DICCIONARIO MÉDICO
Banco de sangre
Un banco de sangre es la unidad sanitaria encargada de recoger, analizar, procesar, conservar y distribuir la sangre y sus componentes para uso transfusional. Su actividad garantiza que los hospitales dispongan de hemoderivados seguros y compatibles cuando un paciente los necesita, ya sea en una intervención quirúrgica programada, una urgencia hemorrágica o el curso de una enfermedad crónica que requiere soporte hematológico sostenido. El concepto de banco de sangre designa una estructura hospitalaria o extrahospitalaria cuya función abarca toda la cadena transfusional: desde la captación de donantes y la extracción de sangre total hasta la separación en componentes (plasma fresco congelado, concentrados de hematíes, concentrados de plaquetas), el cribado de agentes infecciosos y la distribución al servicio solicitante. La expresión calca la metáfora financiera: un depósito del que se retira cuando hay necesidad y al que se contribuye con donaciones periódicas. El término en inglés, blood bank, se atribuye al hematólogo Bernard Gruber Fantus, que en 1937 inauguró en el Cook County Hospital de Chicago lo que él mismo bautizó así. El propio Fantus había nacido en Budapest y llevaba décadas en Estados Unidos trabajando en farmacología y terapéutica; la idea de sistematizar la conservación de sangre donada le surgió al constatar que muchas unidades se desperdiciaban por falta de organización logística. Conviene no confundir el banco de sangre con el centro de transfusión, que en algunos sistemas sanitarios es la entidad regional responsable de la recolección masiva de donaciones, mientras que el banco opera integrado en un hospital concreto y se ocupa sobre todo de las pruebas de compatibilidad y la dispensación. En la práctica, muchos países han fusionado ambas funciones bajo una sola estructura. Antes de que existiese ningún banco, las transfusiones eran actos improvisados. El descubrimiento de los grupos sanguíneos ABO por Karl Landsteiner en 1901 fue la primera condición necesaria para que la práctica dejase de ser una ruleta inmunológica. La segunda condición llegó en 1914-1916, cuando varios investigadores (Luis Agote en Buenos Aires, Albert Hustin en Bruselas, Richard Lewisohn en Nueva York) demostraron que el citrato sódico impedía la coagulación y permitía almacenar la sangre en frío durante días. Esos dos avances confluyeron durante la Primera Guerra Mundial. En los hospitales de campaña británicos, Oswald Robertson montó en 1917 lo que algunos historiadores consideran el primer depósito de sangre tipificada y anticoagulada, aunque no se llamó banco todavía. Dos décadas después, Fantus acuñó formalmente el nombre y estableció un protocolo con registro de donantes, etiquetado de unidades y control de caducidad. El modelo se extendió con rapidez: la Cruz Roja estadounidense puso en marcha la red Blood for Britain en 1940, y tras la Segunda Guerra Mundial la mayoría de los países occidentales crearon sus propios servicios nacionales de transfusión. La primera función es la selección del donante. Mediante un cuestionario de salud y una valoración clínica breve, se determina si la persona cumple los criterios de elegibilidad y no presenta riesgos de transmitir infecciones. Una vez aceptado el donante, se extrae habitualmente una unidad de sangre total (alrededor de 450 ml), aunque también cabe la donación selectiva por aféresis, que permite recoger solo un componente concreto y devolver el resto al donante. Tras la extracción, la sangre se procesa. El método más habitual es la centrifugación diferencial, que separa la sangre total en concentrado de hematíes, plasma y concentrado plaquetario. Cada fracción tiene condiciones de conservación propias: los hematíes se refrigeran a 2-6 °C y pueden almacenarse hasta 42 días; las plaquetas se mantienen a temperatura ambiente con agitación continua y caducan a los cinco días; el plasma se congela a -30 °C o menos y permanece viable durante meses. En paralelo, el laboratorio del banco realiza pruebas serológicas para descartar agentes transmisibles (VIH, hepatitis B y C, sífilis y, según la zona geográfica, enfermedad de Chagas o paludismo, entre otros). El nivel de seguridad alcanzado hoy es alto, pero no absoluto: existe un periodo ventana en el que un patógeno puede estar presente sin ser detectable, lo que justifica el rigor en la selección previa del donante. Cuando un servicio hospitalario solicita una transfusión, el banco lleva a cabo las pruebas de compatibilidad cruzada, que enfrentan el suero del receptor con los hematíes del donante para verificar la ausencia de reacción inmunológica. Solo tras confirmar la compatibilidad se dispensa la unidad. El nombre procede del inglés blood bank y fue acuñado en 1937 por Bernard Fantus en Chicago. Fantus eligió deliberadamente la analogía con un banco financiero: los donantes depositan y los pacientes retiran según sus necesidades. La metáfora resultó tan intuitiva que se adoptó en casi todos los idiomas sin modificación. Depende del país. En España, los centros de transfusión son organismos autonómicos que se encargan de la recolección y procesamiento a gran escala, mientras que el banco de sangre hospitalario gestiona las pruebas de compatibilidad y la dispensación final. En otros sistemas sanitarios las dos funciones se concentran en una misma unidad. El intervalo mínimo entre donaciones de sangre total suele fijarse en ocho semanas (dos meses). El organismo repone el volumen plasmático en 24-48 horas, pero la recuperación de la masa eritrocitaria requiere varias semanas. La donación por aféresis de plaquetas puede repetirse con mayor frecuencia porque no se extraen hematíes. Se determina el grupo ABO y el factor Rh, se rastrean anticuerpos irregulares y se practican cribados serológicos para VIH, hepatitis B, hepatitis C y sífilis como mínimo. Muchos bancos añaden pruebas para otros agentes según la epidemiología local. Además, algunas unidades aplican técnicas de biología molecular (NAT) que acortan el periodo ventana de detección. Si desea profundizar en conceptos asociados al banco de sangre, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un banco de sangre
Antecedentes y primeros bancos organizados
Funciones del banco de sangre en la cadena transfusional
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "banco" de sangre?
¿Es lo mismo un banco de sangre que un centro de transfusión?
¿Con qué frecuencia se puede donar sangre?
¿Qué pruebas se realizan a la sangre donada?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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