresponden a laboratorios especializados y los indica el médico cuando son necesarios para planificar la atención del embarazo.

Grupos sanguíneos completos: ABO más Rh

En la práctica habitual, el grupo sanguíneo de una persona se expresa combinando el sistema ABO con el factor Rh. Así, los ocho grupos principales son: A positivo, A negativo, B positivo, B negativo, AB positivo, AB negativo, O positivo y O negativo. Esta clasificación básica guía la mayoría de las decisiones sobre transfusión y sobre seguimiento del embarazo, aunque en situaciones complejas pueden ser necesarias pruebas adicionales que tengan en cuenta otros antígenos Rh (C, c, E, e) y otros sistemas de grupos sanguíneos (Kell, Duffy, Kidd, MNS, entre otros).

Conviene aclarar que la creencia popular de que “el grupo sanguíneo influye en la personalidad o en la dieta” no tiene base científica. El sistema ABO-Rh determina la compatibilidad transfusional y algunas implicaciones obstétricas, pero no condiciona la salud general ni las características individuales más allá de estos aspectos concretos.

Cuándo acudir al médico

Ser Rh positivo o Rh negativo no implica, por sí mismo, la necesidad de atención médica específica. Sin embargo, el conocimiento del factor Rh es relevante en ciertas situaciones concretas en las que conviene consultar con el profesional sanitario:

  • Al inicio de cualquier embarazo, para conocer el grupo ABO-Rh materno y planificar la profilaxis con inmunoglobulina anti-D si procede.
  • Ante un aborto espontáneo, una hemorragia vaginal en la gestación o un traumatismo abdominal en una mujer embarazada Rh negativa.
  • Antes de una donación de sangre o de someterse a una intervención quirúrgica con riesgo hemorrágico, si el paciente no conoce su grupo sanguíneo.
  • Tras una transfusión previa, especialmente si ha habido antecedentes de reacciones adversas, para valorar la presencia de anticuerpos irregulares.
  • Cuando el médico detecte resultados discordantes entre estudios previos (por ejemplo, una tipificación Rh que no coincide con la anterior), situación que requiere una evaluación especializada.

El diagnóstico, la interpretación de los resultados y las decisiones terapéuticas relacionadas con el factor Rh son competencia del profesional sanitario. Las mujeres Rh negativas embarazadas deben seguir el programa de control prenatal establecido por su matrona y ginecólogo para beneficiarse de las medidas preventivas disponibles.

Preguntas frecuentes

¿Ser Rh negativo es una enfermedad?

No, ser Rh negativo no es una enfermedad ni una alteración de la salud. Se trata simplemente de una característica genética que indica que los glóbulos rojos no expresan el antígeno D del sistema Rh. En circunstancias normales, las personas Rh negativas están completamente sanas y no tienen más problemas de salud que las personas Rh positivas. La importancia del factor Rh negativo aparece únicamente en situaciones concretas como las transfusiones de sangre y el embarazo, en las que conviene tener en cuenta esta característica para tomar decisiones seguras.

¿Puede cambiar el factor Rh a lo largo de la vida?

El factor Rh está determinado genéticamente y no cambia durante la vida en condiciones normales. Una persona que nace Rh positiva seguirá siendo Rh positiva, y lo mismo ocurre con las personas Rh negativas. Existen excepciones muy raras, como en el caso de un trasplante de médula ósea en el que el donante tenga un grupo sanguíneo distinto al del receptor, situaciones que requieren el seguimiento de un equipo médico especializado. Las discrepancias puntuales en los resultados de laboratorio suelen deberse a variantes del antígeno D débiles o parciales, que necesitan pruebas adicionales para confirmarse.

¿Qué ocurre si una persona Rh negativa recibe sangre Rh positiva?

Cuando una persona Rh negativa recibe sangre Rh positiva, su sistema inmunitario puede reconocer el antígeno D como extraño y producir anticuerpos anti-D. En la primera exposición el efecto suele ser limitado, pero la persona queda sensibilizada. En futuras transfusiones o, en el caso de mujeres en edad fértil, en futuros embarazos con fetos Rh positivos, los anticuerpos pueden provocar reacciones hemolíticas o enfermedad hemolítica del recién nacido. Por este motivo, siempre que es posible, a las personas Rh negativas se les transfunde sangre Rh negativa. El especialista en hematología valorará cada caso en función del contexto clínico.

¿Siempre es necesario administrar inmunoglobulina anti-D en el embarazo?

La inmunoglobulina anti-D se administra a las mujeres embarazadas Rh negativas que no están previamente sensibilizadas, con el fin de prevenir la formación de anticuerpos contra el antígeno D del feto. Si la madre es Rh positiva, no se necesita. Si la madre es Rh negativa y el padre también lo es, el bebé será también Rh negativo y la profilaxis no es necesaria. En el resto de los casos, y cuando el estado Rh del feto no se conoce, la inmunoglobulina anti-D se administra siguiendo los protocolos actuales. Las pautas pueden variar según el país y deben ser individualizadas por el equipo de obstetricia.

¿Tiene consecuencias ser Rh negativo si no se está embarazada?

Fuera del contexto del embarazo, ser Rh negativo tiene implicaciones principalmente en situaciones de transfusión de sangre. Las personas Rh negativas deben recibir, siempre que sea posible, sangre Rh negativa para evitar la sensibilización. También se tiene en cuenta en algunos trasplantes y en determinadas evaluaciones prequirúrgicas. Fuera de estos contextos, ser Rh negativo no tiene consecuencias sobre la salud ni requiere cuidados especiales. Cualquier duda puede consultarse con el médico de familia.

Referencias para pacientes

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La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.

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