DICCIONARIO MÉDICO
Concentrado de hematíes congelados
El concentrado de hematíes congelados es un componente sanguíneo que se obtiene al añadir un crioprotector (generalmente glicerol) a una unidad de concentrado de hematíes y someterla a congelación controlada. Este procedimiento permite almacenar los eritrocitos durante años, mucho más allá de los 42 días que admite la conservación convencional en refrigeración. La criopreservación de hematíes resuelve un problema logístico que la refrigeración ordinaria no puede abordar: la conservación a largo plazo de unidades con fenotipos eritrocitarios poco frecuentes. Ciertos pacientes politransfundidos desarrollan anticuerpos frente a antígenos eritrocitarios poco comunes, lo que obliga a buscar donantes compatibles cuya sangre puede no estar disponible en el momento en que se necesita. Congelar esas unidades cuando aparece un donante adecuado garantiza que estarán listas meses o incluso años después. El primer informe de congelación eficaz de eritrocitos con glicerol como crioprotector lo publicó Audrey Smith en 1950, el mismo año en que Carl Walter presentaba la bolsa de plástico. Smith demostró que el glicerol penetraba en la célula y protegía la membrana del daño por cristales de hielo durante la congelación. El hallazgo abrió el camino a los bancos de sangre congelada que funcionan hoy en centros de referencia. Se utilizan dos métodos principales según la concentración de glicerol empleada. La técnica con glicerol alto (40 %, la más extendida) permite almacenar las unidades a temperaturas de -65 °C o inferiores en congeladores eléctricos convencionales. La técnica con glicerol bajo (15-20 %) requiere nitrógeno líquido a -196 °C, pero ofrece un enfriamiento más rápido. Antes de la transfusión, la unidad se descongela y el glicerol se retira mediante lavados sucesivos con soluciones de concentración salina decreciente. Este paso es obligatorio: si el glicerol residual supera cierto umbral, la diferencia osmótica entre el interior y el exterior del eritrocito provoca hemólisis. Una vez desglicerolizado, el concentrado tiene una caducidad de 24 horas en sistema abierto o de hasta 14 días en circuito cerrado con lavado automatizado, según la normativa del centro. Con la técnica de glicerol alto a -65 °C, las unidades se mantienen viables durante al menos 10 años. Algunos centros de referencia conservan inventarios de fenotipos raros durante periodos aún más largos. Porque el proceso de congelación, almacenamiento en ultracongelador y desglicerolización es costoso, laborioso y consume tiempo. La conservación a 2-6 °C con solución aditiva es suficiente para la mayoría de las necesidades clínicas y resulta mucho más sencilla de gestionar en un banco de sangre de rutina. Sí. En pacientes con grupos sanguíneos raros que van a someterse a una intervención programada, puede extraerse sangre propia con antelación, congelarla y reservarla para la cirugía. La autotransfusión evita los riesgos inmunológicos e infecciosos de la sangre alogénica. Si desea profundizar en conceptos vinculados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es y para qué se utiliza
Proceso de congelación y descongelación
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo pueden conservarse los hematíes congelados?
¿Por qué no se congelan todas las unidades de hematíes?
¿Sirven también para la autotransfusión diferida?
Referencias
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